5.8- La cooperación china: posiciones hegemónicas, beneficio mutuo y sus implicaciones en África

Por Pablo Martín Blanco


Resumen:

En este artículo se realiza un análisis de una de las herramientas de poder blando de la cooperación china, la BRI, dicha iniciativa ha generado un nuevo paradigma que escapa a los esquemas de cooperación contemplados desde Occidente. Explicaremos los procesos de integración megarregional que se vienen implantando desde hace varios años y como estos sirven para aumentar las esferas de influencia de los diferentes estados participantes. Analizaremos la utilización de esta herramienta por parte de China para establecer una nueva hegemonía mundial, además de los beneficios que está trayendo a muchos países en la que la Nueva Ruta de la Seda se está implantando. Así mismo, expondremos algunas críticas que se han realizado al proyecto del gigante asiático y propondremos algunas refutaciones a dichas críticas.

Palabras clave: China, Cooperación, Integración Megarregional, BRI, Hegemonía.




1. Introducción


El siguiente trabajo tiene por objetivo exponer y analizar la iniciativa del Gobierno de la República Popular China conocida como Cinturón y nueva Ruta de la Seda. Dicha iniciativa ha suscitado intensos debates, tanto en el campo de las relaciones internacionales y la geopolítica, como en el que nos atañe, el de la cooperación internacional. Esto se debe a que dicha iniciativa trastoca los modos de cooperación contemplados hasta ahora por las democracias liberales de occidente, poniendo sobre el tablero de juego, no solamente una nueva forma de hacer cooperación, sino la forma de hacer cooperación del país llamado a ocupar el primer puesto como potencia mundial en los próximos años.


Es por ello, que este tema cobra especial relevancia, por la, más que probable posibilidad, de que China se convierta en los próximos años en la mayor potencia del mundo, con la posibilidad de que sus formas de diplomacia y de cooperación se transformen en hegemónicas.

De esta forma, investigar y analizar este fenómeno, se torna hoy más importante que nunca.

Durante las siguientes paginas intentaré explicar los procesos de integración megarregional que se están dando en el planeta, la respuesta China a estos, la iniciativa del cinturón y ruta de la seda, su aplicación y desarrollo en África, y las consecuencias para dicho continente.

2. China, la integración megarregional y la lucha por la hegemonía.


Para explicar el proceso de integración megarregional chino, primero debemos remontarnos atrás en la historia, puesto que sin una visión histórica contextualizada se carece de la base para comprender correctamente los hechos geopolíticos en su totalidad.


China, otrora conocida como el Imperio, o la Nación del Centro, siempre ha sido un país diverso y de contrastes, tanto sus gentes, pues hay y ha habido más de 200 etnias diferentes (Ying, 1978), como su historia y sus modos de gobernanza, ya que ha pasado por reinos, imperios y por épocas de dominación colonial, si no completamente, si de facto. Siempre ha sido una fuente de civilización, realizando grandes descubrimientos a lo largo de su historia.


En 1949 triunfa la revolución comunista encabezada por Mao Zedong. Durante las primeras etapas de gobierno comunista, todos los esfuerzos fueron enfocados en realizar una transición socioeconómica que modernizara el país y permitiese el desarrollo de la población rápidamente, dejando de lado, en principio la expansión del domino geopolítico (Vejarano Rivera, 2018).

Posteriormente, durante las últimas décadas de la guerra fría, China cumple con su papel de potencia comunista, apoyando revoluciones izquierdistas a lo largo y ancho del mundo, y enfrentándose, a través de terceros, con las potencias occidentales, que durante el siglo anterior habían colonizado y maltratado al país, y apoyando los procesos descolonizadores en general. (Vejarano Rivera, 2018)

Posteriormente al finalizar el siglo XX, China empieza su política diplomática pacífica en pos de la transformación hacia un mundo multipolar, estableciendo distintas alianzas con sus vecinos (Vejarano Rivera, 2018) y, en general, una política diplomática pacifica, pausada y meditada marcada en parte por su inspiración confucianista. De esta forma, inicia su “modificación pacífica” del status quo imperante tras la guerra fría, cuyo mayor perjudicado será Estados Unidos (Pino Rocha, 2016).


Debemos pues, tener en cuenta también el contexto geopolítico del s. XXI. Un siglo en el que la globalización esta alcanzando sus más altas cotas, donde la interconexión entre las economías del mundo es hoy más intensa que nunca, y donde el mundo digital, no solo facilita esta interconexión, sino que la hace estrictamente necesaria. En este contexto, proliferan los llamados acuerdos de integración megarregional, que buscan formas de cooperación, eminentemente económicas y comerciales, entre grandes regiones del mundo, muchas veces separadas entre si y sin fronteras comunes.


Osvaldo Rosales et al. ofrecen una serie de tres características comunes y distintivas de este tipo de acuerdos frente a otros tipos de integración:

“1) El número y tamaño de las economías involucradas, que en todos los casos representan proporciones importantes del producto, la población, el comercio y la inversión extranjera directa mundiales;
2) La gran extensión geográfica, ya que todos estos proyectos apuntan a crear espacios económicos integrados de vasto alcance, ya sean euroasiáticos, transatlánticos o transpacíficos.
3) La agenda temática propuesta, que es amplia y compleja, e incluye diversas áreas no abordadas por los acuerdos de la OMC ni por otros acuerdos previos” (Rosales et. al 2013, citado en Pino Rocha, 2016).

Como podemos observar, este tipo de acuerdos de integración están adaptados al mundo globalizado, pues no se basan, como los acuerdos de integración, podríamos decir “clásicos”, en la necesidad de cooperación por poseer una frontera compartida, una cultura común u otras causas semejantes, sino que se basan en el principio d