13.3- Conceptos fundamentales del Materialismo Político (II)

Por Mariano Utín


Resumen: El Materialismo Político (MATPOL) es un sistema filosófico en construcción propiciado por el politólogo Santiago Armesilla, que consiste en la concepción materialista de la vida política. Resultante del entretejimiento y fusión del Materialismo Histórico de Marx y el Materialismo filosófico de Bueno, su objetivo es la comprensión material, plural, concreta, dialéctica, histórica y política de la realidad, para, a través de su implantación política en sentido fuerte, en un Estado-nación de escala civilizatoria o imperio generador, transformarla en sentido radical a la mayor escala zootrópica-antrópica posible. Marx construyó su crítica y su sistema filosófico invirtiendo a Hegel y Bueno hizo lo mismo con Marx para purgar del marxismo lo que todavía, según él, arrastraba de idealismo. Armesilla, por su parte, propone una lectura de Marx desde Bueno para, mediante la fusión de ambos sistemas, recuperar el nervio revolucionario del marxismo. Para ello, en su libro “La Vuelta del revés de Marx”, se lanza a la construcción de una nueva ontología. En este artículo se pretende presentar algunos elementos preliminares sobre los conceptos de Ciencia, Economía Política, Espacio Antropológico y una Teoría del Estado en cuanto a su configuración y funcionamiento, desde el Materialismo Político, para poder abordar luego, en artículos subsiguientes, una crítica a las categorías económicas de Marx.


Palabras clave: Ciencia, Espacio Gnoseológico, Teoría del Cierre Categorial, Teorema, Economía Política, Espacio Antropológico.



1. La economía como política


Una concepción materialista de la vida política que no tuviese en cuenta, ni comprendiese, la Economía Política desarrollada por Marx, se quedaría en una mera tentativa filosófica sin capacidad para dar lugar a desarrollos sociopolíticos efectivos en las sociedades políticas contemporáneas. Es decir, no habría concepción materialista de la vida política, ni esta podría proponer socialismo o comunismo alguno.


Por lo tanto, el materialismo político debería conllevar, también, una vuelta del revés de las categorías económicas del materialismo histórico.


El entretejimiento entre Economía (Política) y “ciencias políticas” es evidente y siempre condición de necesidad. La Economía siempre es Política, es decir Economía Política.


¿Pero, porqué, acaso, hoy se tiende a separar estos dos términos?


Veamos. La palabra “economía” viene del griego “oikonomia”, donde oikos significa “casa” y nomos significa “ley”. Es decir, la economía, por su origen greco-romano, significaría: la organización y administración del patrimonio doméstico. Por su parte, la palabra política del latín politicus, y del griego politikós, significa literalmente lo relativo a la polis, a lo público, a la Ciudad-Estado como forma común en esa época de sociedad política. De ahí que el término Economía Política signifique las leyes sobre la organización y la administración el patrimonio de la polis.


El término Economía Política fue utilizado por primera vez en El Tratado de Economía Política de Antoine de Montchrestien en 1616. Este texto fundacional hacía referencia al conjunto de normas que permiten administrar correctamente los gastos e ingresos públicos del Estado.


Pero en 1890 el economista británico Alfred Marshall publica su manual clásico Principios de Economía, quitándole el “política”. Esto tuvo un objetivo. Sacar el adjetivo “Política” tenía la intención de separar a la Economía de toda “contaminación” política y, a la vez, elevarla a la altura de una ciencia “exacta”, pura e indiscutible. Pero lo cierto es que ambas esferas (la económica y la política) son co-génericas. No puede entenderse la gestión política sin la gestión económica y viceversa.


Mal que le pese a Marshall y a sus seguidores, la Economía siempre es Política en tanto que el Estado es el pilar fundamental, la base material necesaria para que haya economía, para que haya campo económico, regímenes de propiedad, mercados y relaciones de producción. El Estado al apropiarse de un territorio determinado, y estando en relación dialéctica con otros Estados con sus respectivos territorios apropiados, permite la realización y conformación de los fenómenos económicos (y políticos). Sin Estado, sin territorio, sin Poder Político y sin ley, no habría categorías económicas ni categorías políticas, no habría instituciones político-económicas (agencia tributaria nacional, aduana, oficinas financieras, carreteras, tribunales, etc.) que hacen posible la actividad económica.


Pero volviendo a Marshall y a su pretensión de “cientificidad”, nos preguntamos: ¿podemos afirmar que la Economía es una ciencia o no tiene base científica alguna? ¿cómo definimos ciencia desde el Materialismo Político?


2. Definición de ciencia desde el Materialismo Político


2.1. Ciencia como campo categorial cerrado


Vamos de a poco. Gustavo Bueno organiza su Filosofía de la Ciencia a través de la construcción del espacio gnoseológico de su Teoría del Cierre Categorial. Para esto se inspira en la Teoría del Lenguaje de Morris.


El lenguaje, como sistema de signos que representan cosas, entes y fenómenos, es el componente constitutivo y el hilo conductor de las ciencias. A través del mismo los sujetos operatorios van construyendo “nodos esenciales” que constituyen las verdades científicas. Estos, a su vez, interconectándose entre sí, conforman el campo propio de cada ciencia. Es decir, para Bueno las ciencias no son cuerpos de conocimientos que se entienden como representaciones mentales o simbólicas de la realidad que pudieran adecuarse a esta realidad o, por lo menos, incidir sobre ella a efectos prácticos, tecnológicos. Las ciencias, propiamente, ni siquiera son “conocimiento de una realidad exterior a ellas” donde funciona la dupla epistemológica sujeto/objeto, sino que, las ciencias son campos categorialmente cerrados constituidos por procesos de interconexión entre una multiplicidad de términos y contenidos materiales que se concatenan en forma de un círculo o esfera procesual que irá delimitando un campo correspondiente y propio, diferenciado de otros. (por ejemplo un campo aritmético y no un campo biológico)


De esta manera, los campos científicos están en continua dialéctica entre sí, con su entorno extracientífico y con la materia que permite conformar el cuerpo mismo de su campo. Y es así, a través de esta triple dialéctica que irán, operatoriamente, conformándose estos nodos esenciales, estas verdades científicas que Bueno llamará teoremas.

¿Y qué son los teoremas?


Bueno define los teoremas científicos como el conjunto de términos relacionados operatoriamente entre sí que, tras su construcción, se cierran neutralizando las mismas operaciones que ayudaron a conformarlos en su campo científico respectivo. Estos teoremas tienen una identidad que Bueno llama sintética (porque sintetiza a los elementos constituidos en él), la cual será más sólida cuanto más neutralizadas o segregadas, hayan quedado las operaciones humanas que ayudaron a conformarlas. A mayor grado de segregación de las operaciones en los teoremas, mayor grado de verdad científica habrá en cada ciencia. Un ejemplo de Teorema famoso será El Teorema de Pitágoras donde la suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa para los triángulos rectángulos, ( ) donde “c” es la Hipotenusa y “a” y “b” son los catetos uno y dos respectivamente. No importa en qué momento histórico se lo enuncie ni el sujeto operador que lo demuestre. Esto es una verdad científica objetiva resultante de una relación e interconexión entre los términos (los ángulos, los triángulos rectangulares, y sus relaciones geométrico-matemáticas entre sí), que una vez segregada la función operatoria de los sujetos que la conformaron, y a los mismos sujetos, esta verdad científica, éste Teorema, será inapelable.


Charles Morris, en Fundamentos de la Teoría de los Signos (1938), distingue entre los símbolos lingüísticos 3 contextos:


1) Contexto Sintáctico (donde los signos se relacionan con otros signos, entre sí)

2) Contexto Semántico (donde los signos se relacionan con sus significados)

3) Contexto Pragmático (donde los signos se relacionan con los sujetos que los utilizan)


Bueno se inspira en estas ideas de Morris para construir su Teoría del Cierre Categorial a partir de la construcción de un Espacio Gnoseológico basado en 3 ejes del mismo nombre que utiliza Morris.


¿Pero que es un Espacio Gnoseológico?


2.2. Espacio gnoseológico.


Definimos espacio como Superficie, lugar o medio tridimensional con unos límites determinados y unas características o fines comunes. Y Gnoseológico como un adjetivo que se refiere a aquello perteneciente o relativo al campo de la gnoseología, la cual a su vez se define como la teoría del conocimiento. Es decir: una construcción espacial de conocimiento.


La gnoseología circularista de la Teoría del Cierre Categorial no es bimembre (sujeto que estudia al objeto/objeto estudiado por el sujeto), como se dijo ya arriba, sino que es trimembre, pues tiene en cuenta 3 factores coherentes con su Materialismo Filosófico: 1-La Materia (objeto de estudio) que es analizada por la disciplina científica correspondiente, 2-La Forma (metodología) en que es tratada y analizada dicha materia y 3-La Verdad resultante de esa conformación que es siempre objetiva, concreta e histórica.


Es importante entender que el Espacio Gnoseológico es común a todo campo científico, y la particular interacción entre sus 3 ejes y el contexto, es lo que determina la forma en que se configuran las verdades científicas, los teoremas, y a su vez, determina la singularidad de cada ciencia. Y esta determinación es objetiva, concreta e histórica. Porque lo que realmente le preocupa a Bueno es la cuestión esencial de toda disciplina científica: el cómo se conforman las verdades científicas.


Así, citando a José Arturo Herrera Melo decimos que, “Los atributos más deseables que tendría que poseer todo cuerpo de conocimientos que aspirara a llamarse ciencia, son: 1) la demarcación de su estructura como un cuerpo de conocimientos con un campo de investigación específico y una organización única, 2) la neutralización de las operaciones de todos los sujetos que contribuyeron con ideas, métodos, descubrimientos o participación experimental en la construcción del cuerpo de conocimientos y 3) la postulación de esencias materiales (producto de la segregación de las operaciones, es decir, teoremas o verdades científicas) que posibiliten, progresivamente, el incremento de la cantidad y calidad de las descripciones, explicaciones, predicciones y retrodicciones sobre determinados componentes de su campo de investigación.” (Introducción a la Teoría del Cierre Categorial: un acercamiento desde la Historia de la teorización filosófica sobre la Ciencia. Herrera, pag.62 [Stoa Vol. 10, no. 20, 2019]).



Ejes del espacio gnoseológico de la Teoría del Cierre Categorial (Bueno, 1992-1993:116)


Para explicar esto un poco más en detalle Imaginemos ahora que el Espacio Gnoseológico tiene la forma del cubo de Rubik. Este cubo tiene los 3 ejes espaciales que a la vez nos van a distinguir figuras que les son propias de cada eje.


1. Eje sintáctico: distingue 3 figuras:


a- Términos: son las partes formales de todo campo gnoseológico definidos con respecto a otros de su mismo nivel holótico y enfrentados entre sí. Por ejemplo: el ADN, el ARN, los números, etc.


b- Operaciones: acciones que realizan los sujetos gnoseológicos con los Términos del campo. Por ejemplo: las “operaciones” serán las transformaciones que uno o varios objetos o términos del campo experimentarán en cuanto determinadas por composición (aproximación) o división (separación) por parte de un sujeto operatorio. Por ejemplo, en biología una operación sería la disección, entendida ésta como la división de las partes de una planta o animal muerto para examinarlas


c- Relaciones: son la correspondencia o la conexión entre los Términos con los que operan los sujetos gnoseológicos (pero que una vez establecidas estas conexiones, los sujetos que las establecieron se pueden segregar). Por ejemplo, en aritmética, la proposición “5 +7 = 12′′ estará constituida por los términos “5′′, “7′′ y “12′′ y cobrará sentido en la proposición sólo mediante la interposición de una “relación” de igualdad entre el resultado “12′′ de la operación adición de los términos “7 ′′ y “5′′


2. Eje semántico: también distingue otras 3 figuras:


a- Referenciales: contenidos corporales del campo de las ciencias. Serán los contenidos fiscalistas, corpóreos y tridimensionales que darán pie a las ciencias en tanto construcciones operatorias. Un buen ejemplo en este sentido podrían ser las disoluciones tituladas que figuran en un laboratorio de química, los cristales de una sala de geología o las letras de un tratado de algebra.


b- Fenómenos: objetos apoteóticos (contenidos a cierta distancia de los sujetos operatorios) sobre los que operan los sujetos en sentido analítico y sintético, de aproximación y segregación. Por ejemplo, las rayas coloreadas que forman el espectro de un elemento químico serán fenómenos y también lo serán las medidas empíricas de sus longitudes de onda.


c- Esencias: son figuras resultado de la eliminación por neutralización, de los sujetos del campo gnoseológico. Por ejemplo, los fenómenos del espectro del átomo de hidrógeno sólo comenzarán a formar parte de una autentica ciencia física cuando puedan ser considerados desde las esencias establecidas por la teoría del átomo de hidrógeno de Bohr.


3. Eje pragmático: también, a su vez, presenta 3 figuras:


a- Normas: conjunto lógico-coherente de “leyes” impuesto a los sujetos del campo científico mediante la composición operatoria del mismo. Las Normas deberán asumirse como las reglas, rúbricas o prácticas que las propias construcciones científicas imponen a sus sujetos operatorios en tanto artífices de sus construcciones y reconstrucciones. Solo por mostrar un caso, en piscología experimental, o en Medicina, las revisiones científicas con meta-análisis, es fundamental presentar los resultados de una investigación en términos cuantitativos para que ésta adquiera validez al interior de una comunidad científica.


b- Dialogismo: parte académica formal del campo. Los Dialogismos deberán reconocerse como las figuras pragmáticas imprescindibles de todo cuerpo científico dado que, gracias a ellos, lo privado adquiere un carácter supra-subjetivo. Como consecuencia básica de este planteamiento, podemos afirmar que ninguna ciencia es de hecho coordinable por un sujeto operatorio único. Para llegar a conclusiones con validez científica, es necesaria la “comunicación interpersonal” entre sujetos, comunidades científicas y generaciones.


c- Autologismo: conjunto de momentos lógico-psicológicos de los sujetos gnoseológicos que intervienen en la construcción del campo. Estos deberán entenderse como una actividad privada del sujeto operatorio mediante la cual se re-expone y se enlaza con una serie de experiencias, memorias, reflexiones o certezas a través de símbolos generados para componer una estructura lógica que facilite la elaboración de alguna explicación. En matemáticas, por ejemplo, el ejercicio del cálculo integral supondrá autologismos que re-expondrán recuerdos o reflexiones propias del cálculo diferencial.


Todas estas figuras se entretejen entre sí, aunque pueden ser analizadas individualmente por abstracción. Así, solo 4 figuras, de todo este esquema, pueden aspirar a tener objetividad material, y con ellas conformarse teoremas por segregación de las operaciones de los sujetos que las conforman. Estas figuras son: Los Términos, las Relaciones, las Referencias y las Esencias. El resto de las figuras son inseparables de la acción/operación subjetual-personal, es decir, tienen sesgo de interpretación o de intervención (operaciones) subjetiva de parte de los sujetos operatorios, por lo que con ellos no podrá conformarse teoremas, verdades científicas o identidades sintéticas.


Estas cuatro figuras de origen lingüístico, hacen referencia siempre a objetos materiales. Solo a través de objetos corpóreos (es decir, a partir de los términos o de las referencias) es posible componer figuras objetuales (Relaciones y Esencias) en las que las operaciones subjetuales queden neutralizadas para componer identidades sintéticas, categorías científicas y partes formales que permitan entender qué son las verdades científicas.


Así se conforman 2 tipos de identidades sintéticas:


1) Los Teoremas o identidades sintéticas sistemáticas que entretejen los campos de las ciencias formales (las asociadas a las matemáticas) y de las ciencias naturales como la física, la química, la biología, la termodinámica, etc.


2) La configuraciones o identidades sintéticas esquemáticas que son fruto de la recurrencia relacional de operaciones entre términos de un campo científico. Estas configuraciones gnoseológicas en Ciencias Sociales NO permiten configurar teoremas porque siempre implican grados de operaciones subjetuales-personales de los sujetos. Sin embargo, si es posible el desarrollo de diversas metodologías que, determinadas también por el contexto de sus campos respectivos, podrían conformar franjas de verdad según el grado en que los sujetos intervinientes y sus operaciones queden neutralizados o segregados.


De esta manera encontramos una distinción esencial para entender las ciencias sociales desde la Teoría del Cierre Categorial: la distinción entre metodologías (α) alfa-operatorias y metodologías (β) beta-operatorias.



Cuadro de situaciones gnoseológicas internas a las Ciencias Sociales (Bueno, 1992-1993; 211)


Como se señala en el cuadro de arriba, habría estados límites en los que las operaciones gnoseológicas, o bien posibilitan construcciones científicas que han pasado de las ciencias sociales a ser verdades propias de las ciencias formales o naturales (α1), o bien esas mismas operaciones constituyen la verdadera esencia del campo construido, pero sin poder considerar a la disciplina propia de estas verdades como ciencias sino como saberes racionales meramente prácticos (β2). Entre unas y otras caben franjas intermedias de metodologías gnoseológicas propias de los campos de las ciencias sociales. De estas franjas intermedias el estadio más propio de las ciencias sociales es el estadio α2, allí hay ciertos contextos envolvente por Progressus a partir de operaciones que nunca pueden segregarse del todo del proceso, como si ocurre en las ciencias formales y naturales (α1).


Habría un estadio común tanto a ciencias formales, naturales como a ciencias sociales, el estadio I-α2, y otro propio de las ciencias sociales II-α2 donde las operaciones humanas son envueltas en armaduras culturales en las cuales operaciones pueden ser segregadas para dar lugar a relaciones de los objetos entre sí (aunque no de manera completa).


También encontramos en el cuadro de arriba el estadio β1en el que las operaciones gnoseológicas son el fundamento de la verdad científica, pero envuelto en otras operaciones humanas. Este estadio se subdivide en I-β1 donde los objetos se relacionan con los sujetos remitiendo a operaciones subjetuales y un estadio II-β1, en donde las operaciones determinan a otras operaciones sin intermedio de los objetos.(sujetos con sujetos).


Estas metodologías α2 y β1 las encontramos en todas las ciencias sociales exclusivamente, y determinan que haya franjas de verdad en todas estas disciplinas, en las que unas franjas tienen más cierre o verdad que otras. El cierre categorial en las ciencias sociales es determinado por la influencia de la tecnología correspondiente a cada disciplina, por tanto, puede aspirar a un cierre categorial configuracional más que a conformar teoremas. Mientras que en las ciencias formales y naturales (ciencias “duras”) dicho cierre categorial depende de las conexiones entre multiplicidades de términos que se remiten unos a otros.


En resumen: las ciencias son campos categorialmente cerrados constituidos por procesos de interconexión entre una multiplicidad de términos y contenidos materiales que se concatenan en forma de un círculo o esfera procesual que irá delimitando un campo correspondiente y propio, diferenciado de otros. En las ciencias formales y en las naturales se puede aspirar a la construcción de verdades científicas, teoremas e identidades sintéticas sistemáticas por segregación de las operaciones de los sujetos-operadores (metodología α operatoria), es decir, una vez establecidas las interconexiones de los términos por los sujetos operadores, éstos y sus operaciones pueden ser “limpiados”, se puede prescindir de ellos; mientras que en las ciencias sociales no lo podemos hacer porque no podemos segregar o excluir, o “limpiar” por completo la intervención subjetual de los operadores humanos. Lo que si podemos hacer en las ciencias sociales es encontrar franjas de verdad según el grado de segregación o “limpieza” que logremos de las operaciones subjetuales. Tendremos en las mismas metodologías α2 operatorias hasta β2 pasando por los distintos grados intermedios que podrían conformar franjas de verdad según el grado en que los sujetos intervinientes y sus operaciones queden neutralizados o segregados.

Por lo tanto podemos responder a la pregunta inicial “¿es la economía una ciencia?” diciendo que la Economía siempre es Política y como tal una ciencia social, (porque siempre existen los sujetos operatorios y sus operaciones en éste campo), o mejor, la economía es una disciplina de conocimiento con franjas de verdad que podemos situar en el estadío común de las ciencias sociales α2 (o al menos a la Crítica de la Economía Política de Marx en el nivel I-α2 del esquema de Bueno), y no se puede entender ésta prescindiendo del resto de los campos gnoseológico-antropológicos.


Dicho esto y aclarada la cuestión, para poder adentrarnos en las cuestiones de Economía Política debemos, primero, referirnos a la concepción de las categorías políticas del Estado de la politología buenista para el establecimiento de una serie de categorías propias, tomando en consideración los ejes del llamado Espacio Antropológico.


3. Espacio antropológico. Capas y ramas del poder político.


3.1. Espacio antropológico.


Para entender qué es el espacio antropológico hay que considerar que un espacio es una Symploke, un entretejimiento, en el que cada parte se compone con otras, no ligadas siempre a todas las demás, pero tampoco desligadas por completo de todas ellas. Las realidades antropológicas pueden ser consideradas como puntos de un espacio multidimensional, lo que obligaría a determinar los ejes necesarios coordinantes de los materiales de éste espacio.


La raíz del campo económico y del campo político, es decir, del espacio antropológico, que tardó en empezar a gestarse entre el surgimiento del Homo Habilis, como primer homínido que produce la primera herramienta lítica hace 2,4 millones de años, y las primeras sociedades políticas surgidas hacia el IV milenio a.C., es fruto de un larguísimo período de tiempo, correspondiente desde la producción de la primera herramienta lítica hasta la Edad de los Metales. La Herramienta es, por tanto, la raíz del campo económico y por tanto del Político. Ésta permitió a los homínidos evolucionar como especie hasta llegar al actual Homo Sapiens.


El proceso evolutivo que permitió a las especies de homínidos evolucionar mediante la producción de herramientas a través de las técnicas de transformación de su Mundo-entorno es lo que produjo al “hombre” como tal, como material antropológico (es decir, es la actividad práctica-productiva del hombre la que crea, a su vez, al hombre, en sentido filosófico-histórico, como tal). Entre estas técnicas y herramientas, además de objetos físicos-corpóreos, encontramos el elemento central: El Lenguaje, primero hablado y luego escrito. Con el surgimiento de la escritura cuneiforme hacia el año 4.000 a.C. en Sumeria y con ella, el surgimiento de las primeras sociedades políticas, se van conformando las distintas disciplinas del saber técnico (caza, pesca, recolección, artesanías, alfarería, agricultura, ganadería, regadío, herrería, forja, primeras formas arquitectónicas, etc.) de las cuales surgirán las primeras ciencias (formales, matemáticas, como la geometría en la Antigua Grecia). Este proceso concomitante y co-determinante hará surgir al hombre como categoría histórica-filosófica. Es decir, “El Hombre” como sujeto histórico-filosófico, colectivo y genérico deviene de un proceso en el cual, a través de su praxis, va sistematizando su experiencia y aprendizaje en interacción con su medio, en técnica, que, al sistematizarla, a su vez, deviene en ciencia y que en ésta interconexión e interrelación transforma su mundo-entorno, su Universo-Mundo y a su vez se transforma a sí mismo. Esta interacción de “El Hombre” con su medio se origina en y desde la necesidad de su sobrevivencia y recurrencia en el tiempo y no de una supuesta acción de maximización de placer y evitación del dolor actuando en consecuencia con el objetivo de máximo beneficio y menor coste posible, como postula la posición idealista-naturalista del Homo Economicus.


De ahí que el comportamiento propiamente económico y político de los sujetos es una conformación histórico-cultural. El “Hombre” hace (produce) a las instituciones tanto como las instituciones del Espacio Antropológico hacen (producen) al “Hombre”, siendo instituciones y hombres partes a la vez del Espacio Antropológico.


La idea de Espacio Antropológico supone un material antropológico (hombre + instituciones) y la relación de ése material con el resto de realidad.


Esto, a su vez, presupone que el “Hombre” solamente puede existir en contexto con otras realidades no antropológicas (como los virus, los animales, los quarks, las piedras, los cuerpos celestes, etc), pues el “hombre” no es un absoluto, no se encuentra aislado del Universo, sino que está envuelto, rodeado, por otras realidades naturales, no antropológicas.


Al Espacio Antropológico, siguiendo a Gustavo Bueno, lo diseñaremos como un diagrama en el que los términos de la relación queden representados por puntos que unidos conformarán una circunferencia, que corresponde a la totalidad de sujetos humanos que ha existido y que existen desde el Paleolítico Superior hasta el presente, así como los arcos de la circunferencia que une tales puntos.


En este esquema veremos 3 tipos de ejes que se relacionaran mutuamente.


1- Eje circular: donde los Hombres se relacionen entre sí a través de objetos que esos mismos hombres produce en el transcurso de esas mismas relaciones. (en el capitalismo esos objetos por excelencia son las mercancías)


2- Eje radial: donde los hombres se relacionan con los entes naturales inorgánicos (tierra, agua, fuego, aire, material inorgánico, etc.)


3- Eje angular: donde los hombres se relacionan con entes biológicos no humanos (animales) pero no solo como sujetos para consumo alimenticio, sino como seres numinosos o deidades a los que rendir culto religioso.


El diagrama quedaría conformado asi:




Donde el eje circular interno une los puntos “H” que son los hombres (Eje circular), desde donde salen líneas rectas hacia el exterior que los unen con los puntos “N” (Eje radial) que simbolizan la naturaleza inorgánica. A su vez los puntos “H” se conectan a través de líneas rectas oblicuas con los puntos “A” que serían los animales, los entes orgánicos no humanos. (Eje angular)


Las relaciones de intercambio económico de bienes y servicios (mercancías) son productos, y a su vez producen, relaciones sociales que se dan en interacción en Symploké entre los 3 ejes del Espacio Antropológico. En el Eje circular los hombres se relacionan entre sí a través de las mercancías, resultado del proceso de producción, pero a la vez, la explotación de la naturaleza por parte del hombre como puede ser, por ejemplo, la extracción de petróleo como insumo energético, hace que se interrelacione el Eje circular con el Eje radial convirtiendo a elementos de la naturaleza (del eje radial) en mercancías introduciéndolas en el eje circular. A su vez, la explotación de los recursos animales, por ejemplo, la industria de la carne, hace que el Eje circular interaccione con el Eje angular al convertir la carne animal (del eje angular) en mercancía e introducirla en el eje circular.


Las realidades antropológicas no son algo dado, sino que se van generando en el proceso de conformación del Espacio Antropológico, de ese todo complejo que es la cultura, la producción de instituciones económicas, políticas, religiosas, científicas, etc; y gracias a las operaciones racionalizadas e institucionalizadas de los sujetos, independientemente de la voluntad individual de los sujetos que las producen.


La concepción materialista de la vida política pone el núcleo de la sociedad política en el Eje circular, concordando con el Eje sintáctico del Espacio Gnoseológico donde se da la principal actividad político-económica. Estas actividades político-económicas son operaciones sintácticas entre términos que mantienen estas relaciones dentro de la estabilidad recurrente de la sociedad política. Estas operaciones son realizadas por/entre, las personas que son, a su vez, los términos de operaciones de la semántica del campo político.


Las operaciones económicas, sintácticas, son políticas en tanto repercuten sobre las operaciones de los sujetos de una sociedad política determinada (Dialéctica de Clases), o de otras sociedades políticas que están en relación dialéctica con esta (Dialéctica de Estados). Y esa praxis política se realiza a través de la política económica de los Estados planificado por el Poder Político.


Para que se entienda. Aunque es, por ejemplo, el obrero metalúrgico el que ejecuta operaciones determinadas, programadas y específicas como el laminado de chapas, es el político (y no el obrero metalúrgico) el que decide la vía, de manera general, en que se haga dicho trabajo (o no) en función de otras operaciones heterogéneas con respecto a las propias del obrero metalúrgico. Esto conlleva a la planificación pluralista de la política económica del Estado siempre en función de la estabilidad recurrente presente y futura del mismo. Así se implanta el Materialismo Político-económico, que será toda formación de ideas que defienda la concepción sintáctica de las operaciones políticas y su implantación interna en el Espacio Antropológico y sus ejes y, por tanto, en el cuerpo mismo de la sociedad política.


Esto permite elaborar una concepción sintáctica del Poder Político sin la cual no podrá entenderse un materialismo económico.


3.2. Poder político.


Así, el Poder Político habrá de ser distribuido en tres momentos: 1°: como formador de términos, 2°: estableciendo acciones (operaciones) entre dichos términos y 3°: como poder ejecutivo de operaciones estableciendo las interconexiones (relaciones) necesarias entre dichos términos.

Habría unas ramas del poder político en relación al Eje sintáctico del Espacio Gnoseológico y unas capas del poder político en relación con el Eje semántico del mismo, y lo vemos en este esquema:



Capas y ramas del poder político. Teoría funcional del Poder (Bueno, 1991b:324)


En el Eje sintáctico habrá una Rama del Poder Operativo relacionada con las operaciones de las distintas Capas del Poder (Eje Semántico), una Rama del Poder Estructurativo relacionado con las relaciones, y una Rama del Poder Determinativo relacionado con los términos del Espacio Gnoseológico.


A su vez, en el Eje semántico, habrá una Capa del Poder Conjuntivo (relacionada con el Eje Circular), donde se situarán los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Habrá una Capa del Poder BASAL (relacionada con el Eje Radial), donde se situarán los poderes Gestos, Planificador y Redistributivo. Por último, habrá una Capa del Poder Cortical, (relacionada con el Poder Angular del Espacio Antropológico), donde se situarán los poderes Militar, Federativo y Diplomático.


Entretejiéndose así las Capas y las Ramas del Poder, lo que supone entretejer Espacio Antropológico con Espacio Gnoseológico, vemos que con la Rama del Poder Operativo se corresponden con los poderes Ejecutivo, Gestor y Militar de las Capas semánticas del Poder Conjuntivo, Basal y Cortical respectivamente.


Con la Rama del Poder Estructurativo se corresponden los poderes Legislativo, Planificador y Federativo de las Capas Conjuntiva, Basal y Cortical respectivamente.

Y con la Rama del Poder Determinativo se corresponden Los Poderes Judicial, Redistributivo y Diplomático, también de las Capas Conjuntiva, Basal y Cortical respectivamente (ver el cuadro de arriba).


A través de la intersección y articulación de estas coordenadas se va conformando el modelo canónico genérico del Sociedad política y su Teoría funcional del Poder.


Las Ramas del Poder


La Rama del Poder Operativo es el Poder sintáctico que constituye el poder efectivo. Tiene la capacidad de disociar o componer sujetos con sujetos en operaciones internas de dicha rama, o sujetos con mercancías en operaciones externas.


La Rama del Poder Estructurativo referirá a la capacidad para planificar, constituir, definir, estructurar o proyectar nuevas relaciones con el fin de conservar el buen orden y la recurrencia del mismo, de la sociedad política.


La Rama del Poder Determinativo se referirá a la capacidad de construir o destruir términos simples o complejos (personas, instituciones) mediante operaciones, constituyendo este el primer momento y génesis de las ramas del poder, a las que seguirán las ramas estructurativa y operativa.


Las Capas del Poder


Las capas pertenecerían al cuerpo de la sociedad política, correlativo al concepto del núcleo (el Espacio Antropológico), y siendo aquel el constitutivo esencial de la misma. Precisamente en torno al núcleo de esa sociedad política y a su movimiento, se constituirán esas capas del poder político en el mismo contexto de su acción. La capa del Poder Conjuntivo resultará de la acción-reacción del núcleo en el Eje Circular del Espacio Antropológico y será los poderes político-institucionales del esquema de Montesquieu. La capa del Poder Basal resultará de esa misma interacción con el Eje Radial, y representará los factores económico-productivos de la sociedad política; y por último, la capa del Poder Cortical será la resultante de la acción-reacción del núcleo con el Eje Angular, que será la superficie “interfacial” por la cual interacciona toda sociedad política con el resto de sociedades políticas. Es la capa que la limita con el “afuera”.


Podemos ver ahora como la intersección entre las ramas y las capas del poder nos darán los resultados de las acciones, operaciones e interconexiones que acontecen dentro de las sociedades políticas.


Asi la intersección entre la Rama Operativa con la Capa Conjuntiva dará como resultado la ejecución de medidas políticas dentro de la sociedad llevadas a cabo por el Poder Ejecutivo, poder político por excelencia dentro del marco de Montesquieu. A través de éste poder se “ejecutarán” los planes y proyectos estratégico para asegurar la recurrencia de dicha sociedad.


La intersección de la Rama Operativa con la Capa Basal dará como resultado al Poder Gestor. Este será el poder movilizador y canalizador de las fuerzas de trabajo necesarias para asegurar la producción, elemento material vital para la sostenibilidad y recurrencia de la sociedad política. Este poder de “hacer” trabajar podrá ser coercitivo, estimulativo (vía mejoras salariales o de condiciones de trabajo), o un mix de ambas.