7.7- La arquitectura soviética y sus cuatro fases funcionales

por David de Quevedo

Resumen: La arquitectura de por sí es un pilar fundamental en varias cuestiones estratégicas desde el punto de vista popular, militar y económico. A continuación se va a ofrecer un repaso completo por el vasto mundo de la arquitectura soviética a través de sus cuatro fases, muy distintas entre sí y que obedecieron a necesidades puntuales del momento histórico y económico. Sujeto de objetivos políticos, la arquitectura de la URSS cambió de valores en ocasiones para satisfacer al obrero, para demostrar que desde el socialismo también se pueden alcanzar los niveles de occidente. Esta faceta de la historia es otra que demuestra, desde su rapidez en construcción como su caro coste de producción, que el socialismo ha sido y es un potente y competitivo sistema productivo y económico, dentro de sus propias peculiaridades, como cualquier otro país sobre la faz de la tierra. Palabras clave: Arquitectura, Constructivismo, Clasicismo, Jruschovka, Austeridad, Altura.

I. Introducción.


Sin duda alguna, cuando hemos estado estudiando ámbitos políticos de la antigua URSS y nos hemos parado a ver ejemplos gráficos de sus ciudades, barrios, calles y distribuciones urbanas, la arquitectura es un factor que nos ha llamado poderosísimamente la atención por su forma tan característica de construcción y creación. Sobre todo si somos de occidente, notamos un gran contraste urbanístico en comparación a nuestras calles de España, de Francia, Italia, Reino Unido y hasta las comparamos con los planos urbanísticos americanos que vemos en las películas de Hollywood. Todos podemos imaginar por un momento las típicas avenidas de Los Ángeles o de Nueva York, edificios tan ricos en detalles que no podríamos calcular el precio del costo. Tan diferentes entre sí unos de otros pero que, al mismo tiempo, se encuentran dentro de un mismo estilo arquitectónico, con algunas pequeñas variantes.


Muchas personas cuando viajan a los países del este de Europa, los cuales pertenecieron al antiguo bloque del este, al bloque socialista, argumentan que son países visualmente aburridos, la similitud de todos sus elementos, que deprimen o que está todo demasiado ordenado y vacío. Llevamos años dándonos cuenta de que esto es así, porque obedeció a una dirección política concreta, cuyos fines solían ser la austeridad. Si vamos a países como Polonia, Ucrania, Bielorrusia o directamente al este de Alemania, encontraremos barrios enteros repletos de las famosas jruchovkas, esos edificios de forma rectangular de no más de cinco o seis plantas colocados ordenadamente en barrios amplios en los que abunda, sobre todo, el espacio, la inexpresión, la simetría y el vacío. Algo realmente destacable y que representa a uno de los países más poderosos que existieron sobre la faz de la tierra y que ocupó la mitad oriental del mundo.


Al mismo tiempo, en países como Rusia, Corea del Norte o Kazajistán encontramos una arquitectura soviética que supone todo lo contrario. Enormes, colosales, ostentosos y épicos son los edificios pertenecientes a otra etapa arquitectónica distinta, y que imperó con otro propósito propagandístico e ideológico. Es el caso de la Universidad Estatal de Moscú o el Hotel Ucrania, cuyo coste y altura son desmesurados. Estatuas de gran altitud, mosaicos en los metros, edificios del Estado en los que caben más de veinte mil personas y proyectos que jamás se llevaron a cabo pero que suponían un nuevo estilo de rascacielo en competencia con el estilo americano.También puede sonarnos que la arquitectura soviética es un sinónimo de caos o de estructuras imposibles. En este estilo abundan las ventanas, las curvas, las inclinaciones desafiando a la gravedad o edificios cilíndricos con puntas y partes incisivas.


La arquitectura soviética no siempre fue igual. Como estilo artístico ha sufrido un progreso a lo largo de la existencia de la URSS, y estos estilos se han visto influidos por factores como el momento histórico, las dificultades económicas del país o momentos en los que la ideología consideraba que tenía instantes más propicios que otros. Para ello, vamos a hablar de cuatro fases concretas y, vamos a mencionar algunas curiosidades y contemplaciones que los soviéticos hacían de la arquitectura y los edificios, ya que tiene bastante que ver, aunque en un principio pueda parecer que no, con el tema ideológico y político, no solamente artístico.

II. Primera etapa: El Constructivismo de la vanguardia rusa 1915 – 1935

El constructivismo ruso es un movimiento artístico en auge en los años veinte que aplicaba su labor en distintos campos como la pintura o el diseño gráfico. Sin embargo, fue en la arquitectura donde más se hizo notar con alta diferencia. El constructivismo ruso rechazaba a los dos estilos arquitectónicos dominantes en Europa, el Art Nouveau francés, belga y español y el Neoclasicismo, por considerarlos estilos pertenecientes al arte burgués. Mientras que estos dos estilos arquitectónicos europeos eran ostentosos y buscaban lo lustroso con formas que imitaban a la naturaleza, el brillo, los colores altamente llamativos como el dorado, el blanco o bien, una imitación de los edificios clásicos griegos y romanos, el constructivismo ruso suponía todo lo contrario. Líneas rectas puras, composiciones de figuras geométricas, ángulos agudos y obtusos y, en su etapa tardía, curvas retorcidas ascendentes y descendentes. En sus gamas de color predominaban los más apagados y austeros, como el turquesa pastel, un salmón pálido o el gris piedra. La forma de los edificios constructivistas rusos eran de baja altura, triangulares, cuadrados o rectangulares, imitando siempre a la geometría pura, haciendo notar su influencia del cubismo. Una vez que la revolución rusa ha triunfado y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el 30 de diciembre de 1922 es fundada, se entiende que el arte debe y tiene que servir a la revolución en todo plano. El constructivismo ruso automáticamente se vuelve el arte oficial de la expresión revolucionaria socialista. Los constructivistas siempre habían creado su arte en respuesta a lo que representaba la opresión y las clases enemigas del obrero, por lo que comenzaron a producirlo al servicio del socialismo, a la creación del nuevo orden social y de la expansión y difusión del marxismo. Un arte exclusivo para la nueva forma de vida obrera.


El constructivismo era contemplado y construido desde perspectivas utilitaristas, esto es, la estética y la forma siempre obedecen al uso, a la función. Esto es muy importante de entender, porque distinguió a la arquitectura soviética prácticamente en casi todas sus fases. Si algo se crea, es para que se utilice, porque tiene un motivo útil, porque se puede emplear para algo, ya sea en la propia estructuración del edificio, en las viviendas, en las escaleras o en los portales. Todo está basado en el utilitarismo, todo está construido para algo, no se crean elementos vacíos ni elementos que estén destinados a estar depositados de por vida en un espacio. En contraposición, están los decorados ostentosos que sólo aportan belleza. Una belleza que se contemplaba como propiedades y singularidades burguesas en los artes catalogados y asociados a esta clase que en la nueva URSS, ya no existía. El constructivismo ruso tuvo grandes nombres de reseña, cuyas obras aún hoy pueden ser visitadas en diferentes partes de Rusia. Lamentablemente algunas de ellas se derrumbaron a consecuencia del deterioro o de la reconstrucción de otros edificios sobre el mismo terreno en los que estos estaban depositados, ya que suponían de importancia menor. Algunos nombres pertenecientes a este estilo junto con algunos datos son los siguientes:


Konstantín Mélnikov, arquitecto principal en este movimiento artístico. Este artista moscovita nació en el año 1890 y estudió en la Escuela de Arquitectura de Moscú. Mélnikov tenía una auténtica obsesión por las figuras redondas y por las curvas, produciendo así una sensación de movimiento. Utilizaba ventanales redondos rectangulares y solía emplear un color destacable en las rectas puras. Su tendencia para con las ventanas individuales era darles forma de rombo o forma perfectamente cuadrada. Dos de sus obras más destacables:


FOTO 1

Garage Intourist. Diseñado para los autobuses Intourist, la agencia soviética de turismo extrajero. 1934.



FOTO 2

Casa personal de Konstantín Melnikov en Moscú. 1927-1929.


Moiséi Guínzburg, otro de los artistas más reconocidos de este nuevo arte soviético. Nacido en Minsk en la época del Imperio Ruso de 1892 y educado en el Instituto Politécnico de Riga, fue el fundador de la OSA – Organización de Arquitectos Contemporáneos. En ella creó un estilo arquitectónico que combinaba el interés puro de la tecnología de la época con el ideario socialista. Moiséi era distinguido por su idea fija del dilema campo-ciudad, pero ¿por qué? Este nuevo arte que servía a la revolución, llegó a ser tan utilitarista en el sentido plenamente práctico, que comenzaron a aparecer edificios pobres, ornamentalmente hablando. El resultado de esto, fue un conjunto de barrios y suburbios en los que predominaba el cemento, el color gris y lo industrial por encima de lo natural, lo que daba aspecto artificial, de prefabricación. ¿Qué planes tenía Moiséi para solucionar esto? Su tan sonado en la época, plan urbanístico que llamó «La Ciudad Verde», cuyo objetivo era construir una arquitectura desurbanizada, es decir, una arquitectura que presentase un menor urbanismo y a la vez una mayor cercanía a la naturaleza, debido a la expansión del cemento y al olvido de las zonas verdes. Su obra principal es el edificio Narkomfin; situado en el oeste de Moscú. Este edificio fue construido en 1928 y fue casa comunal o casa colectiva, destinada a los ciudadanos que se vieron obligados a compartir espacio con otras familias debido a la problemática de haber más población que viviendas en la capital rusa. Este edificio puede asemejarse al estilo arquitectónico de hoy porque predominan las líneas rectas puras y las columnas en su base.