1.5- Niños transgénero ¿Quién sabe lo correcto?

Actualizado: 29 de dic de 2020

Por Pedro Hoyos González


Resumen: En los últimos años se ha impuesto una visión única en el tratamiento de los niños con disforia de género (el disgusto, desajuste o malestar con el sexo biológicamente dado), que ha sido apuntalada por una legislación que tiende a la penalización del tratamiento psicológico, alternativo al tratamiento médico y quirúrgico. El artículo tratará de ofrecer una visión rigurosa de la clínica del transexual, repasaremos las teorías sobre la

transexualidad, frente a las ideologías y al cientificismo. ¿Por qué tratar de iniciar un tratamiento de cambio de sexo con menores cuando sabemos que la inmensa mayoría acaban aceptando su sexo biológico a edad adulta? Veremos que el problema, además de generar un gran sufrimiento, tiene múltiples implicaciones sociales.

Palabras clave: Disforia de género, transexualidad, Nombre del Padre, Enfoque afirmativo, LGTBI.





I. Introducción


En enero de 2017 se lanzó, generando una gran polémica, Transgender Kids: Who Knows Best? El documental producido por la BBC sobre la disforia de género.


La disforia de género (el disgusto, desajuste o malestar con el sexo biológicamente dado), esta rodeada de una gran confusión, que a su vez genera un gran sufrimiento en las personas que la padecen. La película nos ofrece un atractivo marco de iniciación al análisis.


Dos enfoques sobre el tratamiento clínico chocan uno contra el otro:

  • El enfoque psicológico, representado por el Dr. Kenneth Zucker, parte de la premisa de que la identificación sexual es un proceso muy complejo. Ante la expresión de disforia se afirma el principio de neutralidad y aceptación incondicional del niño. Zucker escucha al niño en el juego infantil tratando de identificar sus conflictos o déficits. Podemos ver testimonios de casos en los que el niño estaba resolviendo sus conflictos a través de una disforia. Se ofrece el dato abrumador de que aproximadamente el 80% de estos niños resuelven su disforia y acaban aceptando su sexo biológico.

  • Por otro lado, el enfoque afirmativo, representado por colectivos LGTBI, consiste en afirmar al niño en su creencia de pertenecer a otro sexo, se niega que la misma pueda ser expresión de problemas psicológicos; se niega, a su vez, que se trate de un proceso, y se ofrece al niño un tratamiento para bloquear su pubertad, antes de que esta comience.

Cuando en marzo de 2015 se aprobó la Bill 77 (Nota 1), una ley canadiense que prohibía las terapias que pretendieran cambiar la orientación sexual o la identidad de género en menores, la clínica que dirigía Zucker (en Toronto) fue objeto de investigación, a consecuencia de la cual fue cerrada y Zucker despedido, concluyéndose que su abordaje terapéutico no estaba en consonancia con las líneas de trabajo más actualizadas. (Sierra, 2018: La prohibición de las terapias de conversión).


¿Quién está en lo correcto?

Para profundizar en la cuestión, hasta el nivel que me permita ser entendible por el lector que no tenga conocimientos previos, tengo que ampliar el marco inicial. Desde el punto de vista clínico me adentraré en el problema de la sexuación y el tratamiento del transexual, analizaré el papel de la ideología, nos asomaremos a la pequeña ventanita de otra cultura distinta a la occidental y finalizaré regresando al tratamiento de la disforia en los niños, junto con las implicaciones de la nueva legislación.



II. Sin cirujano ni endocrino no hay transexual


Si algo caracteriza a los seres humanos, varones o mujeres, es que, a diferencia de los animales, que se mueven de forma instintiva, nosotros muchas veces no sabemos qué hacer. Un joven varón puede identificarse con una estrella porno para pretender “saber lo que es un hombre”, otro quizás se identifique con un intelectual. Estamos siempre llenos de dudas. ¿Esto es lo que haría un hombre? ¿Esto es lo que haría una mujer?

Sin embargo, en el varón transexual que cree ser una mujer, observamos a menudo una falta de dudas acerca de qué es una mujer. Se mueve en el terreno de la certeza. No pretende ser una mujer, sino La Mujer, una idealización que entrañaría ser más mujer que todas las mujeres (Millot, 1984: 34). La certeza nos podría indicar la presencia de un delirio parcial, un síntoma transexual, que diría Lacan.

Para Lacan, la posición transexual (o síntoma transexual), es la convicción, impenetrable a toda argumentación racional, de ser una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre (en el caso de un varón biológico), o de ser un hombre encerrado en el cuerpo de una mujer (en el caso de una mujer biológica); unido a la voluntad de transformar su cuerpo en el del sexo sentido. (Millot 1984).

El término transexual fue introducido en los años 50