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15.10- Contracrítica y aclaraciones al nº 2 de "De acero", órgano teórico del PML(RC) (y II)

por Raúl Rodríguez Durán


I. Alusión a por qué abandoné el Frente Obrero


Mi nombre es Raúl Rodríguez y fui militante durante 2 años y medio del grupo político Frente Obrero (FO), presentado en octubre del año 2018 en España. Mi paso por esta formación política fue desde principios de 2019, entrando a formar parte de un grupo de WhatsApp, hasta inicios del año 2021. Antes de nada es necesario manifestar mi profundo respeto por todos mis compañeros y amigos que, después de la experiencia en el FO, sigo manteniendo. Respeto hacia los que se fueron antes que yo, a los que se fueron junto conmigo, a los que se fueron más tarde que yo, y a los que todavía siguen dentro de dicha organización. Como también debo manifestar el respeto de todos aquellas personas con las que tuve que trabajar y de los que siempre supe, eran personas muy válidas y nos trataron siempre con amabilidad y humildad. El motivo por el cual escribo esta alusión no es retomar venganza política ni venganzas personales. Tampoco busco un interés popular. Escribo esta alusión porque creo que es necesario que la gente conozca bien lo que realmente es el Frente Obrero desde mi experiencia en la estructura de la formación; cuál es su manera de organizar a sus militantes realmente; quiénes controlan el FO de verdad; así como sus actitudes en situaciones muy concretas y, desde luego, sin menospreciar el trabajo de las personas que una vez estuvieron dentro, ni el trabajo de las que siguen estando y no se han marchado. Empecemos a explicar el por qué comienza a pertenecer, un niño de 18 años por aquel entonces, a este grupo político que lo absorbería y lo convertiría en un sujeto completamente dogmático, radicalizado, aislado de su familia teniendo muchísimos problemas en la convivencia del día a día, y llegando a situaciones insoportables, perjudicando el bienestar familiar. Asimismo al igual que la familia, mi círculo social de amistades se vio igualmente afectado, reduciéndose poco a poco y llegando a estar casi aislado de todas ellas. Siempre interesado por la política con 18 años, interpretaba la situación político-social de España desde el punto de vista promedio de la izquierda indefinida, en términos de Gustavo Bueno: feminista, ecologista, defensor de la teoría queer, negrolegendaria, antipatriota, desde el fundamentalismo democrático, desde un sentimiento nacionalista andaluz… Cabe mencionar que jamás apoyé al separatismo catalán ni vasco, pero tampoco me disgustaba en su totalidad. Ademas de haber sido también un antimilitarista, antifascista genérico y segundo republicanista. Por aquel entonces ya me encontraba interesado por la doctrina del socialismo científico, comenzando la lectura de textos como el Manifiesto Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels de 1848 y simpatizante del grupo político ─actualmente conocido como─ Unidas Podemos. Tras el auge del grupo político VOX en las elecciones generales, tenía la creencia de estar viviendo de nuevo el auge del fascismo en España, comparando constantemente la situación política española con la pasada del siglo XX. Viendo el desarrollo de este grupo político con consternación, mi pensamiento fue la de ostentar una actitud de intervención activa en un grupo político de izquierda fuerte y que supiera plantar cara a la «extrema derecha». Paralelamente se suma la consternación y decepción por el partido con el que simpatizaba: Podemos, debido a las decisiones que tomaron y el rumbo al que se estaban dirigiendo, la nueva vivienda de Pablo Manuel Iglesias Turrión y la radicalización del movimiento feminista, el incentivo al consumo de alcohol, el blanqueamiento y la normalización del consumo y venta de sustancias nocivas como la marihuana o el hachís. La aceptación del consumo de la prostitución como «trabajadoras sexuales», el desprestigio y el nulo respeto a las costumbres y tradiciones comunes de fiestas religiosas como la Semana Santa en Andalucía, la Navidad, y demás fiestas y costumbres que tienen orígenes religiosos, concretamente católicos. El cambio de postura con respecto a la Unión Europea, de ser el partido en oposición a este organismo a ser el grupo político que más apoya y difunde las cuestiones europeístas; además del apoyo incondicional al separatismo vasco y catalán.


¿Cómo descubrí entonces al Frente Obrero? Y, ¿cómo pasé a formar parte de sus filas? Les descubrí mediante redes sociales. Accedí a YouTube y la propia plataforma me puso en vídeos recomendados un formato propagandístico del canal oficial del Frente Obrero. En ese vídeo que contemplé hace más de 4 años, empezaba esta organización a autoproclamarse como los únicos defensores y representantes de la clase obrera española. Además de ello, esta organización se considera a sí misma la única que puede organizar y llevar a cabo algún tipo de acción o movimiento revolucionario en España. Es por ello por lo que además se sienten como la única organización que verdaderamente representa al antifascismo, dejando claro y repitiéndolo en varias ocasiones y de manera pública, que las personas que quieran entrar en su organización tendrán que hacerlo siendo conscientes de que entran estando dispuestas a hacer todo lo que sea necesario para llevar a cabo la revolución proletaria en España, y derrotar de nuevo al fascismo. Mi argumento coincide con el testimonio de muchos jóvenes que al igual que yo, entraron y descubrieron el funcionamiento de esta organización. Creo oportuno mencionar que la media de edad de los militantes del Frente Obrero no llega siquiera a los 35 años de edad. Y por mi experiencia, la mayoría de las personas que mostraron interés y contactaban con nosotros, eran jóvenes de entre 15 y 25 años de edad, en la mayoría de los casos. Prácticamente niños que se veían atraídos por los vídeos que mostraban desfiles con estilo militar, bengalas, un discurso cargado de sentimentalismo, vendiendo comunismo y revolución, la música épica y la agresividad de su discurso. «A nosotros aunque nos espere el dolor y la muerte, nos pertenece el futuro, ellos verán los pilares de su mundo caer». «Cumplamos nuestro deber en la historia». «No sólo hay futuro, sino que estamos dispuestos a dejarnos la vida por él». «Somos la cultura del sacrificio y la disciplina». «Nosotros estamos hechos de otra pasta y lo vamos a demostrar».


Recordemos que en la página oficial del Frente Obrero se definen así: «¿Quiénes somos? El Frente Obrero somos el único movimiento político que representa a los trabajadores en nuestro país. Nuestra misión es reconstruir el movimiento obrero en España, para luchar por una República Popular y Federal que sea la garantía de recuperar la soberanía nacional española y de asegurar un futuro de conquistas para los trabajadores». Como veis, la idea del sacrificio y la cuestión de dar tu vida por la causa es fundamental para pertenecer a la organización. Su misión de transformar España, sumida esta tarea en el sentimentalismo histórico: «El mayor honor que podemos rendir a nuestro muertos es dejarnos la vida por nuestro futuro». Una vez absorbido y conmocionado por todas aquellas imágenes de manifestaciones con estilo militar y multitud de banderas de la segunda República, de la URSS, pancartas y carteles de los líderes comunistas más populares como Stalin, Marx o Lenin, pensé con seguridad que tenía que pertenecer a esta organización, dedicar mi vida a la lucha de la clase obrera y sentir la adrenalina de estar organizando la revolución proletaria para así pasar a la historia. Totalmente motivado hacia ello, contacté con este grupo vía instagram. Me pidieron mis datos y pasé a formar parte de un grupo de WhatsApp. Estaba decidido a salvar España con ellos. Mi vinculación con el Frente Obrero empieza, entonces, cuando me contactan por mensaje privado para acudir a una primera toma de contacto personal en la ciudad de Cádiz, ya que dos miembros de la organización de Valencia bajarían a Andalucía para intentar estructurar el Frente Obrero aquí. Así conocí a Pau Botella. Después de unas horas comentándonos el proyecto político y resolver dudas al respecto, me pusieron en contacto con más interesados de la provincia y conseguimos estructurar al cabo de ciertos meses un pro-comité del Frente Obrero. Éramos cuatro personas, de las cuales yo era el menor de todos. Comprometido con el proyecto, la persona que estaba a cargo de dirigir nuestro pro-comité era Fermín Turia, compañero también de Valencia, que estaba presente en todos los grupos de WhatsApp. Es decir, este compañero era el responsable al que nosotros debíamos acudir para cualquier duda, propuesta, o en una circunstancia donde no supiésemos cómo actuar. A partir de este momento mi militancia empieza a ser activa. Acudía a todas las reuniones, leí todos los documentos de la página web, ví los videos del canal de Formación Obrera en YouTube. Después de establecer una relación más cercana con los que conformamos aquel pequeño pro-comité, se afianza nuestro compromiso en el proyecto. Presentamos de manera formal nuestro comité en la provincia, o eso nos habían dicho. Esa presentación realizada por dos compañeros de Sevilla que se acercaron a Cádiz quedó plasmada con una publicación de nuestro responsable en las redes sociales. El consumo del canal de Formación Obrera era cada vez más habitual y repetitivo. Algunos videos llegué a verlos hasta 30 veces. Según iba entendiendo el programa y la crítica política, crecía en mí un sentimiento de estar conociendo la verdad absoluta. Pensé que por fin había llegado a descubrir la organización que España necesita. Sin dudarlo momento alguno, estuve convencido de que nuestro fracaso era imposible y que el éxito estaba asegurado, sobre todo cuando vi el escrache que hicieron los ex-compañeros de Madrid a personas de Podemos, que simpatizaban con Pablo Iglesias en la Complutense, o con Iñigo Errejón. Tenía claro y memorizado el discurso del Frente Obrero para argumentar y llevar la razón en cualquier discusión o debate que surgiera con cualquiera persona que se atreviera a ir en contra del marxismo-leninismo como ellos lo plantean, ir en contra del movimiento comunista o ir en contra de los intereses del propio Frente. Aquí debo aclarar un matiz: cuando me refiero a debatir para defender la doctrina del marxismo-leninismo no me refiero a que fuera ningún experto en la materia, si no que ya había pasado el tiempo suficiente formándome a nivel teórico sobre la perspectiva concreta y personal que este grupo tiene sobre esta doctrina. Desde luego mis conocimientos en marxismo aumentaron considerablemente en apenas dos años y medio. Mi nivel de historia también aumentó notablemente habiendo leído los libros «Manual de introducción al marxismo-leninismo», «Lucha y resistencia contra el posmodernismo» e «Historias de la España revolucionaria», estos dos últimos de Roberto Vaquero. Es aquí cuando empiezo la batalla ideológica con mi propio vínculo familiar y social. Todas mis redes sociales se llenaron de propaganda del Frente Obrero y el cambio de ideología pasó a ser público, provocando reacciones en mi ambiente escolar y familiar. Respondía a todas las personas de mi círculo que publicaban o compartían temas con algún contenido político, teniendo discusiones que mayormente progresaban a confrontaciones con un tono agresivo. De la misma manera, en mi ambiente familiar eso llegó a tal punto que no se podía hablar de nada político mientras crecía y crecía el sentimiento de tener la verdad absoluta. El nivel de dogmatismo que transmite el discurso del Frente Obrero a nivel interno es grande. A día de hoy considero que esta organización es muy sectaria y me alegro muchísimo de todas esas personas que conocí y que, al igual que yo, salieron de lo que a mi parecer, es como un estado mental semi religioso en el sentido de fanatismo. Mi círculo de amistades se fue reduciendo más y más, hasta quedar casi aislado. Mientras en el comité entraban nuevos miembros y nuestro trabajo daba sus frutos, cada vez más personas se interesaban por el proyecto político y por la organización, ya bien sea mediante el sindicato de trabajadores o por el banco obrero. A pesar de todos los interesados que formaban parte del grupo de WhatsApp, los realmente involucrados solo éramos cinco o seis personas al final de mi paso en la organización, pues al principio sólo nos involucramos dos: yo y otro co-fundador de la Liga de los Comunes J.P, que fue mi verdadero compañero y camarada desde el inicio de todo esto. Según la revista de Unión 2 de esta organización «El Comité pro-Frente Obrero no es el Frente Obrero en sí, sino sólo la iniciación del proceso que en su desarrollo nos llevará hacia la consecución del mismo. El Frente Obrero no es el presente, pero será el futuro de la organización obrera dispuesta a enfrentar con esfuerzo, sacrificio y disciplina, los retos y problemas con que nos encontremos en la lucha por los derechos y el futuro de la clase obrera, en la lucha por salvar a España». ¿Y quién es miembro del Comité pro-Frente Obrero? Es miembro del Frente Obrero toda persona que así lo solicite, que acepte los 7 puntos programáticos y pase a formar parte de una junta u organización que componga el Frente. Nuestro responsable del pro-comité antes mencionado nos transmitió las órdenes de tener la sección sindical de la organización Frente Obrero en Lucha. Es importante aclarar que se nos pidió esto sin que ninguno de nuestros compañeros del pro-comité tuvieran conocimiento alguno de derecho laboral, y personalmente a esa edad ni siquiera habían trabajado antes. Con toda la dificultad añadida, ya que con nuestro responsable era muy difícil trabajar, sólo fuimos dos involucrados. A ninguno de los dos nos respondía los mensajes, en muchas ocasiones nos leía pero nos ignoraba, respondiendo varias semanas después. Si le llamábamos nunca estaba disponible y teníamos que estar dependiendo de otros compañeros suyos. Debido a esta situación, sus compañeros nos decían que nuestro responsable estaba ocupado, que no estaba disponible o que se estaba liado con cosas más urgentes. En los dos años y medio que describo, nuestro responsable F.T solo acudió a dos reuniones telemáticas. Le escribíamos por privado y por el grupo del pro-comité, en el cual dejábamos escritas nuestras dudas y sugerencias obteniendo así el mismo resultado: ninguno. La mayoría de las veces, cuando respondía, ya era demasiado tarde o ya nos había atendido otro compañero semanas antes. Desde nuestro grupo entendíamos la dificultad de su cometido, porque por supuesto que no es fácil responder de forma instantánea, en el mismo día, o inclusive en varios días; pero no tiene ningún sentido, ya que la mayoría de veces esperábamos semanas e incluso más de un mes para actuar. Para formalizar la lista de personas que pertenecían a nuestra provincia y empezar a andar, tuvimos que preguntar a las personas del anterior grupo de Andalucía.. Mientras hacíamos esto recibimos un mensaje de Pau Botella alegando que eso no formaba parte de nuestra responsabilidad, prohibiéndonos tajantemente el poder hablar con compañeros de otros comités de diferentes provincias, ya que esas conexiones sólo las hace «la gente de arriba». En las situaciones donde necesitábamos contactar con nuestro responsable de manera urgente y obtener una respuesta rápida, estábamos completamente solos. Por poner un ejemplo, al llegar la pandemia y el confinamiento nacional, la psicología del Frente era la de ahora o nunca; estábamos en una situación excepcional y teníamos que hacer el sacrificio necesario para continuar con la lucha. Desde el sindicato se creó una asesoría laboral gratuita por WhatsApp, donde tras el primer mes de ERTES llegaron multitud de trabajadores con problemas laborales y mucha incertidumbre laboral. Sin desprestigiar a ninguno de los compañeros que trabajaron indudablemente de manera solidaria y contínua, recibimos contactos y mensajes de todo tipo de trabajadores. Simplemente les poníamos en contacto con la asesoría de WhatsApp. Posteriormente se nos pidió recoger a nosotros algunos datos para localizar y clasificar a todos esos trabajadores, las consecuencias del confinamiento provocó muchísima incertidumbre laboral y el desbordamiento fue imparable. Para intentar agilizar la situación, nos pidieron de nuevo asumir una responsabilidad mayor: la de recoger y enviar todas las fichas de afiliación de los trabajadores interesados por el sindicato en nuestra provincia. Paso a recordar de nuevo que todavía sólo éramos dos personas en nuestro comité realmente involucradas diariamente. La cantidad de tiempo y trabajo que le dedicamos a recoger todos los datos de los trabajadores y rellenar sus fichas de afiliación fue colosal, llegando a rellenar hasta diez fichas por día con multitud de datos y enviándolas a la base de datos del FOL. Teníamos una presión psicológica constante, ya que la situación de las personas requería sumo cuidado y sensibilidad, algunas personas pidieron desesperadamente ayuda contándonos situaciones extremas y de absoluta urgencia. El desgaste psicológico diario de vivir aquellas situaciones me hizo madurar en muchos aspectos, sumándose el miedo a la pandemia, pues cada día aumentaba el número de infectados. Ver superar la barrera de los 900 fallecidos diarios, la situación personal escolar y el malestar familiar en salud y en trabajo, además de escuchar a esos trabajadores pidiendo ayuda desesperada, fue un punto de inflexión para mí. Descansar se hizo muy difícil, mi mente no paraba de pensar en ello. Familiares de nuestros compañeros trabajando en el hospital, que fueron en pandemia enviados a urgencias en plena ola por contagios de sus compañeros y desbordamiento del servicio de salud. Otros fallecieron, las imágenes de los supermercados arrasados por la población y la escasez de productos… en fin. Agravándose la situación y teniendo el teléfono móvil saturado de mensajes de ayuda en materia laboral, después de comunicar esta situación, recibimos la dirección de pasar el documento directamente en PDF de la ficha de afiliación a todos los trabajadores para que lo rellenaran y enviaran por cuenta propia. La clave de la cuestión es que cada vez que teníamos que consultar algún dato de que los compañeros nos podían ceder de la base de datos ─y que estaban haciendo una labor muy loable, haciendo lo que podían─, descubrimos que era un absoluto descontrol, ya que nuestro responsable y sus compañeros nos echaron encima la responsabilidad de gestionar que había trabajadores que llevaban meses afiliados pero que no estaban pagando las cuotas; otros, que rellenaron sus formularios y que supuestamente pagaban desde hace meses, ni siquiera aparecían en la base de datos como afiliados. Un absoluto caos. Tras la incapacidad de gestión que conllevó ciertas acusaciones a nuestra persona, nuestro grupo asumió su parte de culpa, pero siempre reprochando y alegando las nefastas condiciones en las que trabajábamos debido a la ausencia de nuestro responsable. Asimismo, dependiendo de compañeros ajenos cuya responsabilidad era otra, y no la de hacerse cargo de nosotros, pues la inmensa mayoría de las veces trabajábamos a ciegas e independientemente de la situación compleja, debido al covid, las responsabilidades que nos reprocharon no eran las que nos correspondían. Nosotros, como dije anteriormente, no teníamos conocimiento alguno en materia laboral, y esto fue algo que comunicamos en varias ocasiones debido a la situación tan difícil que nos tocó completar. Ese fue el primer golpe de realidad con respecto a la imagen que teníamos del Frente Obrero. Aquí empezamos a darnos cuenta del pastel lleno de falsas promesas que nos había vendido su buena propaganda política.


Y es que, una vez estás dentro, trabajando con un compromiso diario, empiezas a ver cómo es realmente esta organización. Un Frente que vende al exterior una sincronización organizativa para estructurar la lucha de la clase obrera y llegar así al socialismo y acabar con la explotación de toda España, que interiormente está compuesto de una absoluta desorganización, donde la información nunca llegaba de forma clara ni centralizada, al contrario, en multitud de ocasiones llegaba descentralizada, desde un punto o desde otro. Para asegurar esto voy a poner otro ejemplo que resultó una prueba desgarradora de la profunda desorganización interna del Frente Obrero: nuestra actuación en el Banco Obrero.


Este organismo supone una causa solidaria, parte del proyecto político que conforma el grupo del Frente Obrero y que consiste en agrupar a la clase obrera, realizar recogidas de alimentos y repartirlos de forma solidaria, pero no de manera desinteresada sino de manera política. En cierto modo este organismo también funciona directamente como propaganda política, pues la intención del Banco Obrero es concienciar e incentivar la participación activa de las familias obreras en su propuesta política. Una vez conseguidos los permisos legales del organismo y formalizar los supermercados donde situarnos a recoger alimentos, tener un sitio donde guardar la comida, los folletos con la publicidad de la organización y las camisetas del Frente Obrero, ya estaba todo en orden para empezar la actividad. ¿Por qué esto fue una desorganización? Antes de empezar con la faena se nos dijo en un primer momento que teníamos que llevar puestas las camisetas del Frente Obrero y repartir los folletos del Banco mientras se realizaba la recogida. Al mandar las fotografías después de la recogida de alimentos, otro compañero nos dice que no podemos llevar las camisetas que teníamos puestas, pues las recogidas de alimentos las llevábamos a cabo en calidad de miembros del Banco Obrero, no del Frente, puesto que este no ejecuta esas actividades. Posteriormente nos vuelven a comentar, mirándonos ya, que si llevamos las camisetas del Frente Obrero no enseñemos entonces el logotipo del Banco. ¿No se supone que el Frente Obrero no hace estas actividades? La desconcertante situación que asumió nuestro comité fue tremenda, pues vimos en el perfil oficial del Frente Obrero que las personas que allí trabajaban recogiendo alimentos llevaban camisetas tanto del Frente como del Banco. Una vez más asumimos la parte de culpa, pero comunicamos nuestra confusa situación tras el trabajo, sacrificio, dinero y tiempo que desempeñamos durante la tarea. Pedimos por favor, que la información llegue clara y sin contradicciones. La respuesta fue aún más de traca: que nuestro trabajo no fuera publicado en las redes por desobedecer las «órdenes de arriba». Todo esto habiéndolo preguntado y habiéndolo dejado escrito por el grupo de nuestro comité. Pero como siempre, nuestro responsable seguía desaparecido y muchas veces sólo hizo acto de presencia en debates estériles de comentarios que no tenían importancia alguna. Tuvimos que depender, de nuevo, de otros compañeros. Independiente de los comentarios en el grupo, pasamos a ver una nueva contradicción, pues días más tarde a la recogida de alimentos durante la pandemia, fuimos a repartir lotes de productos y alimentos previamente recogidos para las familias y personas que acudieron a nosotros después de haber publicado nuestro número de teléfono en redes sociales para ponernos en disposición de toda aquella persona que necesitase nuestra ayuda. Acudieron desde ancianos para hacerles y llevarles la compra hasta sus casas, hasta personas que estaban contagiadas y no disponían de nadie para reponer su despensa de comida. Además, llenamos el barrio de carteles en los que ofrecíamos nuestra ayuda y en los que aparecía nuestro número de teléfono. En una de esas entregas de lotes, hicimos una fotografía con el cartel del Frente Obrero, y en otra entrega con el cartel del Banco Obrero, pues no teníamos claro con cuál de las dos salir. En conclusión, un desorden y una descentralización importante. Recuerdo perfectamente que mediante la acción del Banco Obrero no sólo nos contactaron personas desconocidas, sino también amigos cercanos y gente conocida, los compañeros que nos involucramos intensamente en este trabajo comentábamos las situaciones vividas y nos sentíamos muy orgullosos de nuestro trabajo, independientemente de las perspectivas ideológicas. Para muchos compañeros de nuestro comité que colaboraron y trabajaron con nosotros, esto supuso otro golpe de realidad, pues la mayoría éramos jóvenes de entre 17 y 24 años. Reforzando la unidad en el grupo, recogimos alrededor de 15 kilos de alimentos solidarios que repartimos en una semana. Otras de las acciones que también realizamos fue cuando se estaba acercando la Navidad. Se planificó una repartición solidaria de juguetes para los niños en el día de los Reyes Magos, aunque esta acción se hizo en menor escala que la recogida de alimentos creo que es conveniente comentarlo.




FOTOGRAFÍA DE CARTEL DEL FO ADJUNTA AL ARCHIVO



El desarrollo del comité en la provincia fue creciendo poco a poco, y las actividades se extendían a más ciudades. Nuestra presencia en las redes sociales del Frente Obrero empezó a ser algo habitual. Se pegaron carteles en Cádiz capital, en Jerez de la Frontera, en Chiclana de la Frontera, en Rota, La Línea de la Concepción, en algunas zonas más del campo de Gibraltar y en San Fernando. Las reuniones presenciales aumentaron, se tomaban muy en serio con más miembros participando y sin duda los compañeros que estaban llegando eran personas con un mayor nivel de conocimientos, de madurez y muy comprometida. Aparecíamos en cada vez más manifestaciones o actos por pocos que fuéramos en Cádiz y en Jerez, por la industria de la bahía, la sanidad y la educación pública, por la república, etc... Incluso hicimos un vídeo en la manifestación en apoyo a la industria de la bahía gaditana que con toda la buena intención de nuestros compañeros, propusimos a nuestro responsable como presentador del mismo. Fermín Turia, sin sentido ninguno, nos hizo una reprimenda por ello que nadie de nuestro comité entendió, a pesar de tratar de explicarle en colectivo que sólo era propuesta con todas las buenas intenciones. A partir de este momento concreto los compañeros que trabajamos en las acciones y propuestas en el Frente Obrero, notamos de manera clara una situación distante con «los compañeros de arriba». En un intento de entender esta situación tensa que nos sorprendió por completo, supusimos que probablemente fuese a raíz de algunos de los debates y conversaciones que tuvimos de ciertos temas que parecían estar prohibidos, y en los que casualmente sí que hacía acto de presencia nuestro responsable. Para motivos de importancia no, pero para delimitar de lo que podemos o no podemos hablar, entonces sí. Los comentarios y debates a los que respondía nuestro responsable de manera negativa y tajante ─cuando le daba por aparecer─, eran sobre el socialismo chino, sobre la República Popular China en sí, sobre la cuestión de Ceuta y Melilla, sobre Cuba, sobre el derecho de autodeterminación y el separatismo catalán y vasco, sobre nuestras opiniones de Alejandro Cao de Benós y, especialmente, sobre Santiago Armesilla. Estos temas estaban terminantemente prohibidos.


El punto de inflexión fue cuando estalló la primera huelga de trabajadores de los astilleros en la bahía de Cádiz. Por motivo de una mala situación personal no me encontraba trabajando desde hacía alrededor de un mes y medio con el comité, pero sin problema alguno con mis compañeros. Planificaron una propuesta de actuación y participación en segunda línea de la huelga. Pegada de carteles, asistencia de alimentos, difusión del conflicto y la situación de los obreros por redes sociales, campaña de concienciación, manifestación en su apoyo etc. Evidentemente para llevar a cabo todas esas acciones se necesitaría de todos los compañeros posibles, por lo que me sumé a la propuesta aportando un cartel al volver al grupo. Inmediatamente después de esto, el «responsable» de nuestro comité decide actuar de manera agresiva, y sin razón ninguna manifiesta que le estábamos vacilando, que le estábamos faltando el respeto a la organización y a los compañeros, y que le tratábamos de imbécil, así como muchos comentarios aun más agravantes y desafortunados que hacían referencia a otros compañeros del comité. Otra reacción que no entendió nadie. La situación fue absolutamente desconcertante para todos, una actitud prepotente y de superioridad constante. No fue justa su actitud ante nosotros, cuando siempre fuimos los que trabajamos y nos sacrificamos en su ausencia, y por tanto, sin sus directrices. ¿Quién le da derecho a dirigirse de una manera tan miserable hacia nosotros? Inclusive recriminando y criticando tajantemente a algunos de mis compañeros, que por motivos personales no podían seguir dedicando su tiempo al comité y por lo tanto, no iban a involucrarse de nuevo para cubrir el apoyo a la huelga en Cádiz. De golpe y porrazo toda la planificación que teníamos hecha: la motivación de las personas que se volvieron a involucrar, la planificación, los carteles, y demás, lo tiró abajo; provocando, cómo no, la indignación de muchos miembros del comité. Como es de esperar, algunos de los camaradas no se quedaron callados y pidieron explicaciones en un momento en caliente, volviendo a obtener la misma actitud por parte de nuestro responsable y recrudeciendo la situación. Nuestro «responsable» superior, Fermín Turia, pasó a escribir mensajes de manera privada a algunos miembros del comité, continuando su mala actitud y aún peor, pasando a vejaciones a nivel personal. Hizo presiones sobre ciertos compañeros para que nosotros los denigráramos. Compañeros que tras haberle respondido con la verdad por delante de manera pública en el grupo de WhatsApp, habían perjudicado su estatus y prestigio. Fue un intento de dividir al grupo gaditano ofreciéndoles mejores posiciones en la estructura del Frente Obrero de manera privada. Al producirse tales actos de políticas personalistas no tardamos en darnos cuenta de las intenciones de este «responsable». Conscientes de ello, el núcleo del comité organizamos una comisión para realizar un documento a la Junta Nacional del Frente Obrero España y presentarles esta situación. Mientras sucedían todos estos acontecimientos, nos llegan mensajes de las personas que se hallaban dentro del grupo de WhatsApp interesadas en formar parte del Frente Obrero, pero que nunca se llegaron a implicar, manifestando el descontento con la estructura de la organización y su desilusión. Por ello abandonaron el grupo. En apenas unas horas, el comité perdió aproximadamente un 30% de sus miembros. Inmediatamente, al ver el caos del panorama, los compañeros que estábamos afectados personalmente recibimos una llamada de teléfono personal de Pau Botella, compañero de nuestro responsable desaparecido y cabreado, que tuvo que asumir innumerables veces la responsabilidad de este. Alterado y de forma irrespetuosa, con un tono de voz inadecuado, nos comunica que la Junta Nacional del Frente Obrero se ha reunido y ha decidido expulsar a ciertos miembros del comité, sin reconocer el trabajo, sacrificio y ningún esfuerzo realizado por todos nosotros.


Este es el documento que realizamos en conjunto la mayoría de los miembros del comité, tanto los afectados como los no afectados.


Al Comité Nacional del Frente Obrero España


Presentamos esta carta a aquellos que consideramos tener algún poder estructural dentro del Comité Nacional del Frente Obrero España.


El motivo principal de esta carta viene producido a raíz de la reacción de nuestro responsable para el comité de Cádiz, Fermín Turia, y en segundo plano, Pau Botella. Desde hace unas semanas los trabajadores de Navantia, en Cádiz, están en huelga. Es un conflicto que dada su naturaleza se recrudecerá en las próximas semanas, debido a la importancia del sector donde opera esta empresa dentro de la Bahía de Cádiz y por la repercusión social y económica que tiene en la zona el sector naval en la provincia. Este siempre ha sido un foco de conflictos laborales y sociales realmente sensibles, llegando incluso a históricos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad del Estado desde que a mediados de los años 80, el entonces Gobierno socialista comenzara a desmantelar la industria en todo el país por imperativa de la UE, especialmente “los astilleros”, como se conoce por la zona a esta industria; siempre ha sido una importante fuente de protestas y acciones sindicales.


Es por tanto que este nuevo episodio de lucha obrera que prevemos empezará a tomar relevancia mediática en los próximos días podría suponer un revulsivo y una oportunidad para Frente Obrero de afianzarse en la zona para contribuir a su expansión y fortalecer la imagen de la organización a nivel nacional, dando apoyo a los trabajadores y haciéndonos visibles en este conflicto.


Desde hace unos días los sindicatos y comité de empresa han dejado a parte de los trabajadores y sus familias abandonados de manera unilateral y salvaje, originando que unos 300 trabajadores hayan decidido acampar en la entrada de la factoría desde hace más de 10 días a modo de protesta. Los componentes de Frente Obrero Cádiz sabemos lo sensible de este conflicto, pues hemos convivido en mayor o menor medida con ello toda nuestra vida y por tanto nadie mejor que nosotros, que somos de aquí, puede saber qué tan sensible es este asunto. Hace unos días nosotros propusimos que podríamos plantear un plan de ayuda a los trabajadores desde la segunda línea mediante un plan logístico y soporte organizativo, para cuando la huelga llegue a sus momentos más crudos.


Realizamos una serie de propuestas que se iniciarían con la visita de varios miembros de nuestro comité a donde se encuentran los trabajadores de Navantia acampados para hablar con ellos, y tantear de primera mano si estaban dispuestos a recibir nuestra ayuda.


Obviamente sabemos que no íbamos a poner en marcha este plan sin antes ponerlo en conocimiento del Comité Nacional de Frente Obrero España y por consiguiente esperábamos de su previo análisis, consentimiento (o no) e indicaciones precisas de actuación por parte de dicho Comité Nacional, en caso de llegarse a aprobar.


El motivo de esta carta no es entrar en los detalles en si del plan de actuación que propusimos hacer desde Frente Obrero Cádiz, sino denunciar el hecho de la negativa y el inmovilismo desde el primer momento, sin el más mínimo análisis previo, y la reacción absolutamente desproporcionada de nuestro responsable, Fermín Turia, a la que se sumó Pau Botella. Consideramos que esta negativa reacción ha sido no sólo infantil y agresiva con algunos miembros del comité de Cádiz sino perjudicial a los intereses de Frente Obrero España, ya que ni siquiera ha existido un análisis de las propuestas por su parte.


Entrando en detalles, los acusamos de ser indisciplinados basándonos en audios en los que faltan al respeto a compañeros por cometer supuestos errores. Indiferentemente de si estos errores son tales o no, se contradicen, ya que cada uno da indicaciones organizativas opuestas y estas contradicciones las transmiten tratando de manera despectiva y humillante a miembros del Frente Obrero.


Añadiríamos que su conducta es contraproducente e improductiva. En un año y medio han dedicado un par de conversaciones de una hora a ayudarnos a comprender cómo funciona el Frente Obrero, pero cuando les preguntamos algunas dudas nos dejan «en visto» en Whatsapp; por lo cual el comité de Cádiz se ha visto en la necesidad de organizarse a menudo de manera paralela a ellos. De vez en cuando Fermín nos envía algún tuit de lo que comenta en sus redes de acción que vemos fuera de lugar, ya que estos tuits suelen ser genéricos y nunca tienen nada que ver con la problemática interna a la que apuntan nuestras preguntas.


En los últimos días, Fermín ha decidido expulsar a miembros del comité de manera personal justificando que ha habido una reunión del Comité Nacional en la que se ha aprobado la expulsión de estas personas, sin argumentos objetivos, y teatralizando la situación.


Cuando teníamos el plan de actuación estructurado, el compañero encargado de realizar el cartel se lo presentó a Fermín Turia como primer paso y contacto para exponerlo al Comité Nacional, y este empezó a enviar audios diciéndole que estaba vacilándole y que nos faltaba al respeto con comentarios que se hallaban fuera de lugar.


Después de esto se procedió a expulsarlo tanto a él como a otro compañero más, el cual le contestó y pidió explicaciones objetivas y no comentarios subjetivos fuera de lugar. Tenemos dicha conversación que lo prueba. Fermín no respondía a las preguntas y nos acusaba de acciones manipuladas que no habían sucedido. Acabó expulsando a este compañero que le cuestionaba basándose en que el Comité Nacional se había reunido y había decidido expulsarlo; lo cual se nos hace difícil de creer.


Consideramos que la única manera de que una organización como la nuestra prospere es bajo la lucha, la colaboración y el apoyo de la clase trabajadora, por tanto la acción directa en conflictos como este, de Navantia en Cádiz, se antojaba esencial por encima incluso de cualquier otro tipo de actos, pues lo duro, lo difícil, es atraer la confianza del trabajador, del padre de familia y hacerles ver su realidad. Esta ha sido la estrategia de ciertos grupos de ideologías a priori absolutamente contrarias a los intereses de la clase obrera y ahora vemos cómo un número importante de trabajadores abandonan paulatinamente el apoyo a la izquierda del sistema para ir de la mano de organizaciones que supondrán un verdadero Caballo de Troya para todos. Es por tanto que la reacción de los compañeros Fermín Turia y Pau Botella ha supuesto un lastre y un tiro en el pie para la organización en general y solicitamos que el Comité Nacional de Frente Obrero España tome cartas en el asunto, pues notamos incluso que es ajena a las últimas decisiones de estos responsables.


Desde el Frente Obrero Cádiz queremos seguir adelante con este proyecto y tenemos el convencimiento de que contamos con la gente adecuada y con el nivel de motivación necesario para llevarlo a cabo, que contrasta con el de estos responsables. Al menos desde lo que percibimos de ellos, nos vemos en la obligación de denunciar ante el Comité Nacional la negativa actitud por parte de estos responsables, pues consideramos que no están capacitados para las actividades que realizan y ralentiza de sobremanera el crecimiento del Frente Obrero en Andalucía, con sus ademanes infantiles y soberbios. Estas actitudes sobran.


Para concluir, y aprovechando la misiva, quisiéramos exponer que no nos importa dejar de pertenecer al Comité del Frente Obrero Cádiz si así el Comité Nacional lo estima, pero sí se debe tener en cuenta que el futuro de una organización como Frente Obrero España pasa por plantear la necesidad de sincronizar un sistema de actuación fluido y directo entre el Comité Nacional y los distintos Comités Locales, mediante una serie de pautas, orden y actuación, perceptiblemente claras por parte de quien las recibe.


Reciban un cordial saludo.


Frente Obrero Cádiz


Esto es un intento de recurrir a vías «legales» y de manera adecuada. Según la afirmación en directo en YouTube, del propio secretario general del Frente Obrero, Roberto Vaquero, respondiendo a la pregunta de un seguidor, argumentó que existía un Organismo de Garantía para evitar lo que había sucedido. Nunca formamos parte de él ni fuimos contactados de ningún proceso con tales características; nunca. Los personalismos de nuestro «responsable» sólo logró «persuadir» a un miembro. El resto que no fue expulsado mostró su rechazo y desinterés con la organización. En cuestión de un par de días y esperando alguna respuesta o solución por parte de alguien que jamás apareció, procedieron a abandonar el Frente Obrero, suponiendo ya más del 80% de la agrupación, no así el 30% anterior, quedando prácticamente desaparecido el Comité según iban pasando las semanas. Queda clara la cuestión que este grupo político, el Frente Obrero, no está organizado por el centralismo democrático tan propagandístico que exportan al exterior, sino que está estructurado por puro personalismo. Conforme el tiempo pasaba, el núcleo del ya ex-Comité siguió en contacto, prolongando relaciones de amistad e incluso llevando a cabo nuevos proyectos políticos en grupo como es la Liga de los Comunes. Pasado un tiempo tras lo ocurrido con el Frente Obrero, supimos de más casos similares como el nuestro en diferentes Comités de esta organización por toda España. En algunos casos particulares nos enteramos de la expulsión de miembros por debatir con altos niveles de conocimientos, solapando a los líderes y «responsables» de los que ya hemos hablado. Por último, quiero dejar claro el enorme respeto que a día de hoy sigo teniendo por todos esos militantes que trabajaron humildemente con nosotros y a los que siguen trabajando a día de hoy. Y es que es una auténtica pena el dogmatismo y el personalismo que existe en el seno del Frente Obrero. Al estar ya fuera de sus organizaciones y ver cómo el buen ambiente familiar se iba recuperando poco a poco ─también en el ámbito social, con mis amistades─, me alegré enormemente de ya no tener nada que ver con ellos. Al pasar a una etapa de formación teórica seria tras la experiencia del Frente Obrero, a día de hoy podría describir a esta organización como unos grandes vendedores de propaganda sobre la revolución proletaria, un comunismo erróneo y tergiversado a sus intereses grupales con una forma particular de entender el marxismo-leninismo, realizándolo casi de una manera religiosa, así como también puedo destacar su incapacidad para realizar un análisis geopolítico actual y serio, basándose casi exclusivamente en posicionarse en contra del posmodernismo, sin definirlo muy bien, y siendo característicos de predicar con un marxismo que si bien hace ruido, como doctrina, su visión es residual.


Bibliografía:


-Discurso de Roberto Vaquero por el 6 de Diciembre: https://youtu.be/ipV7-yC4Oqo


-Video de inicio en el canal de Frente Obrero (YouTube): https://youtu.be/8_16MtZ3_nc


-Presentación 17 de Octubre en el Ateneo de Madrid (YouTube): https://youtu.be/NObt1UnbJnA


-Pagina web del Frente Obrero / ¿Quienes somos?: https://frenteobrero.es/quienes-somos/


-Revista Unión 1

(¿Quines somos?): https://frenteobrero.es/wp-content/uploads/2019/12/union1.pdf


-Revista Unión 2

(Afíliate al Frente Obrero):https://frenteobrero.es/wpcontent/uploads/2019/12/union2.pdf


-Pagina web del Frente Obrero en Lucha (FOL): https://obrerosenlucha.es/quienes-somos



Acerca del autor:


Raúl Rodríguez Durán nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) en el año 2001.

Instagram: @raulrodriguezduran_14


Es Técnico Superior en Administración y Finanzas con ambiciones en sociología y ciencias políticas. Bachillerato de Ciencias Sociales. Fue militante del Frente Obrero de 2019 a 2021, donde pertenecía al pro-comité de Cádiz y siendo de las personas más implicadas. Desarrolló en el Banco Obrero recogidas de alimentos solidarias y repartió alimentos a las personas de la tercera edad en pleno confinamiento de la pandemia del Covid-19. Además, también participó en el sindicato del Frente Obrero, «FOL» Frente Obrero en Lucha. Co-fundador de La Liga de los Comunes, un medio que comparte plataforma en Instagram, YouTube y Telegram y que se dedica a la divulgación sociológica, política e histórica, y en el que participa en tertulias, debates y publicaciones. Actual afiliado y militante en Vanguardia Española desde 2022. Fue entrevistado en Proyecto Sapiens sobre la leyenda negra antiespañola, la cuestión queer, la situación del comunismo actual en España, la leyenda negra anticomunista y sobre la cuestión nacional española. Fue entrevistado por Una chica patriarcal sobre la cuestión nacional española, y el nuevo proyecto de una izquierda definida. También debatió sobre la cuestión étnico-racial frente a defensores del nacionalismo étnico en España.


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