4.3- Cataluña: el “derecho a decidir” como punta de lanza de la globalización neoliberal

Actualizado: 10 de jun de 2020


Por Andréi Kononov


Resumen: Ahora que la actualidad política nos devuelve el fantasma de un posible referéndum de autodeterminación en Cataluña, es un buen momento para tirar de hemeroteca y recordar que las pretensiones del separatismo catalán llevan siendo respaldadas desde hace muchos años por determinados agentes externos, la mayoría de ellos implicados en las dinámicas disgregadoras y tendentes a la desmembración de los Estados-Nación derivadas de la globalización neoliberal, un modelo económico de capitalismo desbocado que en este siglo XXI se ha consolidado a escala planetaria.

Desde emblemáticas organizaciones como la Internacional Liberal hasta los medios y agencias más poderosas e influyentes del mundo, todas ellas vinculadas directamente al poder económico y financiero global, se han confabulado de distintas formas para generar un clima de opinión propicio para que los nacionalistas catalanes puedan ejercer su tan demandado "derecho a decidir", presionando al gobierno español y poniendo así contra las cuerdas la unidad territorial y la soberanía de nuestra nación.

Es por ello indispensable que pongamos nombre y apellidos a los valedores en la sombra del separatismo catalán, pues el peligro de desmembración nacional sigue plenamente vigente, mientras que los enemigos de España y de nuestra clase obrera siguen al acecho y con la moral intacta.


Palabras Clave: federalismo, Cataluña, globalización, separatismo, geopolítica.




Introducción


No cabe duda de que ningún movimiento separatista se atreve a llevar a la práctica su cometido sin antes contactar con importantes actores externos (ya sean poderes políticos o económicos de ámbito internacional o supranacional), que previamente se han mostrado dispuestos a brindarles su apoyo en los momentos decisivos.


Si bien es cierto que en numerosas ocasiones esta ayuda se realiza de forma soterrada, dificultando así que se pueda hallar cualquier rastro que conduzca hasta sus autores, la realidad es que tarde o temprano la verdad sale a la luz y los personajes, instituciones o asociaciones implicadas acaban haciéndose púbicos.


Y este es exactamente el caso del actual desafío catalán, el cual lleva el suficiente tiempo en marcha como para que comencemos a bosquejar sin apriorismos el retrato de sus posibles mecenas en la sombra.


Así que la primera pregunta que deberíamos responder es: ¿Qué clase de poderes externos podrían estar interesados tanto en la independencia de Cataluña como en una España cada vez más débil y fragmentada?




I.- INDEPENDENCIA DE CATALUÑA, ¿UNA CAUSA REVOLUCIONARIA?


Lejos de las disparatadas caricaturas proyectadas por la derecha liberal y por la izquierda indefinida que tanto abundan en España, según las cuales el separatismo catalán obedece bien a un intento por parte de Rusia de debilitar a un Estado miembro de la OTAN, o bien a un genuino y masivo proceso revolucionario de raigambre comunista para "derribar al Régimen del 78" e instaurar la dictadura del proletariado a través de una federación de repúblicas socialistas fuera del dominio euroatlantista, la dura realidad es que son los principales valedores del modelo neoliberal hegemónico en todo occidente quienes desde hace bastantes años están instigando la descentralización y regionalización de España.


Se trataría, en resumen, de un proceso similar al que han seguido (y actualmente siguen) otros muchos estados nacionales a lo largo y ancho del planeta. Las motivaciones pueden diferir en algunos aspectos, pero todos los casos comparten un destino común: Una vez los Estados han sido divididos en unidades más pequeñas, resultarán mucho más manejables y fáciles de dominar, no sólo por entes supranacionales como el Banco Mundial, el FMI o la Unión Europea, sino también por las grandes multinacionales, esos nuevos gigantes capitalistas que imponen su abrumador dominio en la nueva era de la globalización.


En este sentido, destacan diversos estudios académicos, como el efectuado por Alberto Alesina, Enrico Spolaore y Romain Wacziarg titulado "Integración Económica y Desintegración Política" [1], donde tras un riguroso análisis de 21 páginas concluye:

"Hemos argumentado que la liberalización del comercio y el tamaño promedio del país están inversamente relacionados. Así, la "globalización" de los mercados va de la mano con el separatismo político."

También dicho informe sostiene con vehemencia que:

"Una implicación de este documento es que mientras el proceso de "globalización" económica progrese, el separatismo político continuará vivo y coleando. El concepto de Estados nación relativamente grandes y centralizados, está y estará cada vez más amenazado por el separatismo regional desde abajo y el crecimiento de las instituciones supranacionales desde arriba, en un mundo de mercados "globales"."

Una opinión muy similar es la que esgrimió el ultraliberal Juan Pina en la presentación de su obra "Adiós a los Estados-Nación" [2], en la que explica por qué la dinámica de la globalización neoliberal favorece la proliferación de pequeños estados:

"A lo largo del libro creo haber demostrado que los Estados pequeños y los microestados son mucho mejores en todos los aspectos. Son necesariamente más respetuosos con la Libertad Individual. Tienen mucha menor capacidad represiva hacia dentro y bélica hacia fuera, y se ven obligados a abrirse a la economía, a integrarse en la globalidad renunciando a cualquier veleidad autárquica".

Por su parte, el reputado sociólogo norteamericano James Petras [3] también ha puesto de manifiesto en algunos de sus artículos la profunda simbiosis existente entre el separatismo político y el "Imperialismo económico" que subyace detrás del fenómeno de la globalización:

"En todo el mundo hay un aumento de movimientos regionales, “subnacionales”, cuyas exigencias van desde una mayor “autonomía” a la completa independencia. Muchos analistas han debatido sobre la aparente paradoja que hay entre la creciente integración global de las economías y la creciente fragmentación de las naciones-estados. Una mirada más atenta a las dinámicas internas de los conflictos regionales y a las estrategias externas imperiales desenreda la “paradoja” al revelar la interrelación entre las estrategias competitivas de construcción imperial y la fragmentación nacional producto de los conflictos regionales."

Tales evidencias señalan que hay motivos de sobra para sospechar que detrás de la independencia de Cataluña se hallan poderosos lobbies económicos. Estos grupos de poder de alcance transnacional verían con buenos ojos la balcanización de España como una forma de vaciar de soberanía política a nuestra vieja nación en aras de su integración en un mercado cada vez más globalizado y tendente a la eliminación de cualquier clase de fronteras. Y es que como muy buen observó José G. Vargas-Hernández en su magnífico estudio "Las nuevas formas de gobernabilidad transnacional en el escenario de la racionalidad económica de los procesos de globalización" [4]:

"Efectiva