6.7- Entrevista a Guillermo del Valle

Actualizado: 28 de dic de 2020

Por Santiago Armesilla y Guillermo del Valle.


Resumen: Entrevistamos a Guillermo del Valle, Licenciado en Derecho por la UAM y Máster en Práctica Jurídica por la Escuela de Práctica Jurídica de la UCM. Abogado ejerciente, colegiado en el ICAM, especializado en derecho procesal penal, civil y laboral, desde octubre de 2012 trabaja como autónomo en un despacho de abogados de Madrid. También es abogado del Turno de Oficio Penal desde noviembre de 2015. Hablamos con él de su paso por la política activa, sobre Historia de España y por su evolución ideológica desde el liberalismo al socialismo.


Palabras Clave: Guillermo del Valle, federalismo, liberalismo, jacobinismo, socialismo.





1) Para la mayoría de las personas que te conocen eres una referencia por tu actividad en redes sociales, sobre todo en Twitter, por tu canal de YouTube y, ahora, por el canal El Jacobino y, mayormente, por tus intervenciones en televisión contundentes contra la izquierda indefinida y el separatismo. Digamos que eso ha generado tanto simpatías como antipatías por tu persona y tus ideas políticas. Pero poco saben más de tu trayectoria vital, que explica bastante bien tus intervenciones actuales. En Diario 16 publicaste un artículo, titulado "La mano invisible no llega a Vallecas" en el que explicas cómo tu trabajo como abogado en ese barrio obrero de Madrid te alejó de tu liberalismo inicial. Es una transformación peculiar, poco común. ¿Tan fuerte fue el impacto de aquella experiencia?


Lo primero de todo, Santiago, un placer estar con vosotros en La Razón Comunista, gracias por la amabilidad a la hora de invitarme y por el proyecto necesario y serio que hacéis. Bueno, creo que es lógico cuando tienes cierta exposición pública que se genere algo de controversia, pero en mi caso no es excesiva, ya que me considero bastante poco conocido. Mi trayectoria puede no ser la habitual, estamos acostumbrados a ver a diversos personajes en evoluciones muy neoliberales desde presuntas militancias comunistas, aunque tal vez su comunismo originario, como alguna vez has sostenido tú, no era tal, sino una mezcla entre indefinición y sectarismo, no habiendo abandonado sobre todo el segundo elemento. En mi caso, me movía en las coordenadas de un liberalismo sui generis (no tanto austriaco), más o menos teórico, y evoluciono hacia posiciones de izquierda materialista, socialista, por una lectura y análisis de la última crisis, de los profundos desequilibrios que causa un sistema de capitalismo financiero que patrocina la libre circulación de capitales, la desregulación de los mercados financieros y laborales, la pérdida de soberanía de determinados Estados, su subsunción en la hegemonía de otros... no es una evolución exclusivamente debida a esa experiencia vallecana. Pero sí, yo hago una abogacía social, en la que la precariedad la vives de cerca, en primera persona, no es nada personal, es algo colectivo y generalizado: muchos abogados de pequeño despacho, desde luego los del Turno de Oficio, son precarios. Fontarrón es un barrio de clase trabajadora, en Puente de Vallecas, y la realidad social es inentendible si no la abordas desde un enfoque materialista, de clase. El idealismo neoliberal, de esa libertad "negativa", esa presunta ausencia de interferencias, como si hubiera un libre mercado que discurriera ajeno al Estado, al que se le atribuya una suerte de omnisciencia y perfección natural, es un disparate ideológico. Partimos enormemente condicionados por la estructura socioeconómica en la que nacemos y crecemos, por la clase social, y mi trabajo me ha ayudado a verlo en primera persona. Sí, no tiene nada de meritorio, tal vez fuera un zoquete no viéndolo antes con esa claridad, pero mejor eso que no verlo nunca. Lo que siempre tuve claro, tal vez por familia - mi padre es donostiarra y en casa siempre se ha aborrecido el nacionalismo fragmentario -, es la posición antinacionalista, el desprecio por ese proyecto de fractura territorial, posición a la que hoy encuentro mucha mayor lógica desde las coordenadas de esa izquierda definida.


2) Se puede decir, por tanto, que tu evolución fue a la vez teórica y práctica. Estoy seguro que, si por ti fuera, llevarías a Fontarrón a gente como Juan Ramón Rallo, Miguel Anxo Bastos o Jesús Huerta de Soto para que viesen, in situ, los efectos reales del capitalismo realmente existente, más que del capitalismo ideal que solo existe en sus textos y en sus cabezas. Quizás por eso, por ese fundamentalismo liberal o de mercado, sean impermeables a esa realidad social que viviste. ¿Estás de acuerdo con esto?


Sin duda, son impermeables a la realidad, viven instalados en el mito del libre mercado, como si la economía discurriera en una esfera metafísica, y no estuviera condicionada por el Estado, como si la economía no fuera en definitiva política. Eso les lleva a fundamentalismos tan absolutos como el de sostener que el Estado es el demonio, o algo así, palabras que vino a pronunciar en una conferencia Huerta de Soto. Ya no es que el mito del emprendedor hecho a sí mismo que triunfa en el garaje sea un reduccionismo absurdo si no se contextualiza en la sociedad política donde esos fenómenos ocurren, nunca en sociedad políticas con Estados fallidos o ausentes como... qué se yo, Burundi (países de los que nunca hablan, por cierto, los del África subsahariana, donde hay verdaderos Estados mínimos, para deleite del "minarquismo"). Va más allá. Parece que, aunque lo silencien, ese emprendimiento individual no es ajeno a las condiciones estructurales y materiales de la sociedad política donde germina. Pero digo que el reduccionismo no se queda solo ahí, sino que desborda la contradicción cuando este mismo señor, investido a veces de conferenciante evangélico cuando dice esas sandeces, es catedrático en una universidad pública, y allí han montado el Máster de Escuela Austríaca. Orden espontáneo, ma non troppo que dirían los italianos. Bastos también da clases en la pública, y llama la atención dado que ambos son anarcocapitalistas. La realidad social y económica de la clase trabajadora en muchas ocasiones les es ajena por voluntad o decisión propia, es una venda en los ojos deliberada y voluntaria. Fíjate en la pandemia, el propio Rallo ha venido exigiendo... ¡planificación central! Parece que la mano invisible y la responsabilidad individual a secas no funcionan