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12.3 Entrevista a Stuart Medina Miltimore

Actualizado: 8 jun 2022

por Jean-François Dreyfuss


Resumen: A continuación se presenta una entrevista al presidente de la sección española de la Red MMT (Teoría Monetaria Moderna). Habiéndome interesado desde hace tiempo por las cuestiones monetarias, recientemente di con los artículos de Alexandre García titulados: “Porque no es una moneda única, el euro va a explotar” y “Una vez más, el euro está condenado a explotar”, que se basaban en los análisis de responsables políticos de corte gaullista como François Asselineau o Vincent Brousseau, a los cuales yo daba cierta credibilidad. Sin embargo, en mi afán de contactar con euroescépticos españoles, di con Stuart Medina Miltimore, defensor de la Teoría Monetaria Moderna, que en su perfil de Twitter pone claramente: “Partidario de desmantelar la UE”. Después de conversar con Stuart Medina, se me cayeron una serie de mitos sobre la salida del euro que, parece ser, es mucho más fácil de lo que nos dice la propaganda europeísta.


Palabras clave: Teoría Monetaria, Unión Europea, Euro, Banco Central Europeo, Bundesbank, Saldos Target2.



1) En primer lugar, ¿quién es Stuart Medina Miltimore y qué es la red MMT?


Soy economista y MBA (1), aunque nunca he sido académico. Mi carrera siempre se desarrolló en el sector privado, fundamentalmente en el biotecnológico donde llegué a fundar en compañía de científicos del CSIC una empresa que desarrollaba un tratamiento de una enfermedad causante de ceguera que, lamentablemente, tuvimos que cerrar cuando llegó la mal llamada crisis de deuda europea. También he sido controller financiero y consultor de una empresa que ha asesorado a empresas y agencias de gobiernos como los de España, Costa Rica o Uruguay.


Red MMT es una asociación que se dedica a divulgar la teoría monetaria moderna a través de publicaciones, traducción de textos relevantes de teóricos de la Teoría Monetaria Moderna al español, vídeos, actos públicos, iniciativas políticas, entre otras actuaciones.


2) Sé que esto puede ser difícil, pero trata de resumirlo como puedas. ¿Qué defiende básicamente la Teoría Monetaria Moderna?


Más que defender, lo que hace es describir las operaciones monetarias que actualmente realizan todos los Estados sin excepción, ya sean Estados que ejercen su soberanía monetaria con su propia divisa en un régimen de tipo de cambio flotante, o Estados que están limitados en su soberanía monetaria porque hayan entrado en una unión monetaria, como España, o hayan anclado su divisa a la de otra potencia extranjera. Es, pues, un proyecto de investigación vivo y dinámico sobre una de las instituciones más relevantes de nuestras economías monetarias de producción. Se ha configurado como una escuela de pensamiento económico que ha completado el pensamiento de escuelas anteriores como la post-keynesiana, la kaleckiana o incluso la marxista, que se habían quedado cojas en su comprensión del sistema monetario.


3) Un libro de referencia que ha tenido mucha repercusión en España es “Contra el euro” (Ediciones Península, 2013) de Juan Francisco Martín Seco, que es el economista de referencia de El Jacobino y de AIRE-La Izquierda. Aun no he podido leer el libro, pero básicamente la conclusión de Martín Seco es que salir del euro tendría consecuencias aún peores, y tú dices que él es “catastrofista”. Recuerdo que me dijiste que él sigue anclado en 1971 (fin de los acuerdos de Bretton-Woods). ¿Puedes desarrollar eso?


Sí. En 1971 se abandona el sistema de Bretton Woods que anclaba el dólar al oro y las divisas de casi todos los Estados al dólar. Aunque los países europeos prefirieron seguir con regímenes cambiarios que limitaban su soberanía monetaria (con resultados no demasiado buenos, la verdad), muchos países pudieron aprovecharse de un mayor grado de libertad para su política económica al optar por tipos de cambio flotantes. Por ejemplo pueden decidir los tipos de interés de referencia, liberar a sus gobiernos de restricciones financieras y considerar solo las restricciones de recursos reales o tolerar un déficit por cuenta corriente sin necesidad de aplicar políticas de austeridad. Parece que la mayoría de los economistas no se han enterado todavía de las ventajas que supone contar con un tipo de cambio flotante, porque siguen anclados en una teoría monetaria que solo es válida para un sistema de patrón oro.


Un Estado que ejerce su plena soberanía monetaria puede asegurar el pleno empleo, y por tanto nada puede ser peor que permanecer en sistemas monetarios que reducen los grados de libertad de los que dispondrían con otro régimen monetario. Martín Seco parte de una teoría monetaria obsoleta, sigue anclado mentalmente al patrón oro. Él cree que el Estado tiene que sacarle el dinero a los ricos, a los que tienen los alijos de tesoros, oro y dólares. Una especie de síndrome de Robin Hood. Por eso cree que estamos sometidos a los mercados financieros. Tristemente, eso le lleva al derrotismo. Él cree que salir del euro sería un desastre cuando, en realidad, el desastre lo estamos viviendo ya. Yo no puedo llamar una tasa de desempleo juvenil superior al 40% más que un desastre completo, total y absoluto. No puede haber nada peor. En Red MMT no nos resignamos a aceptar ese desastre.


Martín Seco no comprende las capacidades de un Estado que ejerce su soberanía monetaria. Son los billonarios y los mercados quienes utilizan el dinero del Estado para materializar sus beneficios monetarios. Si el Estado utilizara su poder monetario en pro del interés general, tendríamos a las entidades financieras comiendo de la mano del banco central. En realidad ya es así. Los bancos son agentes del gobierno. No pueden operar sin una ficha bancaria. Los depósitos los asegura el Estado. Los rescates bancarios sólo los puede hacer el Estado. Mejor dicho, podía, porque hemos perdido esa capacidad gracias a la renuncia a nuestra soberanía monetaria y la cesión de la supervisión bancaria al BCE y al Mecanismo Único de Supervisión Bancaria que, por ejemplo, resultó en que el Banco Popular fuera regalado al Banco Santander, un escándalo mayúsculo en mi opinión. Pero en un Estado que ejerce su soberanía monetaria, las instituciones financieras están completamente sometidas al Estado.


4) Ahora vayamos a la controversia. Yo he sido muy influido por los economistas soberanistas franceses. Tanto ellos como tú estáis de acuerdo en que hay que salir del euro, pero sin embargo no hacéis el mismo diagnóstico. Todos, sin ninguna excepción, hacen el mismo análisis. Te estoy hablando de economistas como Jacques Sapir (que enseña en la Moscow School of Economists), de Francois Asselineau (que no es propiamente dicho un economista, pero es antiguo Inspector General de Finanzas y ha trabajado como Delegado General para la Inteligencia Económica), de Philippe Murer, de Charles-Henri Gallois, de Olivier Berruyer, de Olivier Delamarche, etc. Básicamente su diagnóstico es el siguiente: “el euro es una moneda que está sobreevaluada para la competitividad francesa, y en cambio ocurre todo lo contrario con Alemania, que desgaja un excedente comercial gigantesco. Por lo tanto no tenemos una competitividad externa, lo cual se traduce en un déficit comercial, lo cual se traduce en trabajadores en paro y en industrias que deslocalizan.” Sin embargo, parece que tú tienes otra visión de las cosas: el comercio exterior no es tan importante, no es tan grave tener una moneda fuerte, tampoco importa tanto tener un déficit comercial, etc. De hecho, no se puede hacer un calco de la situación francesa a la española, porque España tiene superávit comercial. Bueno, como en toda ciencia social, supongo que hay diferentes puntos de vista. ¿Qué contestas tú a esos economistas?


Sí, la economía española tiene un superávit por cuenta corriente desde hace años. Fue resultado de la aplicación del modelo mercantilista que domina en la mentalidad de los economistas tras la crisis desatada tras el colapso de la burbuja inmobiliaria. Para ellos el modelo es Alemania, un país que exporta el 8% de su PIB todos los años, es decir, el equivalente al 20% del PIB español. Dicho de otro modo, Alemania vuelca al resto del mundo el equivalente a una quinta parte de la producción española porque no es capaz de consumirla. Estas políticas mercantilistas se consiguen mediante una feroz represión salarial, es decir, consiguiendo que un país viva por debajo de sus posibilidades. Se empeoran las condiciones de vida de la población, porque a los economistas mainstream se les olvida que las exportaciones son un coste real para la economía (producción que entregamos al resto del mundo) que disminuye el total de bienes y servicios de lo que podría disfrutar la población. En cambio, las importaciones son un beneficio real porque añaden cosas a nuestra producción para el disfrute de la población. La única razón para meterse en el comercio internacional es acceder a más bienes y servicios de los que puede producir tu economía. Si renuncias a comprar cosas a cambio de tus exportaciones, lo que estás haciendo es generar activos financieros respecto al resto del mundo. Se sabe que estos flujos financieros son responsables de crisis financieras en otros países.


Esta política mercantilista solo puede funcionar mientras haya otros Estados dispuestos a mantener un déficit comercial porque la suma de las exportaciones es necesariamente idéntica a la suma de las importaciones de todo el planeta. Que yo sepa, aún no ha nacido el comercio interplanetario.


Si tienes un tipo de cambio flotante, lo normal sería que las divisas de países como Alemania se apreciaran hasta que perdieran su ventaja competitiva. Es a esto a lo que se refieren los economistas franceses a los que citas.


Pero nuestra perspectiva es diferente: no estamos tratando de maximizar las exportaciones y, si podemos beneficiarnos de un déficit comercial, tanto mejor. ¡Allá los alemanes si quieren vivir peor de lo que podrían! Lo que queremos procurar es el pleno empleo y eso no lo podemos conseguir dentro de una unión monetaria que establece limitaciones rígidas a la política fiscal. No creemos que el pleno empleo se deba conseguir a base de políticas mercantilistas. Si se da un déficit comercial bajo un régimen de tipo de cambio flotante, probablemente se acabe depreciando la divisa hasta recuperar el equilibrio y, si se produce desempleo, siempre podemos encontrar ocupación para las personas desempleadas si ejercemos nuestra soberanía monetaria y aplicamos políticas macroeconómicas adecuadas.


La deslocalización la están sufriendo también países que no están en uniones monetarias como EE.UU. o el Reino Unido. Eso es un fenómeno propio de la globalización, con un capitalismo altamente oligopolizado donde las grandes empresas tienen capacidad de mover la producción a lugares con salarios más bajos o peores estándares ambientales. Creo que fue el antiguo CEO de General Electric quien dijo que la fábrica ideal estaría en una barcaza flotando en el mar para moverla a donde quisiera. Lo que decimos es que un Estado que ejerce su soberanía monetaria siempre puede abordar esos problemas con mayor eficacia. Por ejemplo, creando nuevo empleo para las personas que han quedado desempleadas en actividades con mayor valor añadido. O con políticas antitrust creíbles. Pero un déficit comercial nos permite aprovechamos de las importaciones baratas, un mayor nivel de vida y, si nos sobran recursos humanos, podemos iniciar actividades científicas, tecnológicas o con valor social que son mucho más interesantes que fabricar gadgets.


5) Muy bien, ahora vayamos a otro punto de discrepancia que tienes con algunos economistas franceses, que es el tema de los saldos Target2. Esta es una cuestión que se trata en el artículo “Porque no es una moneda única, el euro va a explotar”. Si te parece bien, vayamos por partes: para explicar qué son los saldos Target2, algunos soberanistas franceses (en particular François Asselineau) consideran fundamental explicar la diferencia entre una moneda única y una moneda común. En esto también insistía el ya fallecido Vincent Brousseau, que había trabajado durante 15 años en el BCE. Sin embargo, tú dices que esto es un debate ontológico que no nos lleva a ninguna parte. ¿Puedes desarrollar?


El debate sobre si el euro es una moneda o varias es poco provechoso. No resuelve ningún problema y podemos discutir ad nauseam si el hecho de que exista un registro de los pagos entre bancos centrales, el llamado TARGET 2, confirma que no existe una moneda única. Hoy puedo transferir 100 euros a una cuenta de un francés y el francés verá que el saldo en su cuenta se aumenta en 100 euros sin necesidad de aplicar ningún tipo de cambio ni pagar comisiones de cambio de divisas.


6) Ahora vayamos a otro aspecto técnico del que se habla en el mencionado artículo. Tú me dijiste que el artículo de Alexandre García era globalmente correcto, excepto un detalle (que parece que no tiene importancia, pero sí la tiene de cara a comprender esto de los saldos Target2). Él lo que dice es que si por ejemplo hay un cliente de un banco comercial en España que transfiere dinero a una cuenta de un banco comercial en Alemania, este banco (el alemán) tiene que pedir liquidez al Bundesbank para garantizarle a su cliente que lo que posee en su cuenta son “euros alemanes” (digamos “euros alemanes” para simplificar). Parece ser que no es del todo correcto, ¿podrías explicar por qué?


Volviendo al ejemplo de mi transferencia de 100 euros al ciudadano francés. La secuencia es la siguiente:


1. Yo ordeno la transferencia al banco comercial español con el que opero.

2. Éste carga 100 euros en mi cuenta y ordena a través de TARGET 2 una transferencia a la Banque de France.

3. El Banco de España da una instrucción al BCE.

4. El BCE recibe la notificación del Banco de España y carga en la cuenta de reservas del Banco de España los 100 euros y abona 100 euros a la Banque de France. En su contabilidad solo ha cambiado el titular de esos 100 euros, pero su posición neta ha variado 0 euros.

5. La Banque de France recibe la notificación de TARGET 2 y abona los 100 euros en la cuenta de reservas del banco comercial francés.

6. El banco comercial francés ve que su cuenta de reservas en la Banque de France ha aumentado 100 euros y abona en la cuenta de su cliente el mismo importe.

No ha tenido que pedirle nada a la Banque de France.


7) Ahora vayamos a otro punto de discrepancia, también relacionado con los saldos Target2, que es: ¿qué pasa si un país sale del euro? La verdad es que hablando contigo, se me cayeron muchos mitos. Entonces, que nos disculpen los lectores, pero tengo que desarrollar la pregunta. Vincent Brousseau, que al haber trabajado en el BCE, conocía (o al menos, eso parece) perfectamente los mecanismos del euro, decía que si un país deudor dentro de este sistema de liquidación que es Target2 (por ejemplo, Italia), sale del euro, entonces tiene que pagar una deuda al resto de bancos centrales acreedores. En 2017 esa suma de dinero alcanzaba la friolera de 500.000 millones de euros. Vincent Brousseau venía a decir: “el BCE le va a exigir a Italia ese dinero, pero no puede pagarlo, así que tiene que hacer default”. Claro, lo que me choca mucho es que el 18 de enero de 2017, contestando a dos eurodiputados italianos, Mario Draghi dijo lo siguiente: “si un país viniese a abandonar el eurosistema, la posición acreedora o deudora de su banco central con respecto al BCE deberá ser regularizada en su integralidad”. De hecho, el 10 de mayo de 2017, Thierry Baudet, el “euroescéptico duro” de Holanda, le preguntó a Mario Draghi: “Como nosotros, en Holanda, tenemos un superávit en el sistema Target2, de cerca de 100.000 millones de euros, ¿eso significa que si Holanda abandona la eurozona […] seríamos reembolsados de 100.000 millones de euros por los países del sur?” Sin embargo, en el año 2018 me di cuenta de que la cuestión no está tan clara, porque durante un debate en la Universidad de otoño de la UPR, hubo otro economista, que se llama David Cayla (profesor en la Universidad de Angers), que dijo lo siguiente: “La interpretación que da Vincent Brousseau, que es la interpretación de algunos economistas del Bundesbank, que es la de considerar los saldos Target2 como débitos y créditos, es decir cosas que hay que reembolsar, me parece errónea […] Os lo aseguro, nadie, nunca, reembolsará los saldos Target2. Son saldos que son el espejo de transacciones reales. Y puesto que las transacciones reales son equilibradas, ¡no hay motivo por el cuál reequilibrar después!” Después se originó un debate entre Brousseau y Cayla, que decía que una deuda Target2 es en realidad una “deuda virtual”. Parece ser que tú estás en la línea de Cayla. ¿Puedes desarrollar eso?


Cayla tiene razón.


TARGET 2 es simplemente el sistema de compensación de pagos establecido por el BCE. Cuando un banco paga a otro banco ubicado en otro país de la zona euro (por ejemplo porque yo quiero transferir 100 euros desde mi cuenta bancaria a una cuenta de un ciudadano francés), normalmente utilizará ese sistema. La cuestión es que en el sistema estadístico de TARGET 2, el BCE registrará un cargo de 100 euros en la cuenta del Banco de España y abonará 100 euros en la cuenta de la Banque de France. El pago se ha producido. Yo he saldado una deuda con un ciudadano francés. Ya no le debo nada. El Banco de España ha visto que su cuenta de reservas en el BCE se ha reducido y la Banque de France ha visto que su cuenta en el BCE ha aumentado. Todos hemos liquidado nuestras posiciones. En el largo plazo, si España mantiene un déficit comercial con Alemania, con cada pago de un importador español el saldo acreedor del BCE con el Banco de España aumentará y el saldo deudor con el Bundesbank aumentará. Pero no hay ningún pasivo exigible con fecha de vencimiento al Banco de España, del mismo modo que el Bundesbank no puede pedirle al BCE que le entregue nada a cambio de ese saldo TARGET 2, porque ya tiene un activo financiero llamado depósito en euros en el BCE. Se trata de un pasivo nocional, de un mero registro estadístico. Si Alemania no quiere que el Bundesbank tenga esos saldos TARGET2 en el BCE, puede cambiar su política macroeconómica para acabar con su superávit comercial. ¡Verán qué rápido descienden sus saldos TARGET 2!


8) Dejemos ahora la polémica. Hablemos de lo que más interesa al lector, que es la salida del euro. Yo te pregunto directamente: ¿Puede España salir del euro? En caso de que sea afirmativa la respuesta, ¿Qué ventajas ofrece eso a los españoles? ¿Qué pueden hacer?


Muchas uniones monetarias se han roto en el pasado y se seguirán rompiéndose en el futuro. Ninguna institución humana es eterna. El caso más reciente en Europa es el de la ruptura de la unión monetaria checoslovaca. Se llegó a un acuerdo entre la República Checa y Eslovaquia de reparto de activos y pasivos, y santas pascuas. No ocurrió nada grave.


¡Claro que España puede salir del euro! Por supuesto, lo más pacífico sería llegar a un acuerdo de disolución de la zona euro. Pero si esto no fuera posible, bastaría con activar el artículo 50 del Tratado de la UE y declarar que, al día siguiente de nuestra salida de la UE, todos los impuestos serán exigibles en la divisa nacional que podríamos llamar Nueva Peseta, Duro, Peso, Escudo o lo que queramos. Asimismo todos los gastos del gobierno se harían exclusivamente en esa nueva divisa. Podría lanzarse la nueva divisa por conveniencia y, para facilitar la adaptación contable, mantenerla al tipo de cambio 1:1 con el euro, pero luego dejaríamos que la divisa flotara. En virtud de la lex monetae (2), todos los contratos del Estado y gran parte de los contratos privados se podrían redenominar en la nueva divisa. Hay que entender que, al inicio, esa divisa no estaría disponible para la mayoría de los ciudadanos, lo cual significa que tendrían que comprarla para pagar sus impuestos y solo la podrían conseguir del Estado. Por eso, en una primera etapa, es probable que la nueva divisa se apreciara.


Otra cuestión es qué pasaría con el saldo vivo de títulos del Tesoro en euros y de los saldos en euros de los bancos comerciales en el Banco de España. Una parte de la solución es que el Banco de España comprara toda la deuda del Tesoro que pudiera en el período anterior a la salida del euro (de hecho ya tiene el 30% de la deuda pública española). Pero eso solo cambia la composición de los balances del sector privado, es decir de los bancos. Esas cuentas podrían quedarse en el pasivo del Banco de España hasta que los bancos comerciales decidieran venderlos a otros bancos extranjeros o al gobierno a cambio de saldos en la nueva divisa española. Como esos saldos en euro no tienen vencimiento, no sería un gran problema mantenerlos en el balance a perpetuidad, si así lo desean los bancos y fondos de inversión, pero no les sacarían ninguna rentabilidad.


Si quedara un saldo de deuda del Tesoro vivo después de la salida del euro, si se puede pagar en los plazos establecidos, se paga. Esto obligaría al Estado a comprar euros en el mercado de divisas. Si la carga es insoportable, se renegocia con los acreedores, como se ha hecho tantas veces en el pasado.


¿Ventajas? Fundamentalmente la libertad de desarrollar una política fiscal que elimine la horrorosa tasa de desempleo española, invertir mucho más dinero en I+D para conseguir esa transformación del modelo productivo que tanto anhelan los economistas, pero que no saben cómo conseguir, o financiar el cambio del modelo energético con mucha mayor rapidez. Pero, sobre todo, la más importante, la posibilidad de conseguir una verdadera democracia donde las políticas económicas las decidan nuestros gobernantes y no oscuros conciliábulos como el Consejo Europeo, el Semestre Europeo o el BCE. No podemos tener una verdadera democracia si tenemos que compartir nuestras instituciones de gobernanza económica con países tan ajenos al nuestro como Eslovenia, Estonia o Lituania. Es que eso no tiene ningún sentido, salvo para una élite neoliberal a la que le convienen los resultados de esa gobernanza disfuncional. Por ejemplo, les conviene tener a muchas personas desempleadas en lo que podríamos llamar “ejército industrial de reserva”. Salir del euro nos da la oportunidad de cambiar las reglas del juego.


9) De acuerdo, vamos terminando. Unos miembros del PCE han escrito una enmienda a la totalidad del documento político para el XXI Congreso del PCE, donde dicen lo siguiente: “La única fórmula para el establecimiento pleno de una república soberana de carácter antiimperialista y antimonopolista es buscar la salida y el colapso de la UE. De no ser así (salida unilateral), España no alcanzaría una soberanía plena, sino que sería un estado aislado y sometido a los chantajes y bloqueos de la UE.” ¿Qué contestas ante esas afirmaciones catastrofistas?


No me tomo en serio este tipo de declaraciones. Es más un reflejo de su sentimiento de impotencia actual que un análisis creíble. Hay más de doscientos Estados en el planeta y la mayoría tienen su divisa. Mientras no se endeuden en divisas extranjeras, como han hecho Argentina o Turquía, podrán sostener su plena soberanía monetaria.


Está claro que no todos ellos son grandes potencias militares y que hay que andarse con ojo para evitar que te invadan militarmente como ha hecho Rusia en Ucrania o EE.UU. en Centroamérica u Oriente Medio. No estamos en un mundo seguro y lo mejor es pasar lo más desapercibido posible y utilizar la astucia para evitar agresiones de las grandes potencias.


Reconociendo esto, es preciso afirmar que España es una de las mayores economías del planeta y no hay ninguna razón para pensar que no podríamos ser otra nación más como Noruega, Islandia, Nueva Zelanda, Turquía, Marruecos o Australia. Nuestra economía es mayor que la de todas estas naciones. Lo que hace falta es una decisión de las élites y un proyecto claro de país. Esto es lo que le falta a nuestras elites, totalmente carentes de imaginación y que prefieren jugar un papel subalterno y sumiso. Su proyecto es la UE y por ello estamos en esa organización multilateral, aunque sea a costa de tener un 13% de desempleo o más. Pero estamos allí por voluntad de las élites. La verdad es que a ellas el desempleo se la sopla, por decirlo vulgarmente.


10) Finalmente, hay para mí una cuestión que me preocupa bastante y que se parece mucho al euro, que es la del franco CFA. Muy pocos políticos en Francia hablan de esta cuestión. Creo que en las últimas elecciones presidenciales, los únicos que lo mencionaron en su programa fueron Poutou y Mélenchon. En 2017, Asselineau decía: “los países que deseen salir del franco CFA, les ayudaremos a hacerlo”. Pero yo no creo que los franceses tengan que esperar a que los países africanos lo pidan, sino que tiene que ser desmantelado inmediatamente y en todas partes. ¿Qué nos puedes decir sobre el franco CFA?


Pues que es exactamente lo mismo que el euro, solo que esos países ni siquiera tienen un asiento en el BCE. Francia estableció esas divisas después de la Segunda Guerra Mundial fundamentalmente para reservarse un acceso a sus materias primas y a sus mercados al tipo de cambio que le convenía. Un tipo de cambio sobrevalorado de forma permanente que ha impedido el desarrollo de sectores exportadores. Además ha dificultado el desarrollo de instituciones crediticias. Para colmo de males, estos países tienen que depositar sus reservas de divisas en la Banque de France. El franco CFA estaba anclado a un tipo de cambio fijo con el franco. Desde que Francia entró en el euro, los dos francos CFA, el de África Noroccidental y el de África Central, están anclados al euro. Es la Banque de France quien decide si el tipo de cambio se modifica, pero nunca es a conveniencia de esos Estados. Digamos que, viendo la suerte que han corrido nuestros vecinos de África, los españoles podríamos haber escarmentado en cabeza ajena. Tenemos la mala costumbre de no prestar demasiada atención a esos países y ni nos enteramos. Al igual que aquí, las élites africanas han desarrollado una mentalidad subalterna que trata de mantener a sus naciones sometidas con un discurso sobre catástrofes imaginarias que se producirían si tuvieran la osadía de conseguir su plena soberanía monetaria.


Quien ha analizado mejor el problema de los francos CFA es el economista senegalés Ndongo Samba Sylla, cuyo libro con la periodista Fanny Pigeaud recomiendo encarecidamente.


Notas


(1) Master of Business Administration


(2)Lex monetae es una frase latina que significa que un estado soberano elige qué moneda usará y que el significado de las unidades de la moneda antes mencionada está determinado por la ley del país cuyo dinero está en cuestión. El concepto ha sido identificado como un problema potencial si la Eurozona se rompe o un estado miembro decide abandonarla, ya que las deudas en euros pueden convertirse en deudas en otra moneda. La conversión sería a una tasa determinada por la nación en cuestión, y ninguna de las partes de un contrato o transacción tendrá derecho a incumplirla. (Fuente: Wikipedia).


Sobre el autor:


Jean-François Dreyfus es estudiante de economía y actualmente está haciendo su Erasmus en Barcelona. Es partidario del desmantelamiento de la Unión Europea y de que cada nación del mundo tenga soberanía monetaria.


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