5.7- La “bolchevización” del Partido Comunista de Alemania, 1925-1933.

Por Marc M. Navarro [1]




Resumen:

El Partido Comunista de Alemania (KPD, en sus siglas alemanas), fundado en plena efervescencia revolucionaria en diciembre de 1918, fue creado para convertirse en el partido de vanguardia que debía guiar a la clase trabajadora alemana al triunfo del socialismo. Un objetivo que distaba de ser fácil de conseguir, debido a las constantes divisiones internas del Partido, escisiones, y falta de liderazgo. A partir de 1925, la Komintern ya había desplegado una serie de directrices, basadas en la experiencia del PCUS y de la URSS, para “dirigir” o aconsejar a los partidos y organizaciones comunistas de todo el mundo. Esa “dirección” se basaba, entre otras cosas, en los documentos aprobados en todos y cada uno de los Congresos que se organizaban, para analizar los progresos o problemáticas que se iban produciendo, y ayudar a corregirlas. Alemania no fue ninguna excepción, y bajo el liderazgo de Ernst Thälmann, el KPD emprendió un proceso de renovación orgánica, táctica y estratégica, que acabaría permitiéndole ser el cuarto partido más votado en el país, y a Thälmann ser el rival político más directo de Hitler. El presente artículo pretende analizar dicha evolución del KPD y exponer las problemáticas que hubo, así como sus resultados.

Palabras clave: comunismo, Alemania, KPD, Ernst Thälmann.





Durante los últimos días del año 1918, se fundó el Kommunistische Partei Deutschlands, es decir, el Partido Comunista de Alemania, mediante la fusión de la Liga Espartaquista, el ala izquierda del USPD (el “Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania”), la IKD (la “Internacional de Comunistas de Alemania”), y de los llamados “Radicales de Izquierda” de Hamburgo y Bremen. Con la creación del KPD, se iniciaría también un movimiento revolucionario que llegaría a reunir todos los elementos de organización, disciplina y formación necesarias para el desarrollo de un movimiento comunista basado en los principios del Marxismo-Leninismo.


Tras el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, presuntamente ordenado por Friedrich Ebert, para ahogar el levantamiento de los espartaquistas de 1919 y después del posterior fracaso de la llamada “Acción de marzo” de 1921, la dirección del KPD, en manos de Heinrich Brandler, preparó una nueva oleada revolucionaria para 1923. El objetivo era iniciar un movimiento insurrecto en las principales ciudades de Alemania, para poder así hacerse con el control del país, o de una parte importante del mismo. Sin embargo, las dudas y la falta de organización y de comunicación, hicieron que solamente Ernst Thälmann y la dirección del KPD en Hamburgo cumplieran con el plan. La revolución fue derrotada y Thälmann tuvo que pasar a la clandestinidad. Este hecho no evitó que se le exigieran responsabilidades a Heinrich Brandler , August Thalheimer y Walter Stoecker, entre otros.


Debido a esta derrota, a partir del mes de octubre de 1923, el KPD pasó por un profundo período de inestabilidad interna y tuvo que suspender temporalmente todas sus actividades.


La crisis de dirección se agravó hasta que apareció la denominada “Oposición de Izquierda” (Linke Opposition), dirigida por Arkadi Maslow, Ruth Fischer, Ernst Thälmann y Heinz Neumann, entre otros. Este grupo sería el embrión del cambio que permitiría empezar el proceso de transición política del Partido: seguir los principios y las tesis marxistas-leninistas como hacía el PCUS, aplicar el centralismo democrático, crear una organización armada del Partido (en 1924 se crearía el Roter Frontkämpferbund (RFB), la “Liga o Asociación de Combatientes del Frente Rojo”), e ir apartando paulatinamente a aquellos dirigentes (especialmente regionales) que fueran contrarios a dicha línea del Partido. Por último, hacía falta un dirigente que no traicionase los principios revolucionarios del Partido y que permitiera tener un liderazgo claro del mismo: esta persona era Ernst Thälmann.


Este cambio de rumbo político no fue fácil de aplicar. En la fundación del KPD tuvieron mucho peso las premisas tanto de Karl Liebknecht como de Rosa Luxemburgo. La tesis relativas a la “espontaneidad de las masas”, entre otras, tuvieron un impacto importante en la evolución política del Partido. Thälmann se enfrentaba a muchos dirigentes que le considerarían un “sumiso” o directamente un “títere” de Stalin y la Komintern, y criticaban la falta de independencia ideológica del Partido. Las disputas internas duraron meses; sin embargo, el número de votos y militantes no dejaban de aumentar.

Entre 1926 y 1928, alrededor de Ernst Meyer, se crearía el llamado Mittelgruppe, un grupo centrista que seguiría con la labor de los Versöhnler, los “Reconciliadores”. Este grupo buscó, con la complicidad inicial de Thälmann, un punto de encuentro entre el ala izquierda del Partido, que acabaría abogando por las tesis del Socialfascismo y de n