top of page

15.5- Sobre el marxismo y el lenguaje inclusivo

Actualizado: 8 jun 2023

Por Juan Moreno


Resumen: El lenguaje inclusivo ha sido un tema que lleva unos cuantos años siendo discutido, y como muchos temas de debate hoy por hoy genera una división bastante marcada entre sus defensores y sus detractores. Es este breve artículo me limitaré a resaltar la postura marxista en lo que concierne al lenguaje.


Palabras clave: Lenguaje inclusivo, queer, LGTB+, todes



Como dice el viejo libro "no hay nada nuevo bajo el sol". Buscando textos marxistas que hablaran del lenguaje, me encontré uno de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, el hombre de acero mejor conocido como Stalin. Es su texto publicado en "Pravda" el 20 de junio de 1950: El marxismo y los problemas en la lingüística al que me referiré para abarcar el tema de qué es el lenguaje y si el lenguaje inclusivo es una herramienta revolucionaria o no.

Primero habría que aclarar brevemente qué es la estructura y la superestructura en el marxismo, y para esto nadie mejor que el mismo Karl Marx, quien en el prólogo de una contribución a la crítica de la economía política escribe:

En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que le corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.

Básicamente las diferentes formas de organización social, desde lo cultural hasta lo espiritual y jurídico están en buena medida determinadas por las correspondientes relaciones de producción en un momento dado. Y aquí surge la pregunta , ¿el lenguaje es también una expresión de la superestructura? Y si es así, ¿abolir la estructura económica no alteraría el lenguaje? ¿Hay un lenguaje burgués y un lenguaje proletario? Estas preguntas las respondió el que fue el máximo dirigente de la URSS por treinta años.


Si entendemos el lenguaje como una forma de interpretar la realidad, el hablar una lengua u otra, inevitablemente afectará nuestra forma de ver el mundo, y por esa razón, la imposición de una lengua es una forma de dominación. Porque el lenguaje estaría influyendo directamente sobre como construimos nuestra realidad.


Ya que para Marx, "la ideología dominante es la ideología de la clase dominante" y esta ideología se convierte a su vez en la justificación teórica y práctica del sistema social, político y económico en el que se vive, tendría sentido afirmar que el lenguaje pueda ser parte de la superestructura, atado a la estructura económica específica en la que vivimos. Entonces, el lenguaje podría ser visto como un elemento más que justifica el sistema actual, y el mantenerlo sería esencial para seguir reproduciendo el orden actual de las cosas. Bajo esta premisa romper con el lenguaje, deconstruirlo sería necesario para luchar contra el orden imperante. Pero ¿es el lenguaje parte de la superestructura? Veamos qué dice Stalin.


En este sentido, la lengua se diferencia esencialmente de la superestructura. Tomemos, por ejemplo, la sociedad rusa y la lengua rusa. En el curso de los 30 años últimos, en Rusia ha sido destruida la vieja base, la base capitalista, y construido una base nueva, una base socialista. En consecuencia, ha sido destruida la superestructura de la base capitalista y creada una nueva superestructura, que corresponde a la base socialista. Por consiguiente, las viejas instituciones políticas, jurídicas y otros han sido reemplazadas por instituciones nuevas, socialistas. Sin embargo, la lengua rusa ha continuado siendo, por su esencia, la misma que tra antes de la Revolución de Octubre.

Y continúa:

En este sentido, la lengua se diferencia esencialmente de la superestructura. La lengua no es engendrada por una u otra base, por la vieja o por la nueva base, en el seno de una sociedad dada, sino por todo el curso de la historia de la sociedad y de la historia de las bases a través de los siglos. La lengua no es obra de una clase cualquiera, sino de toda la sociedad, de todas las clases sociales, del esfuerzo de centenares de generaciones.

La lengua entonces no es algo impuesto por una clase para su dominio sobre otra. El lenguaje es un hecho históricamente desarrollado para el uso común de toda sociedad.

Y no puede ser de otra manera. Si la lengua existe, si ha sido creada, es precisamente para que sirva a la sociedad, considerada como un todo, de medio de relación entre los hombres; para que sea común a los miembros de la sociedad y única para ésta; para que sirva por igual a sus miembros, sea cual fuera la clase a que pertenezcan. Basta que la lengua abandone esta posición de pertenencia y de apoyo a un grupo social cualquiera en detrimento de los demás grupos sociales, para que pierda su calidad, para que deje de ser un medio de relación entre los hombres en la sociedad, para que se convierta en la jerga de un grupo social cualquiera, degenere y se condene a la desaparición.

Esto es importante. Stalin recalca que el uso del lenguaje por grupos particulares daña la capacidad de la sociedad de comunicarse. Esto genera divisiones arbitrarias basadas en ideas erróneas, degenera el lenguaje y destruye la capacidad de entendernos mutuamente.

No por esto Stalin quiere decir que el lenguaje no cambie y evolucione con el tiempo. También escribe:

El desarrollo incesante de la industria y de la agricultura, del comercio y del transporte, de la técnica y de la ciencia exige que la lengua enriquezca su vocabulario con nuevas palabras y expresiones, necesarias para su trabajo. Y la lengua, al reflejar directamente estas necesidades, completa su vocabulario con nuevas palabras y perfecciona su estructura gramatical.

El lenguaje como algo desarrollado históricamente para el uso común de la sociedad, pues, no puede ser visto como un instrumento represivo que deba o tenga que ser alterado por voluntad de grupos o particulares. Como la herencia común de la sociedad pertenece a todos.

Así pues:

a) un marxista no puede considerar la lengua como una superestructura de la base;

b) confundir la lengua con la superestructura significa incurrir en un error de bulto.

El lenguaje indiscutiblemente tiene un impacto en nuestras sociedades. Pero más allá de las diferencias de un idioma a otro, su finalidad es siempre la misma: comunicar, y su uso es común a toda la sociedad, y es independiente de la base económica en que se encuentra.

Es verdad que pueden haber variaciones en un lenguaje, incluso en un mismo país. Pueden haber palabras o acentos específicos en una zona que no se usan en otra, pero el idioma que hablan es el mismo. Stalin considera la comunidad del idioma uno de los rasgos distintivos que conforman una nación. Por otro lado, la clase burguesa y la clase proletaria pueden también tener formas diferentes de hablar que de cuenta de su estatus de clase, pero estarán hablando el mismo lenguaje igualmente.

Hablar sobre naciones bilingües o que cuenten con diferentes lenguas o dialectos en su interior iría más allá de lo pretendido en este artículo, así que no entraré en ello.


Hay que entender el lenguaje como algo que cuyo desarrollo histórico, con sus modificaciones y diversos procesos de evolución, fue dándose para y por la necesidad de comunicación entre las personas y no por una imposición de autoridad. Esto no quita que pueda haber quienes quieran usar el lenguaje para fines represivos. La imposición de un lenguaje a una población por parte de fuerzas exteriores es una táctica para la "pacificación" de los nativos y su integración a la sociedad invasora. Borrar o desprestigiar la herencia cultural y lingüística es una práctica bastante común en el colonialismo. Pero este tipo de actos también pueden ser cometidos por pequeños grupos que buscan imponer a la mayoría una forma "correcta" del lenguaje.

Para dar un ejemplo sobre como un uso del lenguaje puede ser verdaderamente dañino y su uso puede devenir en un medio de control, podemos señalar el ejemplo que da Geoge Orwell en su famosa novela 1984.

La trama de 1984 es conocida por muchos. Un gobierno dictatorial somete a los ciudadanos a un régimen de control donde la libertad, la privacidad y cualquier espíritu crítico es censurado y neutralizado. Una vigilancia constante, propaganda y educación con la intención de limpiar cualquier oposición incluso antes de que esta se genere. Todos deben obedecer al partido y adorar a Gran Hermano.

Hay que aclarar que Orwell no estaba haciendo una crítica del comunismo como creen muchos, ya que él mismo era comunista. Era tan comunista de hecho que fue a luchar en la Guerra Civil Española para en sus propias palabras "matar fascistas porque alguien debe hacerlo". La crítica de Orwell era específicamente contra el régimen Stalinista, esto debido por su cercanía al Trotskismo. Orwell buscaba criticar de forma general los sistemas de control que veía apareciendo en su tiempo.

Sin entrar en la trama, lo que es relevante para este artículo es el uso que Orwell le da a la lengua en este mundo distopico. La llamada neolengua se convierte en una parte muy importante en el carácter manipulador y opresivo de Gran Hermano. El régimen de Gran Hermano utiliza esta neolengua para eliminar todas las palabras que puedan ser usadas para oponerse al partido y se reduce la vieja lengua (el inglés) a un simpleza funcional. Si como dice Lacan, el inconsciente está estructurado como lenguaje, el carácter simple de la neolengua no es solo para impedir que los ciudadanos puedan comunicarse más profundamente, sino incluso para impedir que pensamientos contrarios al orden establecido sean articulados. El control de la lengua por parte de un grupo determinado es capaz de no solo controlar lo que las personas dicen, sino también lo que pueden pensar. Los cuerpos y la mente de los ciudadanos están sometidos a aparatos de control sin contestación, una colonización del inconsciente que destruye cualquier noción de libertad, incluso imaginaria.

La lengua, sobretodo la lengua nativa condiciona muchas de las maneras en la que el hablate piensa y ve el mundo. El control de la lengua de parte de cualquier grupo, es un intento por predeterminar como las personas piensan y se desenvuelven en el mundo. Por eso es necesario reivindicar la lengua en su carácter social e histórico. No le pertenece a ningún grupo particular, sino a todos nosotros. El "bienpensar" impuesto por grupos particulares es la muerte del pensamiento independiente, la libertad de expresión y la búsqueda activa y participativa del conocimiento.

Entiendo que muchos que defienden el lenguaje inclusivo piensen que luchan contra un lenguaje "normativo", una estructura de poder impuesta que busca reprimir cualquier tipo de diferencia. Pero realmente muchas plataformas políticas apoyan el uso de estos lenguajes inclusivos. Cuando un movimiento subversivo tiene apoyo desde el poder ¿a quién está sirviendo realmente? ¿Se está democratizado el lenguaje, o se está balcanizando a la población haciendo que no podemos entendernos entre nosotros? y por lo tanto, más fáciles de dominar efectivamente.


Para terminar añadiré a titulo personal que cosas como el lenguaje inclusivo no me parece mal en casos particulares en donde una persona pide ser llamada con un pronombre neutro. Mientras que esto no caiga en una imposición obligatoria, me parece de simple cortesía no ser una máquina de imposiciones morales y llamar a una persona de la forma en que está se sienta cómoda. Hay términos que pueden causar dolor a muchas personas y ese dolor debería ser evitado. Pero también hay que reconocer que el tema es mucho más complejo que simplemente eliminar palabras de nuestro vocabulario o inventar nuevas. Nunca existirán reglas concretas en la comunicación. Ser responsable en la comunicación y en la interpretación requiere esfuerzo y nunca habrán respuestas fáciles que puedan aplicarse a una amplia gama de situaciones complejas.


Bibliografía:

C. Marx (1859): PrÃ3logo a la ContribuciÃ3n a la Crí­tica de la Economía Polí­tica. (s. f.). https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/criteconpol.htm

Orwell, G. (2020). 1984. LIGHTNING SOURCE Incorporated.

Stalin, I. (1953). Obras, tomo XV (1934-1952). Moscú: Lenguas extranjeras.

Comments


bottom of page