10.10- ¿Es el Fascismo igual al Socialismo?

por Iván Martín García, Héctor B. M. y Crítica Política


En ciertos sectores sociales e ideológicos es perceptible un tópico bastante extendido, el cual consiste en igualar el socialismo (refiriéndose con ello al socialismo científico marxista) con el fascismo, lo que no deja de ser una falacia construida sobre pilares bastante endebles o simples embustes. En este artículo pretendo hacer una breve pero concisa disertación clara la diferencia filosófica, económica, política y social de ambos movimientos, comparando el Nazismo de Alemania, y el Fascismo de Italia con el socialismo marxista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Podemos encontrar en esta lectura un poco de luz a tanta oscuridad informativa.


Palabras claves: Fascismo, Nazismo, liberalismo, socialismo, capitalismo, materialismo histórico, lucha de clases.




I. ¿Qué diferencias filosóficas encontramos entre el nazismo, el fascismo y el socialismo?


Para comenzar el análisis filosófico de estos 3 movimientos, lo primero que debemos entender es en qué consiste el materialismo histórico, el cual es el corpus filosófico sobre el cual se asienta el marxismo, del cual Hitler y Mussolini reniegan. Engels en la siguiente cita nos resume el materialismo histórico:


La producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada época histórica, constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual de esa época... Por tanto, toda la historia de la sociedad, desde la disolución del régimen primitivo de la propiedad comunal sobre el suelo, ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas dominantes y dominadas, en las diferentes fases del desarrollo social... Ahora, esta lucha ha llegado a una fase en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede ya emanciparse de la clase que le explota y le oprime (la burguesía), sin emancipar al mismo tiempo para siempre a la sociedad entera de la explotación, la opresión y la lucha de clases... (Engels, 1883, 5)

Es decir, para los marxistas el motor de la historia se materializa en la dialéctica o lucha de clases, las cuales son antagónicas por antonomasia: la clase explotada y la clase explotadora. ¿Por qué se afirma que es el motor de la historia? Debido a que siempre ha existido esta diferenciación de clase, la explotada y la explotadora. Los periodos de la historia son los siguientes: comunismo primitivo, no existía clases ya que todos vivían en comunas para sobrevivir, luego llegó el esclavismo en el cuál la clase explotada eran los esclavos y la clase explotadora eran sus amos, es decir, los dueños de los esclavos. Con el paso del tiempo se establece el régimen feudal en el cual la clase explotadora era los señores feudales y explotaban a los siervos ya que los siervos trabajaban en la tierra del señor feudal hasta que finalmente llega el capitalismo en la cual la clase explotadora es la burguesía y la clase explotada es el proletariado ya que el proletariado trabaja en la empresa o fábrica de la burguesía. Es cierto que me queda por analizar las diferencias entre los diferentes regímenes para saber en qué se diferenciaban entre sí, pero es que si explico cada diferencia e incluso añado el régimen mercantilista o el modelo de producción chino me da para otro análisis, así que por ahora lo importante es comprender que el materialismo histórico, materializado en la lucha de clases, es el motor del marxismo.


La primera contradicción que encontramos en afirmar que el nazismo y el socialismo son iguales es cuando comenzamos a analizar las palabras de Hitler vertidas en el Mein Kampf, donde afirma que los enemigos del pueblo alemán son dos, el marxismo y el judaísmo: ‘’En aquella época abrí los ojos ante dos peligros que antes apenas si conocía de nombre, y que nunca pude pensar que llegasen a tener tan espeluznante trascendencia para la vida del pueblo alemán: el marxismo y el judaísmo.’’ (Hitler, 1924,10)


Es más, no solo Hitler afirmaba que el problema era el marxismo, si no que afirmó lo siguiente:


Quien juzgue sin ofuscamientos doctrinarios la obra renovadora del Tercer Reich, habrá de convenir en que Hitler fue dueño de la verdad de su causa al impulsar un vigoroso movimiento de exaltación nacional llamado a aniquilar el marxismo que estaba devorando el alma popular de Alemania. (Hitler, 1924, 1)

Es decir, afirma que tiene la verdad absoluta al haber encontrado el ‘germen’ a destruir, el marxismo.


Por otra parte, el ‘germen’ a destruir no eran palabras vacías, ya que Hitler defendía que había que meterse en los sindicatos obreros e impregnarlos de la nueva ideología. Lo podemos ver en la siguiente cita:


Había dos procedimientos para lograr esta afinidad:
a) Se podía fundar una institución sindicalista propia para luego hincar la lucha contra el sindicalismo internacional marxista, o...
b) Penetrar en el seno de los sindicatos marxistas y tratar de saturarlos del nuevo espíritu y transformarlos en instrumentos de la nueva ideología. (Hitler, 1924, 165)

Por tanto, queda demostrado que Hitler reniega del marxismo a nivel filosófico y por tanto no tienen nada que ver, ya más adelante demostraré las diferencias económicas, pero antes de eso hay que mostrar las palabras de Mussolini en la cual sigue el camino de Hitler renegando del marxismo.


A continuación pondré el capítulo V del libro El fascismo de Mussolini, ya que él mismo reniega de la lucha de clases.





















(Mussolini, 1932, 85)


Llegados a este punto, poco más me queda decir sobre las diferencias filosóficas ya que ha quedado demostrado que Mussolini, Hitler y Stalin nada tienen que ver, ya que con sus propios textos se contradicen entre sí.



II. La teoría del Totalitarismo


Otro de los argumentos utilizados para argumentar que el fascismo es igual al socialismo es que ambos eran estados dictatoriales totalitarios. Para comenzar hay que hablar del término totalitarismo y cómo fue popularizado. El término totalitario proviene del fascismo italiano es decir de Mussolini, el primer gobernante e incluso teórico que trata de definir su modelo social, ideológico y político como totalitario en su frase tan conocida “todo dentro del estado nada fuera del estado, nada contra el estado”. Esto era una forma que usó Mussolini para separar el fascismo italiano de la escuela del corporativismo administrativo que venía del siglo XIX.


Hannah Arendt en su obra Los orígenes del totalitarismo es en donde comienza con este bulo y utiliza dicho término para darle una connotación peyorativa para hacer la equiparación que venimos a refutar: fascismo es igual al socialismo.


En cambio, según Gustavo Bueno, totalitarismo es un término oscuro y confuso tanto a nivel filosófico como a nivel político ya que un estado que se encarga de todo o un estado que pueda controlarlo absolutamente todo es imposible, no se puede controlar todas las facetas de la vida tanto de la vida privada como desde las relaciones sociales. Ni siquiera Estados con una gran intervención en la vida privada de sus ciudadanos pueden controlar todas las facetas de la vida humana. Por tanto al no existir el totalitarismo esta comparación es absurda.


Aun así hay personas que argumentan que aunque es cierta la imposibilidad del totalitarismo porque dicha idea es metafísica, siguen utilizando el término ya que argumentan que con tan solo intentar controlar toda la vida desde el estado ya eres totalitario. Con esta afirmación estoy parcialmente de acuerdo, ya que es cierto que Hitler y Mussolini si intentaron controlar toda la vida desde el Estado, pero Stalin, por el contrario, su propósito no era controlar toda la vida desde el estado, una prueba de ello es como Stalin no tenía todo el poder del estado, el hecho histórico más importante en la URSS que demuestra esto es como “Stalin trató de renunciar a su cargo como Secretario General cuatro veces. Cada vez fue rechazado. El último de tales intentos fue durante el 19° Congreso del Partido, en octubre de 1952. También fue rechazado.” (Grover Furr, 2014, 43). Por tanto, ¿Qué persona con un poder absoluto NO tiene el poder para poder renunciar?



III. ¿Por qué el fascismo viene de sindicatos socialistas e incluso los fascistas alemanes se hicieron llamar nacionalsocialistas?


El fascismo propugna la idea de una profunda revolución. En esencia es un movimiento que “pretendió solucionar el conjunto de los angustiosos problemas de la modernidad”. (Antón, 2016: 340) Así como un “movimiento salvador de la civilización [que] promovía una vigorosa revitalización de Occidente”. (Antón, 2016: 342) Como explica Paxton, “el fascismo (…) fue una invención nueva creada concretamente para la era de la política de masas” y ¿Cómo se puede superar los retos de la modernidad sin el apoyo y la movilización de las masas? ¿Cómo se puede entonces salvaguardar la civilización occidental y además renovarla sin estas? Esa vitalidad, ese espíritu revolucionario obviamente haría partícipes del proyecto a la juventud. El fascismo es “un gran movimiento nacional joven[6] -suprapartidista e interclasista- [que] había conseguido reconciliar definitivamente al individuo y a la comunidad; a la tradición y al orden con los necesarios cambios revolucionarios que la situación requería. (Antón, p.352) (Yesurun Moreno, 2020, La Razón Comunista.)

Es decir, utilizan métodos y terminología marxista en negativo, es decir, usan esas vías marxistas (la terminológica y la organizativa) para autodenominarse antimarxistas y así acabar con el marxismo. Un ejemplo de esto es lo que nos explica Hitler en su libro ‘Mi lucha’ cuando afirma que hay que meterse en los sindicatos marxistas para destruirlos desde dentro para impregnarlos de la nueva ideología, es decir, la nazi.


Por otra parte la Internacional Comunista al darse cuenta de esta jugada por parte de los fascistas declara en su Manifiesto, publicado a principios de marzo de 1933 lo siguiente:


El establecimiento de la dictadura fascista abierta en Alemania ha enfrentado inexorablemente a millones de trabajadores de todos los países con la cuestión de la imperiosa necesidad de organizar el frente único de lucha contra la ofensiva fascista de la burguesía y, sobre todo, contra la burguesía alemana quienes, paso a paso, están robando a la clase trabajadora todos los logros económicos y políticos e intentando aplastar al movimiento obrero con los métodos de terror más brutales.

Por tanto, la Internacional Comunista propone “un acuerdo entre los Partidos Comunista y Socialdemócrata para acciones definitivas contra la burguesía”. De esta manera, la Internacional Comunista propone "un programa de acción concreto" en las siguientes líneas:


Organizar y llevar a cabo acciones defensivas contra los ataques del fascismo y la reacción a las organizaciones políticas, sindicales, cooperativas y otras organizaciones de trabajadores, sobre la libertad de reuniones, manifestaciones y huelgas.
Organizar una defensa común contra los ataques armados de las bandas fascistas mediante la realización de protestas masivas, manifestaciones callejeras y huelgas políticas de masas.
Organizar comités de acción en los talleres y fábricas, las Bolsas de Trabajo y los barrios obreros, así como organizar grupos de autodefensa.
Organizar la protesta de los trabajadores con la ayuda de reuniones, manifestaciones y huelgas contra las reducciones salariales, contra el empeoramiento de las condiciones de trabajo, contra los ataques a la seguridad social, contra la reducción de la prestación por desempleo, contra los despidos de las fábricas. (R. Palme Dutt. 1993, 1)

En conclusión, como el fascismo estaba ganando mucho poder debido a sus tácticas demagógicas, la Internacional Comunista defendía promover huelgas y luchas contra el fascismo, algo que no lograron en ese momento, lo lograron en la 2º guerra mundial cuando Hitler invadió la URSS y le salió mal acabando en su propio suicidio.


En último lugar, se puede observar que Hitler utilizó el término ‘socialista’ en el nombre de su partido porque era lo más favorable en ese momento y solo lo uso como propaganda y no por convicción del ideal comunista, ya que el mismo Hitler en una entrevista con George Sylvester Viereck en 1923 confiesa que pudo haberse puesto en el nombre ‘Partido Liberal’ lo que al final se decanta por ‘Partido Nacional Socialista’ debido a la influencia del marxismo en Alemania.



IV. ¿El Estado se dirigía igual en Alemania y en Italia que en la URSS?


Para contestar a la pregunta que formulamos primero hay comprender como llega al poder el PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) para más adelante explicar cómo llegan Hitler y Mussolini y veremos que nada tiene que ver, en esta ocasión es Carlos Hermida quien nos explica la llegada de Lenin al poder:


Frente a la tendencia historiográfica que considera la revolución de Octubre como un golpe de estado perpetrado por Lenin, este artículo defiende que la revolución bolchevique fue una auténtica revolución de masas. A la altura de 1917, los bolcheviques tenían la mayoría de delegados en los soviets de Rusia y en las diferentes organizaciones de masas. El apoyo de los obreros y de buena parte de los soldados permitió al partido bolchevique tomar el poder con bastante facilidad. La victoria en la guerra civil, en la que los ejércitos contrarrevolucionarios contaron con el apoyo militar y económico de las principales potencias capitalistas, demostró con claridad que los bolcheviques contaban con el apoyo de las masas populares rusas, y constituye la prueba irrefutable de que la teoría golpista carece de cualquier base objetiva. (Carlos Hermida, 2002, 109)

Hitler y Mussolini por el contrario no se basan en una revolución, si no que pretenden seguir las normas de juego burguesas: se presentan a las elecciones, consiguen imponerse como el partido más votado o uno de ellos y finalmente blindan su poder mediante la conversión de esa democracia burguesa en una dictadura plena, como nos explica Stanley G. Payne:


Mussolini formó una coalición gubernamental tres años y medio después de iniciarse el Movimiento Fascista, mientras que Hitler el mismo proceso le llevó 14 años(en cambio, el régimen italiano tardó casi tres años en llegar a la plena dictadura, mientras que a Hilter esta transición le llevó menos de seis meses). (Stanley G. Payne, 2014, 36)

Una vez comprendida la diferencia de toma de poder tenemos que responder a la siguiente pregunta: ¿Cómo era el poder en la URSS? Demostraremos que todo el poder no estaba en manos de Stalin si no que se encontraba en manos del Soviet Supremo el cual fue elegido por el pueblo. Comenzamos citando el libro de Grover Furr:


Durante la Revolución Rusa y los críticos años que siguieron, la URSS había sido gobernada por una jerarquía electa de "soviets" ("consejos"), del nivel local hasta el nacional, con el Soviet Supremo como la sección legislativa, el Consejo de Comisarios del Pueblo como el ejecutivo, y el Secretario de este Consejo como cabeza del Estado. Pero en realidad, a todos los niveles, la elección de estos había estado en manos del Partido bolchevique. (Grover furr, 2011, 11).

Es decir, como comentaba con anterioridad, no se basaba en una dictadura en la cual Stalin tenía todo el poder, sino que se basa en una democracia diferente a la occidental, en la cual no se elige a partidos políticos sino a personas. ¿Cómo se hacían los votos?



Fuente: Introducción al marxismo de Fernando Ocáriz Braña.


Es decir, la población mayor de 18 años elegían a los soviets y estos tomaban las decisiones políticas y económicas más favorables para la URSS.


Aunque es cierto que los ciudadanos elegían a los candidatos de los soviets propuestos por el partido, como sale en la imagen, <Stalin con Howard, Molótov nuevamente resaltó los efectos beneficiosos, para el Partido, de permitir candidatos no comunistas a los Soviets: Este sistema...no puede sino golpear a aquellos que han caído en el burocratismo, alienado de las masas... facilitará la promoción de nuevas fuerzas... debe potenciarse para reemplazar a los elementos más atrasados o burocratizados (ochinovnivshimsya). Bajo esa nueva forma de elecciones, es posible la elección de elementos enemigos. Pero incluso este peligro, en último término, debe de servirnos, en tanto en cuanto servirá de látigo para aquellas organizaciones que lo necesiten, y para los trabajadores (del Partido) que se han quedado dormidos. (Zhukov, "Repressii" 15). El mismo Stalin fue más allá: Algunos dicen que esto es peligroso, ya que los elementos hostiles al poder soviético podrían fisgar a los niveles más altos, algunos de los antiguos guardias blancos, kulaks, sacerdotes, etc. Pero realmente ¿que hay que temer? 'Si tienes miedo de los lobos, no camines por el bosque'. Por un lado, no todos los antiguos kulaks, guardias blancos y curas son hostiles al poder soviético. Por otro, si el pueblo elige aquí o allí fuerzas hostiles, esto significará que nuestro trabajo de agitación está pobremente organizado, y que hemos merecido esta desgracia..> (GROVER FURR, 2011, 22).


¿En qué sistema dictatorial se permite entrar a la oposición al poder?


Otra prueba irrefutable de que Stalin no tenía el poder absoluto nos la da de nuevo Grover Furr:


Stalin era el Secretario General del Comité Central del Partido. Él podía ser removido por el Comité Central en cualquier momento. El suyo sólo era un voto en el Politburó como en el Comité Central. Stalin trató de renunciar a su cargo como Secretario General cuatro veces. Cada vez fue rechazado. El último de tales intentos fue durante el 19° Congreso del Partido, en octubre de 1952. También fue rechazado. (Grover Furr, 2014, 43) .

¿Cómo es posible tener el poder absoluto e intentar dimitir 4 veces y no poder hacerlo? Pues porque Stalin, como nos comenta Furr, solo era uno más del Presidium, el cual era elegido por el Soviet Supremo. El Soviet Supremo era la unión del soviet de la unión con el soviet de las nacionalidades, en los cuales sus integrantes eran elegidos directamente por el pueblo. Lo que demuestra la existencia de democracia y la ausencia de dictadura.


Por el contrario, como nos comentó Stanley Payne con anterioridad, Hitler y Mussolini se presentan a las elecciones en sus respectivos países, consiguen ganar las elecciones y con el apoyo de los liberales y los conservadores consiguen una mayoría para establecer un régimen dictatorial mediante mecanismos legales que la constitución les permitía. Cuando establecen el régimen dictatorial, desaparecen las elecciones, algo alejado de lo que ocurría en la URSS ya que como comentamos, estas ocurrían cada 4 años.


¿Cómo se manejaba el partido en el poder? Muy diferente de como ocurría en la URSS, en Italia y en Alemania el poder recaía en el ‘Duce’ y en el ‘Führer’ respectivamente, es decir, en Hitler y Mussolini, y como demostraremos más adelante, las políticas económicas fueron muy diferentes y por eso fueron apoyados por los liberales y conservadores de derechas ya que tomaban políticas de proteccionismo y de libre mercado muy parecido a lo que ocurría en EE.UU.


Una prueba de lo que comento es lo que demuestra Stanley Payne en la siguiente cita:


Mussolini no tuvo la oportunidad de dominar completamente la situación política hasta las elecciones de abril de 1924, en las que la coalición fascista obtuvo el 70%, aproximadamente, de los escaños. El asesinato, dos meses después, del diputado socialista Matteotti por los squadristi (tras el asesinato de un dirigente fascista de segunda fila en Roma por activistas de la oposición) inspiró una nueva decisión a la oposición y puso a Mussolini en una encrucijada, donde se enfrentaba con la alternativa de idear un sistema claramente autoritario institucionalizado con carácter permanente, o renunciar al poder. (Payne, 2014, 45)

Es decir, tras matar a un socialista, los socialista y comunistas empezaron a organizarse, haciendo que Mussolini perdiera apoyo popular y es cuando el ‘Duce’ se materializa.



V. ¿Los pactos entre Nazis y Comunistas les hacen ser aliados?


En prácticamente todo el mundo capitalista se defiende que el Gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas firmó un pacto de no agresión con la Alemania de Hitler con el fin de forjar una alianza entre comunistas y fascistas para repartirse Europa. Este mantra repetido continuamente desde su rúbrica y amplificado tras el comienzo de la Guerra Fría no tiene otro objeto que equiparar al socialismo con el nazismo; una falacia que ha sido interiorizada por buena parte de la opinión pública occidental demostrando el éxito de los propagandistas reaccionarios —así como el fracaso de los revolucionarios. Sin embargo, ¿qué hay de cierto en todas estas acusaciones?, ¿podemos decir que la URSS fue una aliada de Hitler teniendo en cuenta los datos históricos que precedieron y sucedieron a este pacto? Los imperialistas vieron con terror el hecho de que la URSS pudiera resistir. De hecho, llevaban décadas de invasiones y sabotajes intentando desintegrarla. En primer lugar, llama la atención que se exponga con tanta profusión el pacto entre la URSS y Alemania mientras se pasa por alto la gran cantidad de tratados firmados por los nazis antes del famoso Molotov-Von Ribbentrop. He aquí una breve lista con diferentes pactos firmados por los nazis antes del Molotov-Von Ribbentrop:


1933 – Francia, Italia y Reino Unido: Pacto de las cuatro potencias.

1934 – Polonia: Pacto Hitler-Pilsudski.

1935 – Reino Unido: Acuerdo naval anglo-germano.

1936 – Japón: Pacto anti Komintern.

1938 (Septiembre) – Reino Unido: Pacto de no agresión anglo-germano.

1938 (Diciembre) – Francia: Pacto de no agresión germano-francés.

1939 (Marzo) – Rumanía: Tratado económico germano-rumano.

1939 (Marzo) – Lituania: Pacto de no agresión germano-lituano.

1939 (Mayo) – Italia: Pacto de acero.

1939 (Mayo) – Dinamarca: Pacto de no agresión germano-danés.

1939 (Junio) – Estonia: Pacto de no agresión estonio-germano.

1939 (Julio) – Letonia: Pacto de no agresión germano-letón.


Curiosamente, el imaginario colectivo diseñado por el imperialismo nos intenta hacer creer que Europa sólo paso a ser repartida cuando los comunistas decidieron firmar el pacto Molotov-Von Ribbentrop en Agosto de 1939, y no cuando las grandes potencias occidentales permitieron que los alemanes se anexionaran grandes porciones de territorio como los Sudetes, sin siquiera contar con Checoslovaquia —la gran afectada— en la mesa de negociaciones. Por supuesto, tampoco cuenta que el régimen reaccionario polaco se aprovechara de la situación creada por Alemania para anexionarse la región checoslovaca de Silesia. Una y otra vez se nos dice que los comunistas soviéticos trataban de conquistar Europa y que el pacto que firmaron para activar un programa defensivo ante el inminente ataque alemán no fue más que una alianza. En los acuerdos de Múnich se repartió Europa en favor de los nazis bajo la creencia de que estos iban a saciar sus ansias de territorio. Checoslovaquia fue traicionada sin poder estar en la mesa de negociación, y sólo fue apoyada por la URSS. Se nos dice que los bolcheviques y los nazis se repartieron Polonia, pero en los documentos que integran el pacto no figura ningún protocolo relativo al reparto de territorio Polaco. A su vez, se obvia que los territorios que este país perdió en favor de la URSS son parte de lo que fue arrebatado a los soviéticos tras la invasión polaca de 1919 a 1921, por lo que suponemos que ocupar esos territorios es algo que todo Gobierno haría, si pudiera… tomando posiciones frente a la invasión alemana y posicionándose en un territorio que fue soviético; un territorio que estaba habitado por gentes de etnias bielorrusa y ucraniana, es decir, pueblos soviéticos a los que había que proteger de limpiezas étnicas. La cuestión de fondo es que no hubo ningún reparto de Polonia, ya que no se daban las condiciones legales para éste aún tras la toma de posiciones del Ejército Rojo —para protegerse de Alemania y de una posible fuerza títere de carácter banderista ucraniana— en lo que fue Polonia, y hablo en pasado porque ésta desapareció como Estado tras la invasión alemana, exiliándose su Gobierno de traidores en Rumanía (1). Asimismo, Polonia no sólo perdió territorio, ya que ganó un inmenso terreno a Alemania tras las Segunda Guerra Mundial. Polonia fue uno de los países europeos que más territorio gano durante el siglo XX, pero es un dato que los propagandistas burgueses obvian. Concretamente, Polonia perdió 178.000 kilómetros cuadrados en el este que fueron recuperados por la URSS, y ganó 101.000 kilómetros cuadrados en el norte y el oeste tras la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, si el objetivo de los comunistas soviéticos era conquistar Polonia, ¿qué sentido tendría hacer cesiones como la de Medyka en 1948, en la que la URSS perdió terreno? *Territorios afectados por el pacto de 1951 entre Polonia y la URSS.



Illustration of Polish-Soviet border change in 1951, Mapa del ajuste de la frontera con el territorio cedido por Polonia en rojo y el territorio cedido por la Unión Soviética en verde.En rojo, territorios cedidos por la URSS a Polonia, en verde los territorios cedidos por Polonia a la URSS.


Mucho más grave es que se oculte el hecho de que Stalin ofreció posicionar tropas en la frontera polaca con Alemania para frenar las aspiraciones de Hitler. Esta propuesta fue rechazada de plano por el Gobierno polaco, ya que lo cierto era que sus servicios secretos estaban en negociaciones con Alemania para desmembrar y destruir la Unión Soviética desde 1935. El precio a pagar por el Régimen reaccionario de Polonia era apoyar las anexiones de Hitler en Checoslovaquia. Peor aún es ver como los propagandistas anticomunistas silencian los planes de británicos y franceses para atacar a la URSS a traición mediante una guerra relámpago en la que primero se bombardearían los pozos petrolíferos de Bakú, algo que no pudo llevarse a cabo por la guerra comenzada poco antes por Alemania La cuestión es demonizar a la Unión Soviética obviando sistemáticamente la complicidad de las grandes potencias occidentales con la Alemania nazi, y como los servicios secretos del Imperio Británico y Francia actuaban coordinados con el alto mando nazi. *Los británicos y los franceses planearon una operación para atacar a la Unión Soviética por sorpresa. Esta operación fue denominada Operación Pike.



Fuente:

http://panssarivaunut.blogspot.com/2017/10/operation-pike.html


Asimismo, cabe destacar el papel de las críticas de determinados sectores del Movimiento Obrero —si es que se puede denominar así a trotskistas y demás oportunistas— que acusan a la URSS de ejercer un papel imperial como invasora, cuando lo cierto es que llevó el socialismo a aquellos territorios en los que se instalaba. Algo muy diferente del papel de rapiña ejercido por los fascistas, que no hicieron otra cosa que saquear los territorios invadidos para potenciar su industria y los bolsillos de su burguesía monopolista. No olvidemos que aquellos países que señalaban a la URSS como un elemento invasor eran imperios coloniales en los que se ejercía el mayor de los expolios posibles. Estamos hablando de contradicciones básicas entre la forma de explotación que llevaron los nazis allá donde fueron y la instauración del socialismo y el poder popular allá por donde pasaba el Ejército Rojo, de ahí que la principal misión de la URSS fuera evitar intervenir en una guerra imperialista como la que dividió al Movimiento Obrero durante la Primera Guerra Mundial. Personajes de tipo tipo, incluyendo a políticos anticomunistas como el Primer Ministro checo Milos Zeman, han reconocido abiertamente el papel de la URSS en la liberación de Europa del yugo nazi-fascista. Como es habitual, las mentiras sobre la Unión Soviética son expuestas como axiomas incontestables que, en realidad, son patrañas anticomunistas creadas por los órganos de propaganda al servicio de la peor escoria humana. Los propagandistas de imperios coloniales como el británico y el francés, en los que se daban condiciones de esclavitud en la sombra, nos quieren hacer creer que una Unión Soviética rodeada de enemigos no tenía derecho a pactar con los nazis con el fin de tener el tiempo suficiente para defenderse de estos.


Las acusaciones contra la URSS son pues, una artimaña dentro de la batalla ideológica entre la reacción burguesa y el proletariado organizado. La historia demostró que la firma del pacto Molotov-Von Ribbentrop sirvió para que la URSS tuviera la posibilidad de proteger su retaguardia del Imperio de Japón, derrotándolo en Jaljin Gol y permitiendo la seguridad del oriente soviético mientras se preparaba la defensa ante Alemania. Asimismo, el papel del régimen nazi de Mannerheim en Finlandia demostró que, pese al desastroso desarrollo de la Guerra de Invierno, era necesaria una zona de seguridad que protegiera la frontera soviético-finlandesa.



VI. ¿Es la economía fascista y la nazi igual a la economía socialista?


Existe el mantra liberal de que el nazismo fue una forma de socialismo. Es uno de los ataques más habituales que recibe el socialismo desde las filas liberales. Los argumentos son muy sencillos (y, como veremos, incorrectos). Por un lado, los liberales argumentan que el partido nazi se llamaba Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Además, Hitler habría hablado diversas veces sobre su ideología socialista y anticapitalista. Por otro lado, argumentan que la política económica nazi fue efectivamente socialista: intervención estatal, control de precios, gasto público, control de sectores económicos (como el militar), subvenciones estatales a personas con dificultades económicas, etc. Este doble argumento basado en el nombre del partido y la supuesta ideología anticapitalista de Hitler, y supuestamente aplicada a partir de 1933, fue rebatido de manera incontestable en el blog de Bitácora de Octubre (también lo hizo con el fascismo italiano, ambos los dejare abajo en las fuentes). Sin embargo, en nuestro espacio ofreceremos otros apuntes para complementar ese artículo.


En primer lugar, hay que dejar claro qué es el socialismo: es un sistema económico en el cual se socializan los medios de producción (tierras, industrias, servicios, etc) y la economía se planifica desde el estado. Es decir, en un estado socialista no existe la propiedad privada de los medios de producción. Como máximo, en algunos estados se permitieron algunas formas de propiedad cooperativa (como los koljoses en la URSS).


Pero el nazismo no cumplía ninguna de estas dos premisas:


Privatizaciones. El Estado nazi no sólo no socializó los medios de producción, sino que, según el estudio de Germà Bel, llevó a cabo una privatización masiva de empresas estatales en multitud de sectores: ferrocarriles, minería y acero, la banca, construcción de barcos, espacios municipales, etc. Muchas de las mayores empresas públicas alemanas pasaron a manos privadas. Esta política económica es, a todas luces, totalmente antisocialista. Pero los nazis fueron aún más allá: privatizaron incluso los servicios sociales. Por otro lado, el aumento del gasto social para los más pobres durante el nazismo es un mito: la República de Weimar ya ofrecía los mismos servicios sociales que ofreció la Alemania Nazi y, de hecho, el estado nazi no incrementó el presupuesto destinado al Auxilio de Invierno. La mayor parte del gasto público nazi fue a parar a la industria militar, no a políticas sociales.


Por último, cabe señalar que la desigualdad de ingresos y riqueza se acentuó durante el nazismo, tal y como demuestra Sweezy. Los impuestos fueron más benevolentes con los propietarios de los medios de producción que con los trabajadores: "The share of total tax revenue contributed by the properties group had grown by one per cent in I937-38, while labor's burden had increased 3.4 per cent".


Libertad económica. En el análisis de Buchheim y Scherner se afirma claramente que las empresas privadas tenían una libertad económica casi total a la hora de decidir sobre la producción y la contratación de personal. "The foregoing analysis again proves that in the Nazi period enterprises continued to shape their actions according to their expectations and that the state authorities not only tolerated this behavior, but bowed to it by adapting their contract offers to the wishes of industry". No es extraño que algunas de las grandes empresas del momento (Siemens, IBM, etc) colaborasen con el régimen nazi y sacasen amplios beneficios. Algunas incluso se beneficiaron de los campos de concentración.


Es curioso que se califique la Alemania Nazi de "socialista" pero no a la actual Noruega. En el país nórdico, el estado tiene nacionalizados varios sectores económicos estratégicos: el petróleo, el gas natural, el aluminio, las telecomunicaciones, etc. El estado desempeña un enorme gasto público, el cual, en 2018, fue del 48,7%), gran parte destinado a la seguridad social: el estado cubre la sanidad, pensiones de vejez, bajas de maternidad y paternidad, bajas por enfermedad, desempleo, dependencia, recursos mínimos, etc).


Vemos que todo lo que los liberales resaltan de la Alemania Nazi para calificarla de "socialista", lo tiene la actual Noruega (y además en mayor medida). Sin embargo, al pais escandinavo no dudan en calificarlo de capitalista (que lo es, pero no es liberal).


En EEUU, durante la Gran Depresión, el presidente Roosevelt desarrolló el New Deal, un programa de reformas económicas e intervención estatal que incluía prestaciones sociales a los más desfavorecidos, control de precios sobre varios productos y la construcción de obras públicas para dar empleo desde el estado. ¿Fue socialista EEUU?


La Alemania Nazi fue un estado capitalista. La intervención del estado por parte del gobierno nazi no fue muy distinta del que se desarrolló en otros países capitalistas para luchar contra la recesión económica que conllevó la Gran Depresión. Mantuvo el derecho a la propiedad privada de los medios de producción. Privatizó a gran escala. Favoreció a grandes empresas y respetó la libertad económica. Todo contrario a lo que sucedía en la URSS y a lo que sucedería en los países comunistas del Este entre 1947 y 1991. Por tanto queda demostrado que económicamente el Nazismo no era Socialismo.


Una vez comparado el Nazismo con el socialismo, nos ponemos a analizar el modelo económico de Mussolini para demostrar su antagonismo con la URSS, esto nos lo facilita Stanley G. Payne con la siguiente cita:


El partido seguía propugnando un vago nacional sindicalismo, pero cada vez quitaba más importancia a la economía estatal y favorecía la liberación de las energías nacionales y la reducción de los gastos generales improductivos. Ya en setiembre de 1919 Mussolini había abandonado su antiimperialismo inicial, y en 1921- 1922, el nacionalismo radical del partido había adoptado tonos cada vez más imperialistas. En 1921, Mussolini, como caudillo indispensable del movimiento, había adoptado la transacción política y aceptado el principio de la monarquía y una cooperación limitada con los grupos liberales gobernantes. (Payne, 2014, 32)

Es decir, Mussolini defendía la liberación económica, todo lo contrario a lo ocurrido en la URSS.

Es más:


un funcionario fascista observado con satisfacción, afirmaba: 'La riqueza de los pocos en cuyas manos el capital se concentra también la riqueza del proletariado’. Es decir, afirmaba que si ganaba el burgués, ganaba el proletariado, cuando en la URSS se reprimía a la burguesía para evitar que explotara al proletariado ( Schmidt, C. T., 1939, 122).

Por otra parte el estado ayudaba a los capitalistas de los <sectores del hierro, el acero, la construcción naval, industrias de equipos ferroviarios, química, rayón, cemento y bombillas eléctricas. También hubo numerosos acuerdos de control de prácticas competitivas. A finales de 1927 el sistema de sociedades de energía eléctrica controlaba una cuarta parte de la capacidad de producción de energía. En el campo de productos químicos, la firma Montecatini estaba casi en monopolio. Esta preocupación, favorita especial del Gobierno, se convirtió en una de las mayores industrias químicas del mundo, interesado también en la minería, los metales y la producción de electricidad. Las organizaciones semimonopolísticas florecieron también en las industrias del automóvil y del hierro y el acero. Además, la gestión de los bancos se hizo cada vez más más centralizado e íntimamente conectado con las grandes industrias firmas. A principios de 1927, el gobierno provocó una fusión de pequeñas empresas bancarias, que extinguió más de cien instituciones. También sometió a su control el establecimiento de nuevos bancos. Los bancos más grandes estaban estrechamente relacionados, a través de direcciones entrelazadas, con la gestión de empresas industriales y comerciales. En 1929, los directores de los cuatro principales comerciales los bancos ocupaban 149 puestos en los directivos de otros bancos y 1.510 directivos en 839 empresas industriales. Estas empresas constituían dos tercios de todo el capital de las sociedades anónimas italianas. Durante los años de la depresión, el Estado cada vez intervino en el financiamiento de la industria, y al menos indirectamente, en la configuración de las principales políticas comerciales. Esto implicó una reorganización del sistema bancario y la asunción por parte del Gobierno del papel de proveedor activo de fondos de préstamos en los mercados de capitales. También adoptó la forma de subvenciones y primas estatales directas a las ramas de industria y agricultura. Las grandes empresas, incapaces de vender de forma rentable en los empobrecidos mercados privados, encontraron salidas abierto a él por obras públicas gubernamentales y armamentos programas. Para algunas industrias, el gobierno se convirtió virtualmente en el único cliente.>( Schmidt, C. T. (1939). 123)


En conclusión, el Estado fascista italiano en la práctica se basaba en el sustento de las empresas privadas monopolistas financiándolas y favoreciéndolas para que no perdieran su poder financiero, todo lo contrario que ocurría en la URSS en la cual no existió propiedad privada y la economía se basaba en monopolios estatales invirtiendo los beneficios en los servicios que servían al ciudadano, como transporte, electricidad, vivienda, educación, sanidad etc.



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Escritores:

Iván Martín García, B.M. y Crítica política (este último prefiere su apodo ya que quiere ser anónimo)

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Héctor B.M. es Tripulante de Cabina de Pasajeros, músico con una amplia trayectoria internacional y divulgador sobre temáticas relacionadas con el socialismo científico.


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