2.1- La otra cara de la Unión Europea tras el conflicto de Cataluña

Actualizado: 8 de mar de 2020

Por Andréi Kononov


Resumen: A pesar de que la posición oficial de la Unión Europea sobre el conflicto de Cataluña sea la del total respaldo a España y el más escrupuloso respeto a su Constitución, existen numerosos indicios que demuestran que la UE favorece y ampara los regionalismos europeos como una forma de cuestionar la autoridad política de los Estados-Nación, que son paulatinamente debilitados de manera centrífuga en favor de los intereses de Bruselas. Así, esa Unión Europea que de puertas para afuera afirma defender la integridad territorial de todos y cada uno de sus Estados miembro, es en realidad un oscuro ente supranacional que promueve desde hace muchas décadas la creación de una Europa Federal en la que las diferentes soberanías nacionales supondrían poco menos que un estorbo a sus maquiavélicos planes. Y como no podía ser menos, este tiránico proyecto detrás del cual se hallan importantes lobbys y grupos de poder de clara tendencia globalista tiene una influencia decisiva en los actuales acontecimientos que tienen lugar en Cataluña.

Palabras clave: federalismo, Unión Europea, geopolítica, Imperialismo, Cataluña



La "Europa de las regiones"



En estos días de continua zozobra e incertidumbre para la sociedad catalana y española, no son pocos quienes han intuido la presencia de agentes externos moviendo los hilos del proceso soberanista en Cataluña, hecho que han aprovechado algunos periodistas para establecer toda clase de rocambolescas teorías conspirativas en las que, casi siempre, una potencia extranjera calificada de "imperialista"; no alineada con los intereses geoestratégicos de la UE y de la OTAN (Rusia y China principalmente) trata de desestabilizar España con el objetivo de minar la unidad de Occidente.

Sin embargo, si dirigimos una mirada más profunda y reposada hacia quienes llevan las riendas del Procés y sus conexiones, descubriremos algunos hechos sorprendentes que nos ayudarán a abordar los acontecimientos en Cataluña desde una nueva perspectiva.



I. Un independentismo muy "europeo"


En primer lugar, resulta cuanto menos significativo que Junts Per Sí, la plataforma más emblemática del secesionismo catalán que continuameante recurre a conceptos tales como los de "soberanía" e "independencia", apueste en su programa por la permanencia de Cataluña en la dictadura tecnocrática de la Unión Europea y la zona Euro. Tal y como expuso Daniel Marty en un acertado artículo de Telesur [1]:

"Aquí radica la principal contradicción lógica. Por un lado, Junts argumenta a favor de la independencia de Madrid y la interferencia de los no catalanes en los asuntos de Cataluña y su derecho a la soberanía y la autodeterminación, y por otro, expresa una voluntad inequívoca de permanecer dentro de la UE y tener cada norma de la UE con cada tratado todavía efectivo e incuestionable."

Por su parte, el politólogo ruso Ivan Danilov profundiza en esta marcada característica de un independentismo catalán que se muestra tan beligerante contra el gobierno español como sumiso frente a las ambiciones cada vez más acaparadoras de Bruselas [2]:

"El separatismo catalán no es una lucha por la independencia nacional, sino una lucha por la posibilidad de una subordinación directa de Cataluña a los burócratas de Bruselas sin los mediadores de Madrid. Quieren "más Europa y menos Madrid", es decir, ni siquiera es una lucha por la independencia, sino más bien una secesión a favor de la Comisión Europea. No es casualidad que el principal defensor de aumentar la influencia de la Comisión Europea y el desmantelamiento de estados nacionales europeos, George Soros, financie a dos organizaciones catalanas que desempeñan un papel clave en la lucha por la pseudo-independencia catalana."

Para comprender mejor qué se esconde detrás de esta desconcertante cantidad de incoherencias, hemos de aclarar algunas cosas con respecto a la actitud de la Unión Europea hacía los diferentes movimientos separatistas que han resurgido bajo su territorio en las últimas décadas.



II. El peligroso "doble juego" de la UE