3.4- El emperador del clima ya sabe que va desnudo (Réplica a José A. Tapia)

Actualizado: 9 de mar de 2020

Por Bruno Cossio


Resumen: Dado el interés suscitado por mi anterior artículo, en el que hago una serie de afirmaciones relativamente conocidas en el campo de la ciencia climática, pero casi totalmente desconocidas para quien se informa de estos temas a través de los medios de comunicación de masas, me veo en la obligación –y en el disfrute– de elaborar una respuesta razonada a la única réplica formal que he recibido hasta la fecha.

Palabras clave: cambio climático, climatología, paleoclima, geología, meteorología.





La verdad es que cuando escribí mi primer artículo acerca de la llamada emergencia climática, no esperaba que alcanzara una trascendencia tal que incluso uno de los autores españoles del próximo informe del IPCC (el organismo de la ONU para el cambio climático) exigiera su inmediata censura, aunque tanto él como algunos de sus colegas se negaron rotundamente a elaborar una réplica argumentada en esta misma revista - abierta a cualquier posición argumentada - porque “la ciencia no se debate”. Me alegro enormemente de las reacciones causadas entre este público. Primero, por demostrar el carácter autoritario de quienes defienden las posiciones más alarmistas sobre el clima, acostumbrados a tener poder de chantaje sobre lo que se publica y lo que no. Segundo, porque dejaron en evidencia una vez más su incapacidad para contraargumentar, seguramente acostumbrados a tener poca oposición a sus planteamientos en países como el nuestro. Que unos señores científicos, incluso alguno que trabaja para un organismo de envergadura como el IPCC, afirmen que la ciencia no se debate, sólo evidencia que desconocen los principios más básicas de su profesión. Pero ya lo decía (1) Martin Keeley, profesor de geología del University College de Londres:

"El calentamiento global es una estafa, perpetrada por científicos interesados, pero necesitados de clases urgentes de geología, lógica y filosofía de la ciencia"

Lo cual me recuerda que el IPCC ha decidido prescindir totalmente de geólogos para su próximo informe, a pesar de ser los científicos más cualificados a la hora de estudiar el clima pasado y presente de la Tierra. Un dato curioso que merecía la pena ser destacado, a colación de las palabras de Keeley.



I. Los nazis del clima


El motivo de este nuevo artículo, sin embargo, será contestar a la réplica elaborada por José Tapia, quien sí se ha tomado el tiempo para elaborarla y enviarla a esta revista. Su texto se titula “¿Quién va enseñando el trasero? Respuesta al negacionismo climático de Bruno Cossío”. Hay que reconocer que el título es ingenioso, pero polémico. No por mi trasero, del que estoy moderadamente orgulloso, sino por el uso del término negacionismo climático. No existen científicos que nieguen la existencia de cambio climático y muy pocos niegan que éste esté teniendo lugar. Se llama negacionista a aquel que no está de acuerdo con la hipótesis que presentó al público un tal James Hansen en 1988 (2) y que culminó con la creación de un organismo de la ONU, el IPCC, para estudiar el tema, si bien siempre estuvo orientado a defender la hipótesis del propio Hansen. La hipótesis de James Hansen y el IPCC sostiene que está teniendo lugar un aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera, que la causa es la actividad humana y muy especialmente la quema de combustibles fósiles y que, dadas las propiedades invernadero de este gas, nuestro planeta se encamina hacia un calentamiento preocupante ante el que debemos actuar.


Como ya señalé en mi artículo anterior, el problema que hay con esta hipótesis es que ni Hansen ni el IPCC saben responder a las cuestiones más básicas que habría que resolver antes de dar la alarma:


- ¿Cuánto sube la temperatura por cada cierta cantidad de CO2? No hay evidencia experimental de los efectos del CO2 en la atmósfera ni se ha cuantificado dicho efecto. Como ya expliqué, el clima es un sistema abierto y caótico, en el que la alteración de una variable puede hacer variar todas las demás, de modo que se contrarreste el efecto o se potencie y puse un ejemplo: si aumenta el CO2 aumenta la temperatura, esto aumenta la evaporación y esto contribuye a que se formen más nubes, lo cuál refrescaría el clima. Y dado que a día de hoy no se ha podido explicar prácticamente ninguno de los fenómenos climáticos de la historia de nuestro planeta, ni siquiera los más extremos, no conocemos las fuerzas naturales que actúan sobre el clima, por lo que no podemos deducir cuál es el componente del cambio climático provocado por la actividad humana. Las proyecciones del IPCC, que estiman cierta sensibilidad del clima al CO2, fracasan a los pocos años de ser elaborados, por lo que es obvio que carecen se base para sus afirmaciones.


- ¿Qué produjo otros cambios climáticos recientes? Está de sobra estudiada la existencia de, al menos, un periodo reciente más cálido que el actual y que tuvo lugar hace un milenio: el Periodo Cálido Medieval (3). Éste tuvo lugar con concentraciones de CO2 “naturales”, las previas a la revolución industrial, y fue seguido por un periodo más frío que el actual: la Pequeña Edad de Hielo (4). La hipótesis más aceptada y de la que, extrañamente, rara vez se habla, es que el clima de ambas etapas estuvo marcado por la alta y la baja actividad solar respectivamente. Esto plantea un problema: sabemos que el siglo XX ha sido de una actividad solar excepcionalmente alta ¿No tendrá esto algo que ver con el calentamiento? Y otra cosa: ¿Qué lógica nos lleva a considerar que estamos ante un calentamiento anómalo y no ante la recuperación de las condiciones climáticas “normales” de la Edad Media?


- ¿Es malo el calentamiento? El anterior argumento nos lleva inevitablemente a plantearnos esta pregunta: si la Edad Media fue más cálida que la actualidad, ¿por qué nos preocupa que se repita un periodo similar? En el hielo no crecen los cultivos y un enfriamiento del clima lleva a que menos agua se evapore y haya más aridez ¿Por qué es malo el calentamiento? ¿Quién ha decidido que la temperatura de 1850 era la normal y la óptima?


- ¿Merece la pena hacer los sacrificios que plantea el IPCC que debemos hacer, dañando nuestras economías y nuestra calidad de vida, para evitar un calentamiento que podría ser de un grado, medio grado o una décima de grado?

Cualquiera que señala legítimamente esta y otras inconsistencias en la hipótesis del IPCC es tachado automáticamente de negacionista e incluido en listas negras por sus otros colegas, como hace el sitio web de John Cook, Skeptical Science. Incluso quienes disienten mínimamente como Judith Curry, climatóloga de dilatada experiencia en el campo, y defienden que la sensibilidad mínima del clima a doblar la cantidad de CO2 sería de 0,9ºC (5) y no de 1,5ºC son señalados como negacionistas.

El uso de este término no es inocente, pues se hace para equiparar a quien duda de una hipótesis no probada con los nazis que niegan que sucediera el Holocausto. La ideología dominante, disfrazada de un falso progresismo, se ha encargado de esconder todas sus carencias científicas, lógicas, racionales y cognitivas bajo un manto de escándalo moral y señalamiento de toda disidencia, ocupando el lugar que antes ocupaban las religiones. Negacionismo climático es un término propio de la más lamentable propaganda política y debe ser evitado.



II. El cambio climático y la tecnocracia


José Tapia comienza su réplica explicándome que el cambio climático [provocado por el hombre] no es un mito – incluso me referencia la definición de la Wikipedia de lo que es un mito – y da a entender que, dada mi falta de credenciales en la materia, mi actitud ha de ser la de aceptar lo que dicen los especialistas, dado que la hipótesis del IPCC cuenta con un “amplio consenso de la comunidad científica”.


Vamos por partes. No sé si no me expresé bien en mi primer artículo o Tapia no me entendió, pero cuando hablé del cambio climático [insisto: provocado por el hombre] como un nuevo mito, no lo hice porque considerase que la hipótesis que discutimos sea una idea delirante, sacada de la nada, sino porque retoma nuestros miedos más ancestrales (la falta de lluvia, las temperaturas extremas, los desastres asociados a la meteorología...) así como nuestras interpretaciones antropocéntricas más primitivas (la meteorología y el clima son una respuesta a nuestros actos sobre la Tierra, debemos hacer sacrificios...) y les da un revestimiento científico. Di además un ejemplo muy claro de este carácter mitológico – o quizá sea más apropiado decir supersticioso – que fue el pánico a una nueva glaciación que se extendió entre parte de la comunidad científica a mediados de los años 70, por el rápido enfriamiento del planeta a lo largo de las anteriores tres décadas. E incluso nombré de pasadas que un miedo similar al actual por el calentamiento global cundió en los años 30, tras muchos años de aumento constante de las temperaturas. No importa qué esté sucediendo con las temperaturas en cada momento: los científicos (al menos los que reciben la atención de los medios) siempre deducen que esa tendencia es anómala, que se mantendrá ad eternum y que, por supuesto, sus consecuencias siempre serán nocivas. A pesar de haber expuesto todo esto en mi anterior artículo, Tapia pasa de puntillas por la cuestión sin intentar rebatir nada y se refugia en una falacia que también desmonté en su momento, la de que existe un “amplio consenso en la comunidad científica”. Al parecer necesita más evidencias:

Las universidades de Yale y George Mason realizaron una encuesta (6) entre todos los miembros de la Sociedad Americana de Meteorología para conocer la postura de los meteorólogos estadounidenses acerca del cambio climático. Sólo algo más de la mitad de los que respondieron (52%) respondieron que éste está teniendo lugar y es principalmente humano. Recordemos que la hipótesis del IPCC dice que prácticamente todo el cambio climático posterior a 1950 es de origen humano, por lo que el resto de meteorólogos podemos considerar que no están de acuerdo con ella: el 48% restante opina que o bien es mayormente natural, o únicamente natural o incluso que no está teniendo lugar ningún cambio climático. Un 52% difícilmente representa ningún consenso.

¿Significa algo esto? No. La ciencia es un proceso de refutación constante de lo generalmente aceptado por los científicos. Podría haber un 99% contra la hipótesis del IPCC y aún