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14.9- El Complejo Industrial de Entretenimiento Bélico: la estetización de la guerra y el fascismo

por Juan Moreno


Resumen: "Una imagen vale más que mil palabras", una frase muy usada, la cual representa la época en que vivimos. A través del arte las clases dominantes siempre han querido transmitir sus ideas a la población, ya sean los vitrales en las Iglesias para transmitir a una población analfabeta las ideas de las sagradas escrituras; evocar grandeza mediante palacios y monumentos, etc. Alejandro Magno fue el primero en darle un gran significado a la estética permitiendo solo a sus artistas favoritos el representarlo en monedas y esculturas. Sin embargo, en nuestra época y con la llegada de la reproducibilidad técnica todo a adquirido un toque más siniestro. Un arte cuya única intención es justificar lo injustificable, una estetización de la guerra y el conflicto, una apología de la lógica más destructiva del sistema capitalista y su claro matiz fascista.


Palabras clave: Marxismo, estetización, política, entretenimiento, películas, videojuegos.



La cultura es guerra por otros medios.


Haciendo caso a las palabras de Karl Marx sobre que "las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época" (Marx y Engels, [1924] 2014), se puede entender mejor la omnipresencia de la cultura anglosajona en nuestras vidas, especialmente la estadounidense. Todos hemos crecido viendo películas bélicas de Estados Unidos; hemos celebrado cuando los libres y los valientes matan terroristas; salvan civiles inocentes de las garras de salvajes; invaden naciones soberanas en nombre de la libertad; y hemos saludado la bandera de las barras y las estrellas con un sentimiento de gratitud cuando los Estados Unidos salvan el mundo. La cultura anglosajona ha forjado nuestra visión del mundo. Lo vemos todo bajo su lente, y por eso consideramos todo lo estadounidense como estándar del bien y la libertad y todo lo demás como su opuesto. Esta exposición intensiva al American way of life nos ciega a realidades más complejas, nos deja creando una dualidad de pensamientos resumida mejor por George Bush II "si no están con nosotros, están con los terroristas" (Bush, 2001).


Ahora, no nos pongamos en modo conspiranoico. No sé trata de una gran conspiración para manipular las masas, simplemente es el modo natural en que una sociedad específica busca justificar y perpetuar su existencia. En la sociedad esclavista era "natural" la subyugación de seres "inferiores" a otros "superiores"; la monarquía se justificaba con una afinidad con Dios, era su "derecho divino natural" el gobernar; el modelo capitalista se perpetúa por medio de la cultura de sus más grandes exponentes, el imperio británico y su sucesor el imperio estadounidense. Personalmente como un cinéfilo soy capaz de disfrutar una buena película a pesar del avasallante nivel de propaganda, pero no hay que ser ingenuos ni subestimar el poder e influencia que la propaganda de los Estados Unido puede ejercer. Haciendo incluso que miles de personas en todo el mundo piensen que los interés de los Estados Unidos son los mismos que los suyos, y que sus países estarían mejor con una más grande cercanía a ese país. Las industrias culturales nos han dado una gran cantidad de productos que sirven como emisarios de la ideología estadounidense, aquí menciono algunos de los más interesantes tanto en el cine como en los videojuegos bélicos, ya que este género representa mejor los valores estadounidenses y del fascismo.


El departamento de defensa de los Estados Unidos ha estado financiando películas de Hollywood desde hace mucho tiempo. La primera fue en 1927 la película Wings, esta película pudo recrear gracias a la ayuda del ejército de Estados Unidos los combates aéreos de la Primera Guerra Mundial. Tuvo un gran éxito de público y fue además la primera en ganar un Óscar a la Mejor Película, lo que llevó a esta pionera colaboración entre Hollywood y las fuerzas armadas a ser el comienzo de una bella amistad. Durante la Segunda Guerra Mundial la batalla de la propaganda probó ser tan importante como las que tenían lugar en el frente. Con los mejores directores de cine y los actores del momento dando lo mejor de sí para alentar el fervor patriótico, tal cual como se exalta el amor al Gran Hermano en la novela 1984 de George Orwell. Incluso personajes animados como Bugs Bunny hacían lo suyo ridiculizando soldados japoneses en animaciones bastante racistas. Es interesante como los nazis eran retratados como patriotas engañados por un tirano y los japoneses como salvajes inhumanos.


Y el propósito de esto siempre ha sido la estetización de la política y del ejercito estadounidense, la glorificación del soldado americano, la libidinización del conflicto armado en defensa de los valores de Estados Unidos. En definitiva, hacer los valores estadounidenses y sus medios para implantarlos y mantenerlos como lo más excelso del mundo. A través de las películas y los videojuegos se ha estetizado la imagen del complejo militar industrial para mostrarlo como el máximo exponente de la libertad, la justicia y en definitiva, todo lo que es bueno y correcto. Con esta cubierta se glorifica la violencia, la guerra y el asesinato. En nombre de los más grandes bienes, los guardianes de la libertad ejercen las más grandes atrocidades. Esta estización promueve una ideología claramente fascista.


Walter Benjamin en su ensayo "la obra de arte en la época de su reproducibilidad técnica", habla sobre como el fascismo se afianza mediante la cultura, en el uso de la cultura y el arte para justificar y reproducirse a sí mismo. Al "estetizar la política" se busca dotar el orden establecido con un aura con algo sublime y eterno, glorificando lo infame y haciendo santos de viles demonios. La guerra es una parte importante pues: "Sólo la guerra permite movilizar todos los medios técnicos de nuestra época sin cambiar el régimen de propiedad" (Benjamin, [1936] 2003).


Como un ejemplo de la estetización de la política, Benjamin habla de el poeta, escrito e ideólogo fascista Filippo Tommaso Marinetti, que en su manifiesto "Estetica futurista della guerra", sobre la guerra colonial de Etiopía se llega a decir:


Desde hace veintisiete años nos estamos alzando los futuristas en contra de que se considere a la guerra antiestética... Por ello mismo afirmamos: la guerra es bella, porque, gracias a las máscaras de gas, al terrorífico megáfono, a los lanzallamas y a las tanquetas, funda la soberanía del hombre sobre la máquina subyugada. La guerra es bella, porque inaugura el sueño de la metalización del cuerpo humano. La guerra es bella, ya que enriquece las praderas florecidas con las orquídeas de fuego de las ametralladoras. La guerra es bella, ya que reúne en una sinfonía los tiroteos, los cañonazos, los altos el fuego, los perfumes y olores de la descomposición. La guerra es bella, ya que crea arquitecturas nuevas como la de los tanques, la de las escuadrillas formadas geométricamente, la de las espirales de humo en las aldeas incendiadas y muchas otras... ¡Poetas y artistas futuristas... acordaos de estos principios fundamentales de una estética de la guerra para que iluminen vuestro combate por una nueva poesía, por unas artes plásticas nuevas! (Marinetti, F.T., 1935, como se citó en Benjamin, W, [1936] 2003).

En el fascismo la guerra se convierte en la forma de arte más exaltada, la estetización vuelve sublime la aniquilación del otro, el arte por el arte, la estética se vale a sí misma. El deleite estético en la guerra ocasiona que la gente pueda "vivir su propia destrucción como si de un gozo estético de primer orden se tratara." Por eso, cuando el hombre va a la guerra pronunciara los más exaltados discursos en nombre de abstracciones como la justicia, la paz, la libertad, etc., discursos que son regurgitados de discursos ya hechos una y otra vez en el cine y la televisión.

Los nazis valoraban la estética sobre cualquier otro valor. Su control sobre toda forma de expresión artística era total. Algo que los Estados Unidos han sabido usar de forma magistral mediante el cine a escala global. Ante esta estetización de la política según las propias palabras de Walter Benjamin, “el comunismo debe responder con la politización del arte” (Benjamin, [1936] 2003).


Con la estetización de la política tenemos hechos históricos como el Proyecto 100.000. Aprobado en octubre de 1966 por el secretario de Defensa Robert McNamara, que consistía en reclutar para la guerra de Vietnam a aquellos candidatos que los médicos previamente habían declarado no aptos, buena parte de ellos debido a su bajo coeficiente intelectual. Fueron conocidos como los Moron Corps y su número de bajas en combate resultaría ser desproporcionado en comparación al resto. Décadas después en 1994 tenemos este evento edulcorado en la trama de la película de Forrest Gump, donde el Pentágono pidió reescribir el guión para que no fuera tan crítico con los eventos reales. Y aún después reescribir el guión, no pudieron aprobar la película por el lenguaje inapropiado, contenido sexual, entre otros. Pero aún así quedó una película que exalta los valores conservadores estadounidenses, la capacidad de "cualquiera" del alcanzar el sueño americano y una crítica a la contracultura de los 60s. Entonces un evento trágico es reemplazado por un corazón de oro.


En 1949 el Pentágono redactó el manual A Producer’s Guide to U. S. Army Cooperation with the Entertainment Industry que establecía las bases de la colaboración entre el ejército y la industria del cine y creó una oficina que se encargaría de aplicarlo. En su página web se muestran los requisitos que una película, serie, videojuego o vídeo musical debe cumplir para contar con la ayuda del ejército estadounidense, entre las que están:


– La producción debe contribuir a aumentar la comprensión pública de las Fuerzas Armadas y el Departamento de Defensa.


– La producción debería ayudar a los programas de reclutamiento y retención de las Fuerzas Armadas.


– La producción debe ser auténtica en su retrato de las personas, los lugares, las operaciones militares reales o eventos históricos. Las representaciones ficticias deben mostrar una interpretación posible de la vida militar, operaciones y políticas.


– La producción no debe aparecer para disculpar o apoyar actividades de particulares u organizaciones que sean contrarias a la política de gobierno de los EE. UU.


De manera que si una producción reúne estas condiciones tendrá acceso a bases militares, submarinos y portaaviones que utilizar como escenarios de rodaje, podrá utilizar helicópteros, tanques o cualquier otro vehículo o arma durante la filmación e incluso dispondrá de los propios soldados como extras de la filmación. Esto supone un gran ahorro en la producción.


En su Manifiesto Futurista, Marinetti dice: "Queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo— el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas que matan y el desprecio a la mujer" (Marinetti, 1909), el cine bélico estadounidense sin duda sigue esta fórmula en muchas de sus producciones.






Uno de los exponentes más grandes es sin duda la película Top Gun de 1986 y su secuela Top Gun: Maverick de 2022. Tom Cruise puso de moda la estética militar estadounidense; la chaqueña de aviador y los lentes Ray-Ban que incrementaron sus ventas un 40%. Y las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos lograron incrementar su reclutamiento en un asombroso 500%.


Películas de este tipo son esenciales para la campaña de reclutamiento. La fuerza aérea espera que la nueva Top Gun tenga similares resultados.


Algo interesante de destacar de la trama de Top Gun: Maverick es que en ningún momento se sabe la identidad del enemigo. La fuerza antagonista en la película es referenciada únicamente como el "enemigo", pero algo que destaca en estos enemigos es una estrella roja en sus aviones Sukhoi SU-57 Felon, lo que parecería aludir al eterno enemigo del fascismo: el comunismo. El comunismo sigue siendo el enemigo número uno de los intereses del capital, el imperialismo y el fascismo.


Estas películas como muchas otras dan una visión idílica del ejercito de Estados Unidos, lo muestra como una organización de la que cualquiera quería formar parte. Un lugar para formarse, crecer y luchar por los excelsos ideales de la justicia, la libertad y el american way of life.


Las películas de la saga Transformers de Michael Bay no se quedan atrás. Están películas están repletas de un abrumador fetichismo por las armas, el ejército y la destrucción ocasionada por grandes batallas épicas. Los planos en las películas de Bay exaltan la belleza estética de armas de destrucción masiva con la misma sensualidad con que destaca el cuerpo femenino de las actrices que usa.


Michael Bay afirma que una película debe ser puro entretenimiento y no promover ningún tipo de mensaje, el suyo entonces es un caso notable pues a pesar de no querer promover ningún mensaje, sus películas son las que más promueven los valores que Bay claramente toma como puramente estadounidenses. Autos de lujo, mujeres como objetos en la trama, la fetichización de las armas, la destrucción masiva con una estética que la hace incluso ver bien, y la glorificación del ejercito de Estados Unidos. Su estilo es tan característico que se le conoce como "Bayhem" (su nombre combinado con la palabra Mayhem, Inglés para violencia; desorden o alboroto).


La película Independence Day es un ejemplo donde no hubo financiación del ejercito debido a que no aprobaron que el personaje de Will Smith saliera con una stripper, y también debido al lenguaje inapropiado. Pero aún así los Estados Unidos literalmente salvan el mundo, y el presidente entrega uno de los discursos más legendarios de la historia del cine.


Hay ejemplos de películas que decidieron tomar una posición más crítica del ejército estadounidense como MASH, Apocalypse Now, Platoon o Full Metal Jacket, pero creo que es seguro admitir que siempre recordamos más las películas donde el american muscle imparte libertad a fuerza de balas.


En los videojuegos claramente las sagas de Medal of Honor y Call of Duty son de las más grandes y plantean siempre escenarios donde el ejerctio de Estados Unidos siempre es defensor de la libertad en todo el mundo.


En la serie de Call of Duty se presentan escenarios sumamente interesantes. En el videojuego Call of Duty: Ghosts muestra un escenario donde Venezuela lidera una coalición de Estados sudamericanos, llamada 'La Federación de las Américas', y EEUU tiene que venir a "salvaguardar la libertad" derrocando a esta unión. Se preguntarán ¿dónde está lo malo en una unión entre los países de Suramérica? La respuesta está en que simplemente es malo para Estados Unidos. La libertad que defienden, es la libertad de Estados Unidos, no del mundo. En la trama sucede que después de la destrucción nuclear del Oriente Medio (casi nada), y básicamente porque los Estados Unidos ya no pueden explotar esta área del mundo, deciden explotar Latinoamérica. En el videojuego los países de Suramérica tiene un manejo soberano de sus recursos naturales, pero como el Tío Sam necesita estos recursos, considera estos Estados soberanos como tiránicos y tienen que derrocarlos.


Vale la pena mencionar que en el primer Call of Duty, y el Call of Duty: World At War en algunos niveles juegas como soldado de la URSS en la batalla de Stalingrado y la batalla de Berlín, donde terminas poniendo esa bella bandera de la hoz y el martillo en la cima del Reichstag, así que no todo es tan malo.





Como contrapeso hablare de un ejemplo de politización de la estética en el cine. Una película que usaría las herramientas propias de la propaganda para crear una pieza verdaderamente subversiva y una crítica que es tan obvia como sutil. En 1997 apareció una película que politizaria la estética de forma magistral: Starship Troopers de Paul Verhoeven. Esta película presenta un conflicto entre los humanos y una raza extraterrestre que son llamados insectos. Parece la típica aventura especial, pero Starship Troopers es especial porque presenta una fuerza armada evidentemente fascista como los buenos de la historia. La Federación es presentada como una sociedad con igualdad entre hombres y mujeres, donde no hay discriminación racial e incluso libertad para criticar el sistema. Un lugar donde puedes realizarte como persona, vivir aventuras, tener amistades duraderas y conocer al amor de tu vida. Nos muestra una sociedad de la que cualquiera querría ser parte.


En la literatura alemana del periodo intermedio entre las Guerras Mundiales como la de Ernst Jünger en su Storm of Steel, hablaban de la guerra como una gran forma de formarse como hombre, tener aventuras, amigos y camaradería. Esto se ve reflejado en la sociedad de Starship Troopers, donde la guerra es la mejor política, donde te conviertes en una persona reverenciada por la sociedad y construyes lazos inquebrantables de amistad, donde el 'Nuevo Hombre' es capaz de ejercer violencia sin culpa o remordimiento.


En lo más esencial, el fascismo es la glorificación del instinto y la violencia en la vida política. La única inteligencia aceptable es inteligencia funcional en servicio del Estado. Se crea una fetichismo hacia la guerra, sus horrores se ven aplacados por la propagada y la posibilidad de ser un héroe. El director Paul Verhoeven, se basó en el trabajo de películas de propaganda nazi como Triumph of the Will y Why We Fight. Así creando una atmósfera donde se mistifica la máquina de guerra.


Como la mejor propaganda Starship Troopers elude cualquier raciocinio y te hace sentir como un fascista cuando estas clamando por la victoria de los "buenos" humanos contra los inhumanos "insectos".


El enemigo, estos insectos, simplemente son deshumanizados por ser diferentes, porque una inteligencia que se ve diferente a la nuestra nos ofende. Al igual que con los judíos en la Alemania Nazi, el genocidio en Starship Troopers es justificado únicamente por razones estéticas.


Starship Troopers no te empuja en ninguna dirección en particular, simplemente te seduce ofreciéndote lo que estás ideologías siempre ofrecen: salvación al coste de tu alma.



[IMAGEN 4: oficiales y soldados de la película Starship Troopers, demostrando la estética nazi de sus uniformes]


De acuerdo con el trabajo de dos de los más grandes exponentes de la Escuela de Frankfurt: Theodor Adorno y Max Horkheimer, en su obra Dialéctica de la ilustración, en el capitalismo ilustrado todo aquello que no tenga un fin instrumental se considera como irracional, la gente no consume arte, sino un producto que la industria logró instrumentar. Los medios de comunicación, la Industria Cultural como lo llamaron ellos, responde a intereses que no buscan crear reflexión. Esto apaga todo interés revolucionario, ya que todos dentro de las fronteras están sometidos, sumidos en un confort. El sistema capitalista es represivo simplemente por su uso instrumental donde todo aquello que no pueda ser instrumentado es tachado como mito y todo usuario se vuelve un relapso. El capitalismo limita con una libertad condicionada disfrazada de libertad absoluta.


El arte no es subjetivo, solamente lo es en la medida que no se comprenda el lenguaje que lo compone.


Estas son algunas de las formas en las que por medio de la estetización de la política se busca enaltecer, justificar y reproducir las dinámicas del modo de producción capitalista y su carácter depredador. El arte en la época de su reproducibilidad técnica está completamente desligado de cualquier aura trascendental, es simplemente el arte por el arte, una forma de justificar las relaciones y dinámicas de producción del sistema actual. Mediante la estetización se justifica lo injustificable, afirmando tener acceso a un Gran Otro lacaniano que no tiene referente más allá de lo imaginario y lo simbólico. Es la instrumentalización del arte para fines políticos y económicos contrarios a los intereses de cualquier persona que no pertenezca a la clase hegemónica.


Como curiosidad el término Blockbuster, de acuerdo con el escritor Julian Stringer en su libro Movie Blockbuster, viene de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, y se usaba para describir las bombas a gran escala que la fuerza aérea de Inglaterra usó contra las ciudades alemanas. Algo adecuado, considerando que somos bombardeados con estos productos de las industrias culturales.


Como dijo Walter Benjamin, hay que politizar la estética. Hay que evidenciar las falacias, los vacíos argumentativos, la instrumentación del imaginario y el discurso para fines ajenos a la mayoría, los supuestos saberes a priori sobre los que se construyen las narrativas que justifican el modelo económico actual. En definitiva, y para cerrar como comenzé este articulo, en palabras de Marx, se necesita: "la crítica despiadada de todo lo existente, despiadada en el sentido de no temer los resultados a los que conduzca como el de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder" (Marx, [1843] 2008).


Bibliografía:


Adorno, T., y Horkheimer, M. (2016). Dialéctica de la Ilustración. Madrid: TROTTA.

Benjamin, W. (2003). La obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica. México: Itaca.

Junger, E. (2004). Storm of steel. Penguin Classics.

Marx (1843): Carta a Arnold Ruge. (s. f.). Recuperado 5 de octubre de 2022, de https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/m09-43.htm

Marx, K., y Engels, F. (2014). La Ideología Alemana. Madrid: Akal.

Marinetti, F. T. (1909). Manifiesto Futurista (R. Gómez de la Serna, Trad.). Revista Prometeo. (Obra original publicada en 1909, revista Le Figaro).

Stringer, Julian. (2013). Movie Blockbusters. Abingdon, Oxon: Routledge.

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