8.4- Acerca del oscuro pasado de Enver Hoxha y el PTA

Actualizado: jun 7

Por Alexandre García


Resumen: Aparte de como revolucionario comunista y constructor del socialismo en Albania, Enver Hoxha ha sido conocido como unos de los adalides de la corriente “antirrevisionista” en el seno del Movimiento Comunista Internacional, al haber sido junto con los dirigentes del Partido Comunista de China (aunque esto último lo niegan los hoxhistas) protagonista de la denuncia pública del revisionismo de Nikita Jruschov y de la defensa de Stalin cuando los jruschovistas calumniaban la figura del dirigente georgiano, sobre todo a partir del famoso “informe secreto” de Jruschov. Esto es lo que todo el mundo cree y de esto se enorgullecen los hoxhistas, que defienden que la actitud del dirigente albanés ha sido en todo momento intachable, y de hecho esto es lo que parece cuando uno mira en las obras escogidas de Enver Hoxha. Actitud intachable que los hoxhistas pretenden distinguir con claridad de la del Partido Comunista de China, que a su juicio fue “oportunista”. Sin embargo, cuando uno mira con detenimiento qué dijo realmente Enver Hoxha poco después de celebrarse el XX Congreso del PCUS, vemos que la actitud del comunista albanés no fue siempre tan intachable como algunos quisieran hacer creer.


Palabras clave: Enver Hoxha, Partido del Trabajo de Albania, revisionismo, XX Congreso del PCUS, oportunismo, Partido Comunista de China.



I. El amor de Enver Hoxha por Mao Zedong y su posterior desengaño amoroso


A partir de la celebración del XX Congreso del PCUS en febrero 1956 se inició el proceso de restablecimiento paulatino del capitalismo en la Unión Soviética (en esto difieren los partidos hoxhistas y maoístas, que entienden que en los años 60 e incluso a partir del mismo año 1956 la Unión Soviética ya se había convertido en una potencia capitalista), adoptándose un curso radicalmente diferente del que se había seguido en la época de José Stalin. Para esto fue crucial el pronunciamiento del famoso “informe secreto” (que de secreto no tenía nada pues al poco tiempo los servicios de información de Occidente dispusieron del mismo) sobre Stalin, en el que se denunció el culto a la personalidad de Stalin, así como unos presuntos crímenes cometidos por el líder georgiano y unos supuestos comportamientos propios de un líder tiránico. Asimismo, en el XX Congreso del PCUS, y en el posterior XXII Congreso celebrado en 1961, se enunciaron una serie de tesis revisionistas que favorecieron el restablecimiento del poder de la burguesía en la URSS, cosa que efectivamente ocurrió en la contrarrevolución de terciopelo de los años 1989-1991. Además, en el XX Congreso se quiso marcar una nueva hoja de ruta a seguir para el resto de partidos comunistas y obreros del mundo, invitándoles a adoptar una vía parlamentaria, pacífica hacia el socialismo.


Si bien podemos citar el caso particular del dirigente comunista francés Maurice Thorez, quien en su discurso de saludo al XX Congreso del PCUS, fue el único dirigente, junto con Mao Zedong, en citar el nombre de Stalin, la cuasi totalidad de los partidos comunistas del mundo aceptaron lo afirmado por el “informe secreto” y el nuevo curso marcado por Jruschov. La cuasi totalidad, a excepción de dos partidos, que resultaron ser partidos dirigentes de estados socialistas: el Partido Comunista de China (PCCh) y el Partido del Trabajo de Albania (PTA), quienes acabaron rompiendo con el PCUS.


Esto hizo que naturalmente se formara un hermanamiento entre ambos partidos, quienes tuvieron relaciones muy estrechas, al menos durante la vida de Mao Zedong, que falleció en 1976. Hasta tal punto de que se puede hablar de cierto seguidismo del PTA hacia el PCCh, cosa que se puede ejemplificar en la proclamación de Albania como “primer estado ateo del mundo” en 1967, al socaire de la Revolución Cultural que se había desencadenado en la China maoísta.

Como una imagen vale más que mil palabras, esta amistad entre los partidos de los pueblos de Albania y de China se puede ilustrar con la imagen que se puede ver abajo:


En chino mandarín: "¡Viva la eterna e inquebrantable amistad en la batalla entre los pueblos de China y Albania!"

Es preciso subrayar el hecho de que, en vida de Mao, Enver Hoxha siempre consideró al dirigente chino como un gran marxista-leninista. Cosa que parece normal, porque el grueso de la crítica al revisionismo de Jruschov se hizo por el PCCh, y hoy se puede ver compilada en la “Polémica acerca de la línea general del Movimiento Comunista Internacional” publicada en 1965 (aunque abarca el periodo que va entre 1956 y 1963). Aunque nunca lo vayan a admitir, la realidad es que la crítica que hacen los hoxhistas al revisionismo de Jruschov es en gran medida copia de la crítica que ya hicieron los comunistas chinos. Esto no significa que haya que desmerecer el papel que jugó Enver Hoxha al denunciar el revisionismo de Jruschov, como se pudo apreciar en el discurso pronunciado por Hoxha en la Conferencia de Partidos Comunistas y Obreros celebrada en noviembre de 1960, titulado “¡Rechazar las tesis revisionistas del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética y la posición anti-marxista del grupo de Jruschov! ¡Enarbolar el marxismo-leninismo!”. Enver Hoxha y los comunistas albaneses tuvieron un papel en la crítica del revisionismo de Jruschov, pero la crítica más elaborada fue con diferencia la de los comunistas chinos, que como dije anteriormente fue publicada en la “Polémica acerca de la línea general del Movimiento Comunista Internacional”, obra que cuenta con más de 600 páginas. Y en la que por otra parte no participó solamente Mao Zedong, sino también otros dirigentes comunistas como Zhou Enlai, Deng Xiaoping o Liu Shaoqi.


La admiración de Enver Hoxha por Mao Zedong se puede ver por ejemplo en la carta de Hoxha al IX Congreso del PCCh en abril de 1969, en la que decía cosas como las que siguen:

“Los comunistas y el pueblo albaneses, que están unidos por una amistad inquebrantable con los comunistas y el pueblo chinos, se regocijan inconmensurablemente por la gran victoria del IX Congreso Nacional del Partido Comunista de China y la consideran como su propia victoria. Nuestros corazones palpitan como si fuera uno solo. Somos hermanos y compañeros de armas inseparables. Nuestra unidad es como el acero. Con toda seguridad, el IX Congreso Nacional de vuestro heroico Partido fortalecerá aún más la gran amistad y solidaridad entre nuestros dos Partidos y países, fortalecerá aún más a nuestros dos Partidos y países, fortalecerá aún más nuestra lucha común por el triunfo de la gran causa del marxismo-leninismo y la liberación de los pueblos
El Partido del Trabajo de Albania y el pueblo albanés en su conjunto desean de todo corazón que el Partido Comunista de China y el gran pueblo chino, armados con el conquistador pensamiento de Mao Zedong y bajo la sabia y previsora ​​dirección marxista-leninista de Mao Zedong, logrará nuevos y cada vez mayores éxitos y victorias en el brillante camino del socialismo establecido por el IX Congreso Nacional
¡Viva el gran y glorioso Partido Comunista de China
¡Que el presidente Mao, gran líder, gran marxista-leninista y amigo más íntimo del pueblo albanés, viva tanto como las montañas
¡Que la amistad inquebrantable y la unidad militante entre nuestros dos Partidos y pueblos duren para siempre y crezcan a cada día que pasa!”

Incluso en 1976, año de la muerte de Mao Zedong, en su informe al VII Congreso del PTA, Enver Hoxha seguía diciendo:

“Ninguna calumnia o invención de la propaganda burguesa-revisionista puede empañar el carácter marxista-leninista y la vitalidad de la amistad albano-china. […] Las victorias históricas que el pueblo chino ha alcanzado en su gloriosa revolución y en la edificación del socialismo, la creación de la nueva China Popular y el elevado prestigio del que goza en el mundo están directamente ligados al nombre, a las enseñanzas y a la dirección del gran revolucionario que fue el camarada Mao Zedong. La obra de este eminente marxista-leninista representa una contribución al enriquecimiento de la teoría y de la práctica revolucionaria del proletariado.”

Sin embargo, la amistad entre el PTA y el PCCh no duraría para siempre. Ya muerto Mao Zedong, Enver Hoxha cambió radicalmente de parecer sobre el dirigente comunista chino, pasando a considerarlo como un revisionista y un oportunista. Esto es lo que se extraen de obras como “Reflexiones sobre China” o de textos como “El “pensamiento Mao Zedong”, teoría antimarxista” (texto que figura en la obra “El imperialismo y la revolución”). Ello representa un claro indicio de cómo unas exageraciones metafísicas pueden hacer pasar de un extremo al contrario en poco tiempo, y resulta cuanto menos gracioso cuando uno observa que los partidos hoxhistas suelen presumir de pensamiento dialéctico.


Este cambio de opinión de Hoxha se vio favorecido por una serie de factores, entre los cuales se pueden citar los siguientes:

  • El acercamiento de China a Estados Unidos tras la visita de Nixon al país asiático en 1972.

  • La enunciación de la “teoría de los tres mundos” por el PCCh (aunque no está del todo claro si Mao Zedong fue el autor de la misma), considerada revisionista por Enver Hoxha.

  • El estrechamiento de los lazos entre el PCCh y partidos eurocomunistas como el PCE de Santiago Carrillo, unidos ambos por su oposición a la Unión Soviética.

Lo curioso es que ambos textos (incluso “Reflexiones sobre China”, que compila textos de crítica contra el PCCh que abarcan desde el año 1962 hasta el año 1977) fueron publicados en 1978, después de muerto Mao. Entonces, una de dos: o bien Enver Hoxha siempre pensó que el PCCh era un partido revisionista pero no lo dijo públicamente hasta 1978, con lo cual podemos hablar de hipocresía y de falta de valentía, o bien Enver Hoxha consideró sinceramente a Mao Zedong como un gran marxista-leninista hasta la fecha de su muerte, pero cambió radicalmente de opinión pocos años después, dando un giro de 180 grados, sin reconocer su error anterior. Con lo cual, en el mejor de los casos podemos hablar de una falta de honestidad intelectual, y en el peor de los casos de un problema de orden psiquiátrico.