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14.6 - Engels: el Anti-Dühring como discernimiento del conocimiento analítico-sintético

por Vidzu Morales Huitzil y Uri Márquez Mendoza


Resumen: El objetivo de este escrito es el de reiterar la importancia de la obra de Friedrich Engels, nominada el Anti-Dühring, dado su planteamiento gnoseológico, todo ello, con el propósito de cribar de una forma más compleja determinadas operatoriedades. Es decir, se busca plantear que, en la obra de Engels existe un órgano de pensamiento de índole recursiva y progresiva, el cual permite deslindar ordenamientos cognoscitivos particulares. Por ende, la vía analítico – sintética de la dialéctica, propuesta por Engels, es una conjugación en suma sugerente para comprender los grados de materialidad distendida en su historicidad y, por ende, para complejizar los constitutivos gnoseológicos referidos a esta.


Palabras clave: Friedrich Engels, Eugen Dühring, analítico, sintético, gnoseológico, materialismo.



I. Prolegómeno

Gracias a la cooperación de la mano, de los órganos del lenguaje y del cerebro, no sólo cada individuo, sino también en la sociedad, los seres humanos fueron aprendiendo a ejecutar operaciones cada vez más complicadas, a plantearse y a alcanzar objetivos cada vez más elevados. (Friedrich Engels)

El escrito intitulado Anti-Dühring: La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring [1] redactado por Friedrich Engels es, en palabras de David Riazánov: “después de El Capital y con él, la obra más importante del marxismo” (Riazánov, 1928: 35). Dicha obra, es el resultado de las publicaciones mordaces que Engels logró plasmar entre 1877 y 1878 en el Vorwärts [2], medio de la socialdemocracia alemana, contra los postulados de Karl Eugen Dühring. Por su parte, el Anti-Dühring en la actualidad, tiene un eco, a penas notable, debido a diversos factores (posicionamientos sociológicos, incomprensión de su propuesta gnoseológica, relegación de la figura de Engels a mero comentador de Marx, etc.).


Empero, es oportuno decir que, gracias a la potencia de sus argumentos, resultado de un esfuerzo hercúleo por criticar uno de los posicionamientos idealistas de su época, es imperante, hoy en día, remitirnos a su lectura. Este modus scribendi [3], formalizado en una sátira, devela, en contraposición a los escritos de Dühring, una relación con cierres categoriales[4] determinados, género ya explorado por Karl Marx en su obra de 1847, nominada Misère de la philosophie. Réponse à la philosophie de la misère de M. Proudhon.


Por ende, este breve escrito buscará exponer al Anti-Dühring como una propuesta gnoseológica de cribación dialéctica, que permite la recursividad de los constitutivos analíticos y sintéticos que la conforman.


I.1.- La dialéctica en Engels como propuesta gnoseológica

…dos frases memorables de Marx: "Engels, el hombre más culto de Europa", dijo en una oportunidad; y en otra, refiriéndose a su amigo lo describió como "un verdadero diccionario universal, capaz de trabajar a cada hora del día o de la noche, comido o en ayunas, veloz en escribir y en comprender. (Atilio Borón)

La dialéctica como medio para la concreción de diversos órdenes de conocimiento, fue punto cardinal en el Anti-Dühring, empero, este órgano de pensamiento debe operar en unas coordenadas materiales, con la finalidad de contener la subyugación de los procesos históricos a un mero idealismo. En palabras de Engels, se tiene que “salvar la dialéctica consciente de la filosofía idealista alemana, trasplantándola a la concepción materialista de la naturaleza y de la historia” (Engels, 2014: 52). De manera manifiesta, la concepción del filósofo, del político o del científico, son de cepa idealista, a decir de Vladimir Lenin, siempre que se considere, en un posicionamiento gnoseológico, las concepciones del sujeto como isomórficas e isológicas a los sintagmas enunciados. De ahí, la importancia de la dialéctica para apercibir las tensiones enantióticas, tanto lógicas (contradicciones) como factuales (contraposiciones), que posibilitan las siguientes cribaciones: 1) analíticas, donde se enfatizan determinados ligámenes operacionales; 2) sintéticas, al concretar un conjunto con-causal que deslinda estructuras internas y externas; 3) reiterativas, que conjugan las dos anteriores en los procesos cognoscitivos. Por ende:

…las formas del ser no las puede el pensamiento extraer y deducir jamás de sí mismo, sino únicamente del mundo exterior…no son la naturaleza y la humanidad las que se rigen por los principios, sino que los principios son verdaderos precisamente en tanto en cuanto concuerden con la naturaleza y con la historia…En esto consiste la única concepción materialista del asunto, y la opuesta, la de Dühring, es la idealista, que invierte por completo las cosas asentándolas sobre la cabeza y construye el mundo real arrancando la idea (Lenin, 1975: 35)

Engels considera que la filosofía del señor Dühring es sustancia “suprema de la consciencia del mundo y de la vida” (Engels, 2014: 83), su economía política,parte de la misma retahíla, al ser un entramado de “verdades definitivas de última instancia, leyes naturales eternas, axiomas tautológicos de la más yerma vaciedad” (Engels, 2014: 224) y, finalmente, se le apercibe a Dühring, como aquel quien “tras el descubrimiento y la formulación de las leyes de la química moderna, quisiera restablecer la vieja alquimia y utilizar los pesos atómicos, las formas moleculares…para dar con la piedra filosofal” (Engels, 2014: 360). Si existe una consideración para con el señor Dühring [5], por parte de Engels, es la de atribuirle de manera irónica y crítica la tonalidad de una figura errante, por ende, Karl Eugen será retratado en la obra Herr Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft, como un “ser no menos infalible que el Papa, y cuya doctrina, fuera de la cual no hay salvación debe aceptarse sin más, so pena de sucumbir a la más condenable de las herejías…Tras de lo cual moriremos sumidos en el más profundo respeto por el genio más poderoso de todos los tiempos” (Engels, 2014: 75 - 79). Por ende, para Engels, la limitante de Dühring subyace al prescindir del órganon heraclitiano del cambio, que permite comprender la continuidad de los nodos cognoscibles y la discontinuidad en cuanto sus deslindes categoriales, de esta forma, Karl Eugen no emplea “la ley de la contradicción en los objetos existentes, [que] es el fundamento primordial de la lógica científica” (de Gortari, 1979: 50). Con ello, Engels, por el ejercicio dialéctico, comprende que el conocimiento analítico-sintético se encuentra en constante recurso, tanto en el orden de los paradigmas, como en los ejes proposicionales del discernimiento; lo que le permitió afirmar que:

todo ser orgánico es en cada momento el mismo y no lo es; en cada momento está elaborando sustancia tomada de fuera y eliminando otra; en todo momento mueren células de su cuerpo y se forman otras nuevas; tras un tiempo más o menos largo, la materia de ese cuerpo se ha quedado completamente renovada, sustituida por otros átomos de materia, de modo que todo ser organizado es al mismo tiempo el mismo y otro diverso (Engels, 2014: 67).

Por su parte, el señor Dühring al evitar “polemizar con la corriente ideológica” (Sacristán, 1983: 27) propuesta por Engels, descarta una programática de la ciencia, de índole no especulativa, al ignorar que "la verdadera unidad del mundo estriba en su materialidad" (Engels, 2014: 94). Se podría afirmar, acaso, que Dühring ignoró deliberadamente las leyes fundamentales del materialismo, las cuales correlacionan, mediante la dialéctica, a la materia ontológico especial[6], los “esquemas lógicos y las configuraciones matemáticas…que no pueden referirse sino a formas de un pensamiento” (Engels, 2014: 84) complejo, mismo que Karl Eugen tergiversa. Por lo tanto, la concepción gnoseológica de Dühring implicaba un basamento idealista, de orden programático, una “clerical lectura” de la ciencia, según Manuel Sacristán, donde se ofrece el mito de “un bosquejo enciclopédico de los problemas filosóficos, científicos e históricos” (Sacristán, 1983: 24), es decir, Karl Eugen encarna la ingenuidad de saberse un pensador que asume el rol de pastor guiando al rebaño.


Por ende, Engels, mediante la cribación de los escritos de Karl Eugen, concretó un marco conceptual para “combatir esta mezcla ecléctica de idealismo, materialismo vulgar, positivismo y socialismo moralizante” (Claudín, 1965: 49-57). De esta forma, en la publicación del Herr Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft se buscó deslindar dos aspectos conjugados: 1) el satírico, como acto de habla literario destinado al público “sin preparación científica”; 2) el gnoseológico, donde “la crítica negativa se hizo positiva; la polémica se convirtió en una exposición, más o menos coherente y sistemática del método dialéctico y de la concepción comunista del mundo” (Engels, 2014: 49-50).

Asimismo, en la obra Herr Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft se mostró que la ciencia, mediante la dialéctica, develaba las leyes generales del movimiento material, y con ello, “el grado de precisión que han alcanzado nuestras descripciones de las conexiones causales” (Lenin, 1975: 198). De esta forma, Engels reconoció a la materia como una categoría filosófica, dado el basamento de la lógica dialéctica, donde “se fundamentó un lenguaje sintético, recomponedor, propio de la concepción materialista del mundo” (Sacristán, 1983: 33-34). Este lenguaje sintético, implica la aprehensión del desarrollo de la materia y a su vez, un: “control over ourselves and over external nature, a control founded on knowledge of natural necessity; it is therefore necessarily a product of historical development" (Panchenko, Makarchuk, Shuspanov, Krushanova y Vlasenko, 2020: 213).


Por ende, las relaciones analíticas y sintéticas en el ejercicio dialéctico posibilitan tres estancias gnoseológicas: la primera, implica que la “materia y el movimiento forman una unidad inseparable (el movimiento no es sino una modalidad o modo de existir y manifestación de la materia” (Roces, 1961: X); la segunda, manifiesta que “existen formas de movimiento cualitativamente distintas, cada una de las cuales es objeto de investigación de una ciencia específica (la mecánica, la física, la química, la biología)” (Roces, 1961: X); la tercera, establece que “el paso de una a otra forma de movimiento y, consiguientemente, de una ciencia a otra, constituye un tránsito dialéctico.” (Roces, 1961: X). Este lenguaje sintético, “propio de la concepción dialéctica y materialista del mundo” (Roces, 1961: XI), que pugna contra el idealismo subjetivo, postuló un orden gnoseológico determinado[7], que implicaba la correlación entre conocer y operar. De esta forma, la crítica de Engels pone de manifiesto que “para el metafísico, las cosas y sus imágenes mentales, son objetos […] aislados, fijos y rígidos" (Engels, 2014: 66).

Con ello, la ablación, por parte del sujeto cognoscente, del movimiento, impide concretar relaciones recursivas en cada cierre categorial, “porque si se considera al pensamiento por medio de la identidad sin contradicción, entonces se le considera al mismo tiempo como inmóvil y, en consecuencia, como trascendente al universo” (de Gortari, 1979: 50). Por ende, Karl Eugen niega la operación dialéctica, dado los nodos de la contradicción (Widerspruch) y de la contraposición (Gegensatz). Por su parte, Engels “habla de «contradicción» cuando lo considerado es alguna estructura real, por ejemplo, la estructura constituida por la red de relaciones que es el modo capitalista de producción” (Sacristán, 1983: 34). La circularidad de la síntesis respecto al análisis, se objetiva gráficamente en cuanto la comprensión, de mayor o menor gradación, de la estructura existente dada la disposición de la contradicción y la manifestación de su contraposición.

De aquí que lo empíricamente observable, como choque e interacción, sean contraposiciones: las contraposiciones explicitan contradicciones estructurales…contraposiciones encarnan contradicciones; elementos reales de una situación concreta se contraponen porque ocupan lugares contradictorios en una estructura real. Por ejemplo, «la contradicción entre producción social y apropiación capitalista sale a la luz como contraposición entre proletariado y burguesía (Sacristán, 1983: 34)

Engels comprende que, a mayor complejidad en la organización de la materia, el movimiento dialéctico exige, al sujeto cognoscente, la aprehensión de las partes que lo conforman, así como la síntesis objetivada de su estructura. Por ende, desde este punto, podemos deslindar tres distensiones en el campo gnoseológico–materialista: a) la primera sería la “intra - acción, o dialecticidad interna” (Sacristán, 1983: 40), que posibilita unidades de conocimiento; b) la segunda, es “la re - acción de cada formación compleja sobre las instancias genéticamente previas” (Sacristán, 1983: 40), que implica la trans – dialecticidad, y permite la complejidad de cada cierre categorial, así como el conocimiento ancilar entre ellas; c) finalmente, la “inter - acción o acción recíproca, es la formación […] de un mismo nivel analítico-reductivo" (Sacristán, 1983: 40), donde se tiende a la cribación y sistematización de ideas, conceptos y modalidades de un cierre categorial determinado. Por ende, intra - acción, re - acción e inter - acción de la formación gnoseológica, dado los despliegues de los datos proporcionados por la ciencia, permiten sentar la base del decurso materialista, donde las leyes objetivas de la naturaleza, expresadas dialécticamente, concretan en el conocimiento lo contradictorio (Widerspruch) y su respectiva contraposición (Gegensatz) de la realidad finita. De esta forma, Engels busca la superación idealista del discernimiento, retrayendo los postulados gnoseológicos al movimiento material, debido a que "el concepto de figura, igual que el de número, está tomado exclusivamente del mundo externo, y no ha nacido en la cabeza del pensamiento puro. Tenía que haber cosas que tuvieran figura y cuyas figuras fueran comparadas, antes de que se pudiera llegar al concepto de figura" (Engels, 2014: 88).


Con ello, Engels afirmaba que los procesos analíticos y sintéticos daban cuenta, en el campo categorial correspondiente, de la mudabilidad de la materia, a su vez, estos constitutivos gnoseológicos recursan dada “la aproximación de nuestra inteligencia al conocimiento de la materia, [lo que no implica] que la materia, sea en sí un símbolo, un signo convencional, es decir, un producto de nuestra inteligencia” (Lenin, 1975: 365). Esta negación del idealismo subjetivista, en cuanto la comprensión de la naturaleza, plantea la superación de la hipotiposis de determinados fenómenos y enfatiza que, el concepto no podría manifestarse sin el sustento de estructuras materiales específicas. Por ende, Engels asevera que, “los conceptos de número y figura no han sido tomados sino del mundo real” (Engels, 2014: 87), donde el proceso analítico reafirma la cribación de la materia y el sintético las cualidades intrínsecas en dichos objetos de estudio.


De esta forma, existen dos puntos destacables en el examen crítico del Anti-Dühring: el primero, implica que las leyes de la naturaleza no coinciden con los axiomas formales de la ciencia, sino sólo a través de la comprensión categorial de la intra-acción de la materia, que ofrece la ciencia en su comprensión total y dialéctica, es decir, la historia de la ciencia tiende a la formalización de las leyes de la naturaleza; el segundo, expone que la crítica de Engels a Dühring, exige una investigación libre de apariencias (τα φαντασμαγορικά), a partir del análisis concreto, poniendo en tela de juicio la operatoriedad subjetivista de la falacia del infinito (ƎI(x) → ∫I(x) [donde I es igual a infinito].


De esta forma, Engels al aclarar las particularidades matemáticas del infinito y su no – operatoriedad en otros ordenes gnoseológicos, expone la incomprensión de Dühring en lo que respecta a esta cuestión. Con ello, la infinitud se concreta como una contradictio in adiecto, cuando Karl Eugen la considera una ley inherente a la naturaleza y le niega su génesis histórica, porque “en la matemática hay que partir de lo determinado y finito para llegar a lo indeterminado y desprovisto de final, [debido a que] todas las sucesiones matemáticas, positivas o negativas, tienen que empezar con un uno para poder calcular con ellas” (Engels, 2014: pp. 102-103).


Por ende, el Anti-Dühring no es un manifiesto, sino un trabajo de cribación, que compendia el problema del conocimiento en lo que respecto al movimiento material y a las leyes de la naturaleza que se deben expresar desde el plano de lo concreto. Así, Engels notará que la cantidad, la cualidad y la negación de la negación son necesarias en todo análisis dialéctico, donde “la dialéctica rompe el estrecho horizonte de la lógica formal, conteniendo el germen de una concepción del mundo más amplia” (Engels, 2014: 202). Claro ejemplo, del curso y recurso de los procesos analíticos y sintéticos, en el campo gnoseológico de la dialéctica, que proporciona Engels en el campo de la química, cuando afirma que una modificación cuantitativa, implica una re – formulación de las particularidades cualitativas en los cuerpos estudiados.

El hecho se presenta del modo más claro cuando todos los elementos de la combinación alteran su cantidad en la misma proporción, como ocurre en las parafinas normales CnH2n+2: la inferior es el metano, CH4, un gas; la más alta conocida, el hexadecano, C16H34, es un cuerpo sólido que forma cristales incoloros, se funde a 21º y tiene el punto de ebullición a 278º. En las dos series, cada nuevo miembro se produce por el añadido de CH2, un átomo de carbono y dos de hidrógeno (Engels, 2014: 194).

Dicha concreción del conocimiento a partir de las operaciones históricas, trastoca diversas áreas del saber, desde el orden nomológico al praxeológico, por ende, Engels desmonta el aparato gnoseológico de Dühring, al ridiculizar de manera extrema sus sinsentidos, ya que este último despoja del movimiento dialéctico a la moral. Para Engels, la sociedad antigua, feudal o moderna consolidan un entramando axiológico debido a que “los hombres toman, consciente o inconscientemente, sus concepciones éticas de las condiciones prácticas en que se funda su situación de clase.” (Engels, 2014: 153) Con ello, Engels considera que una parte del conocimiento emana de la cribación de los aspectos históricos, dada las operaciones dialécticas, entre la recursividad analítica y la sintética. Por ende, para Engels, Dühring tiene una ingente limitación, ya que su método solamente “consiste en descomponer cada grupo de objetos del conocimiento, aplicar a esos elementos axiomas, supuestamente evidentes, y seguir operando con los resultados así conseguidos” (Engels, 2014: 157). Esta formulación axiomática, en la obra de Karl Eugen, retrae las operaciones gnoseológicas a un eje formal, dado unos supuestos conceptuales inamovibles que impiden la dialéctica. De esta forma, el sustrato apriorístico de Dühring no deslinda “las propiedades de un objeto estudiando el objeto, sino que las deduce demostrativamente a partir del concepto del objeto”. (Engels, 2014: 157).


El señor Karl Eugen, para el autor del Herr Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft, dispone de una falsa representación del lenguaje como instrumento conceptual totalizante, al negarle su condición de tecnología material y semiótica en un orden gnoseológico determinado. Así, el lenguaje funge en el desarrollo dialéctico de las leyes de la naturaleza, como una representación que concreta, en una objetivación gráfica, la concepción de la realidad. De esta forma, la aplicación del órganon dialéctico permite en la historia, el impulso del desarrollo científico y de sus postulados que cursan y recursan en la distensión temporal; v. gr. la síntesis de los contrarios en la economía, el derecho y la guerra consolida un eje programático por el cual operar.


Así, el ejercicio dialéctico de Engels, también se apercibe en su comprensión nomológica y gnoseológica, dado que para él la segunda potencia de a, puede vislumbrarse mediante la multiplicación del referente en su vía negativa o por su acepción positiva, es decir, para el polímata decimonónico, al negar a, “tenemos –a (menos a). Negando esta negación, multiplicando –a por –a, tenemos +a², es decir, la magnitud positiva inicial, pero a un nivel más alto, a saber, la segunda potencia” (Engels, 2014: 205). De esta forma, no sólo la síntesis de los ejes corpóreos devela los mecanismos de una dialéctica imperante, sino que también las objetivaciones conceptuales contienen una correlación antitética que en su concreción fungen como resolución de dicho proceso. Con ello, “la negación negada está tan firmemente asentada en que en todo caso ésta tiene dos raíces cuadradas, a saber, a y –a" (Engels, 2014: 205). Engels afirma que los planteamientos, propios de la dialéctica, permiten esa circularidad constante entre conceptos, términos, fundamentos, principios y su operatoriedad material, lo que decanta, en algunos casos, en el refinamiento de la objetivación gráfica en cuanto un campo categorial determinado y, en otros, en la complejidad tecnológica [8]. En ello, radica la lectura atenta del Herr Eugen Dührings Umwälzung der Wissenschaft, el cual podría plantear nuevos cuestionamientos a la política nacional de nuestros países, donde no sólo se exigiría la conjunción constante de dichos ordenes gnoseológicos y las distensiones analítico – deductivas de la dialéctica, sino que, como Engels afirma, plantearía una finalidad determinada y requeriría un basamento institucional específico. Está claro, que lo anterior se encuentra muy lejos de acaecer en estos lares, dado unas causas muy particulares que han tenido consecuencias funestas para el orbe hispano.


Notas:


[1] En una redición hecha por la Fundación Federico Engels, del año 2014, que es la que consultada para este escrito.

[2] “Cincuenta años han transcurrido desde que el Anti-Dühring apareció editado en forma de libro. El prólogo de la primera edición fue escrito por Engels el 11 de junio de 1878; pero esta fecha no es completamente exacta. Los artículos contra Dühring aparecieron primero en Vorwärts, órgano central de la socialdemocracia alemana unificada. El primero se publicó el 19 de enero de 1877; la primera sección, “Filosofía”, se insertó en diecinueve números y acabó de publicarse el 13 de mayo de 1877. Luego de una interrupción de más de cuatro meses se inició la sección tercera, “Socialismo”, que ocupó cinco números; comenzó el 5 de mayo y concluyó el 7 de julio de 1878. Así, pues, el último capítulo apareció en el Vorwärts cerca de un mes después de la fecha que lleva el prólogo” (Riazánov, 1928: 9).

[3] “En los inicios de 1873 Engels proyectaba escribir una especie de Anti-Büchner, antecesor del Anti-Dühring, de mayores alcances que redactaría cuatro años después, con la mira de esclarecer problemas filosóficos de mucha enjundia relacionados con las ciencias naturales, sometiendo a una crítica de fondo los graves errores del materialismo vulgar de Büchner y, refutando —para decirlo con las mismas palabras de Engels— “la pretensión de aplicar a la sociedad las teorías acerca de la naturaleza y de reformar el socialismo” (Roces, 1961: IX).

[4] “El concepto de «cierre» procede de las disciplinas matemáticas (una operación * entre términos a, b, c, d de un campo que mantienen relaciones R se dice cerrada cuando sus resultados son términos del mismo campo, es decir, términos que mantienen relaciones R con los términos constitutivos o factores; por ejemplo, la operación + es cerrada en el campo N de los números naturales, vinculados por relaciones de < , = , > , porque el término c resultante de los constituyentes o sumandos a, b es otro término del campo que mantiene con ellos la relación > ). «Cierre categorial» designa al conjunto de procesos (fundamentalmente procesos de cierre operatorio, determinado por el sistema o entretejimiento de varias operaciones, no de una aislada) que conducen a la constitución, a partir de materiales fisicalistas y fenoménicos dados, de cadenas circulares de términos y relaciones que delimitan una esfera específica, o totalidad, de la cual se «segrega» un entorno muy complejo en el que figuran también «esferas de concatenación» distintas de la de referencia. Bueno § 1393” (Bueno, 1993: 177).

[5] Engels escribió: “Este repertorio de elogios del señor Dühring por el señor Dühring, puede fácilmente multiplicarse por diez. Es posible que ya haya suscitado en el lector alguna duda acerca de si está realmente ante un filósofo… pero será mejor pedir al lector que se reserve el juicio hasta que conozca más de cerca la citada radicalidad… (Engels, 2014: 75).

[6] Llamamos "Materialismo ontológico-especial" —o, para abreviar, "materialismo cósmico" (en cuanto contradistinto del "materialismo ontológico general" —o, para abreviar, "materialismo ontológico")— a la doctrina que defiende que el "Mundo" es ontológicamente tridimensional, es decir, a la doctrina que sostiene que los contenidos del "Mundo" son de tres clases diferentes (inconmensurables), a saber: los tres géneros de materialidad. (Bueno, 1972: 147).

[7] Pasa por las publicaciones, que Guillermo Fiscer Lamelas denomina crítica a “la ideología de Schelling”: desde las filas del neohegelianismo, [en cuyo horizonte] Engels, publica tres artículos contrarios a la ideología de Schelling, (“Schelling la revelación” 1841) criticando su filosofía mística reaccionaria, advirtiendo en su filosofía, el peligro del retorno al escolasticismo religioso y por tratar de someter a la ciencia y la razón a las órdenes y primacía de las supersticiones religiosas reaccionarias” (Fiscer Lamelas, 2012: 11).

[8] Véase el caso que propone Engels sobre la tecnificación de los Estados Unidos o el de la región europea durante la guerra franco – prusiana, de la que afirma lo siguiente: “La guerra franco-prusiana ha significado un punto de inflexión de mucha más importancia que todos los anteriores. En primer lugar, las armas se han perfeccionado tanto que ya no es posible un nuevo progreso que tenga una influencia verdaderamente revolucionaria. Cuando se tienen cañones con los que se puede acertar a un batallón en cuanto lo distingue la vista, y fusiles que hacen lo mismo con los individuos como objetivos, y cuya carga cuesta menos tiempo que el apuntar, todos los demás progresos son más o menos indiferentes para el combate en el campo de batalla. La era de la evolución está, pues, por este lado, concluida en lo esencial. Mas, por otra parte, esta guerra ha obligado a todos los grandes estados continentales a introducir en sus países la versión radical del sistema prusiano del ejército territorial y, con él, una carga militar que les hará necesariamente hundirse en pocos años. El ejército se ha convertido en finalidad principal del Estado, ha llegado a ser un fin en sí mismo; los pueblos no existen ya más que para suministrar y alimentar soldados. El militarismo domina y se traga a Europa. Pero este militarismo lleva en sí el germen de su destrucción.” (Engels, 2014: 248).


Bibliografía


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Sobre los autores:

Vidzu Morales Huitzil licenciado en Historia, maestro en Historia y doctor en Literatura y Letras hispánicas por FFyL/BUAP, docente-investigador en Universidad Autónoma de Tlaxcala y aspirante posdoctoral en Historia por el ICSyh/BUAP.


Uri Márquez Mendoza licenciado en Historia, maestro y postulante a doctor en Ciencias del Lenguaje por ICSyH/BUAP, director de la revista Pegasus Mexicanus. De rebus historicis /

Redes sociales: Facebook: DRH De rebus historicis y Youtube: Schola Angelopolitana. Correo: pegasusmexicanus@outlook.com

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