7.9- El comunismo argentino y el peronismo

Por Lucas Nigoevic.


Resumen: La relación entre el Peronismo y el Comunismo ha sido históricamente compleja. Desde un primer encuentro conflictivo hasta la construcción política en unidad. El fenómeno netamente argentino del Peronismo ha despertado debates en el movimiento Comunista de varios países, muchas veces llegando a conclusiones diametralmente opuestas. Un velo de ignorancia recubre la relación que tuvo el movimiento Peronista y su líder con el Partido Comunista de la Argentina, y cómo hoy esas dos tradiciones políticas criollas se encuentran y relacionan en el siglo XXI. El primer encuentro entre ambas se dio en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Argentina salía de uno de sus períodos más oscuros. El primer momento fue de desencuentro, pero durante los primeros dos gobiernos peronistas el PCA hizo una correcta lectura de la situación, adoptando un apoyo crítico al gobierno. Tras el derrocamiento de Perón se da la mayor unidad entre el PCA y el peronismo del siglo XX. Tras la gran crisis interna del PCA en los ’90 la relación se enfrió hasta la llegada de los gobiernos Kirchneristas y la nueva organización de los comunistas argentinos.


Palabras clave: Comunismo, Peronismo, Perón, Argentina, Historia y actualidad.



I. Primer contacto. Contexto y confrontación.


El Comunismo en Argentina es una tradición política que ya ha superado el siglo de existencia. Fundado en 1918, el Partido Comunista de la Argentina (PCA) es uno de los más antiguos del mundo. Fue en 1928, en el VIII Congreso, que el PCA adoptó la ideología Marxista Leninista con un enfoque nacional, recuperando la Línea de Mayo y estableciendo el camino argentino al Socialismo a través de la Revolución Democrática, Agraria y Antiimperialista con vistas al Socialismo. No obstante, esta maduración del comunismo criollo llegó un poco tarde a comprender la realidad política nacional, ya que en aquel entonces aún era opositor al gobierno de Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente por la Unión Cívica Radical (UCR). Su gobierno se caracterizó por el nacionalismo económico y su sujeto social fue una clase media ascendente. En 1930 el gobierno radical sufriría el primer golpe de Estado del siglo XX en Argentina, inaugurando así una lamentable y repetida tradición en las Fuerzas Armadas de intervenir en la política nacional. Hecho que terminaría el siglo XX con un saldo de 6 golpes de Estado, 19 años de dictaduras interrumpidos por breves períodos de “democracias” con proscripciones y casi 20 años de ilegalización del peronismo. Aunque el PCA se opuso al Golpe, reconoció luego no haberlo combatido con la vehemencia que la situación ameritaba.


El golpe de 1930 abrió una etapa oscura de la Argentina conocida como la “Década Infame”. A la profunda crisis económica de la Gran Depresión, que tuvo repercusiones en el mundo entero, se le sumó una crisis de representatividad política-institucional. La Década Infame (que transcurre entre 1930-1943) se caracterizó por una llamada “restauración conservadora” tras las experiencias de ampliación democrática en tiempos de Yirigoyen. Una alianza liberal-conservadora se instauró en el poder y se mantuvo en el mismo con un fraude alevoso. Al mismo tiempo que las instituciones estatales perdían toda legitimidad ante la población, se afianzaba aún más el carácter dependiente del capitalismo argentino. La corrupción se había vuelto moneda corriente y la explosión de los índices de desigualdad social y pobreza económica llevó al país al borde del colapso. En ese contexto, el PCA se había robustecido a su máximo tamaño histórico. Llegando a las varias decenas de miles de afiliados, conduciendo buena parte del movimiento obrero y afianzando su rol como Partido Comunista hegemónico del continente americano (por el rol destacado y constante de sus dirigentes en la Internacional Comunista), el PCA era un verdadero polo de poder en el país.


Desde los primeros momentos de la dictadura, el PCA buscó aliarse a las fuerzas democrático-populares que se oponían al gobierno y buscaban la restauración institucional en el país para avanzar en el objetivo de construir una democracia popular. Desde entonces se buscaron alianzas con el Partido Demócrata Progresista (PDP), el sector de la UCR que se había opuesto al golpe contra Yirigoyen y el viejo Partido Socialista (PS). No obstante los esfuerzos, la unidad concreta de estas fuerzas no se concretaría hasta varios años después.


La década infame culminaría con el golpe de Estado del 4 de junio de 1943 contra el gobierno semilegal de Ramón Castillo, del Partido Demócrata Nacional (liberal conservador). Esta movida sería dirigida por la logia militar GOU (Grupo de Oficiales Unidos), donde luego se destacaría un joven Coronel Perón. Esta logia carecía de ideología definida, pero a grandes rasgos era nacionalista, anticomunista, neutral ante la guerra y sumamente preocupada por terminar con los actos de corrupción de los gobiernos conservadores. No obstante, una de las primeras medidas del nuevo gobierno militar fue la nueva ilegalización del PCA (que había sido recientemente legalizado tras pasar varios años de la década infame en la clandestinidad). A esto se le sumo la persecución y detención de sus dirigentes que terminaron distribuidos en varias cárceles de la Patagonia, y con su máximo dirigente, Victorio Codovilla, exiliado en Chile. A pesar que el nuevo gobierno militar mantenía la neutralidad argentina en la Guerra, ahora tomaba tintes germanófilos. Mientras la neutralidad de Castillo se sustentaba por la protección de los buques argentinos que exportaban materias primas a Reino Unido (teniendo así una inclinación aliadófila), la neutralidad del gobierno militar se daba en contexto de ciertas victorias militares alemanas. Para de esa forma, si Alemania ganaba la guerra, la neutralidad argentina no sería mal vista como sí el posicionamiento junto a los Aliados. Esta postura también era coherente con la histórica tradición de las FFAA argentinas que desde la década de 1890 habían tenido admiración por la disciplina militar germánico-prusiana.