8.4- Acerca del oscuro pasado de Enver Hoxha y el PTA

Actualizado: 7 jun 2021

Por Alexandre García


Resumen: Aparte de como revolucionario comunista y constructor del socialismo en Albania, Enver Hoxha ha sido conocido como unos de los adalides de la corriente “antirrevisionista” en el seno del Movimiento Comunista Internacional, al haber sido junto con los dirigentes del Partido Comunista de China (aunque esto último lo niegan los hoxhistas) protagonista de la denuncia pública del revisionismo de Nikita Jruschov y de la defensa de Stalin cuando los jruschovistas calumniaban la figura del dirigente georgiano, sobre todo a partir del famoso “informe secreto” de Jruschov. Esto es lo que todo el mundo cree y de esto se enorgullecen los hoxhistas, que defienden que la actitud del dirigente albanés ha sido en todo momento intachable, y de hecho esto es lo que parece cuando uno mira en las obras escogidas de Enver Hoxha. Actitud intachable que los hoxhistas pretenden distinguir con claridad de la del Partido Comunista de China, que a su juicio fue “oportunista”. Sin embargo, cuando uno mira con detenimiento qué dijo realmente Enver Hoxha poco después de celebrarse el XX Congreso del PCUS, vemos que la actitud del comunista albanés no fue siempre tan intachable como algunos quisieran hacer creer.


Palabras clave: Enver Hoxha, Partido del Trabajo de Albania, revisionismo, XX Congreso del PCUS, oportunismo, Partido Comunista de China.



I. El amor de Enver Hoxha por Mao Zedong y su posterior desengaño amoroso


A partir de la celebración del XX Congreso del PCUS en febrero 1956 se inició el proceso de restablecimiento paulatino del capitalismo en la Unión Soviética (en esto difieren los partidos hoxhistas y maoístas, que entienden que en los años 60 e incluso a partir del mismo año 1956 la Unión Soviética ya se había convertido en una potencia capitalista), adoptándose un curso radicalmente diferente del que se había seguido en la época de José Stalin. Para esto fue crucial el pronunciamiento del famoso “informe secreto” (que de secreto no tenía nada pues al poco tiempo los servicios de información de Occidente dispusieron del mismo) sobre Stalin, en el que se denunció el culto a la personalidad de Stalin, así como unos presuntos crímenes cometidos por el líder georgiano y unos supuestos comportamientos propios de un líder tiránico. Asimismo, en el XX Congreso del PCUS, y en el posterior XXII Congreso celebrado en 1961, se enunciaron una serie de tesis revisionistas que favorecieron el restablecimiento del poder de la burguesía en la URSS, cosa que efectivamente ocurrió en la contrarrevolución de terciopelo de los años 1989-1991. Además, en el XX Congreso se quiso marcar una nueva hoja de ruta a seguir para el resto de partidos comunistas y obreros del mundo, invitándoles a adoptar una vía parlamentaria, pacífica hacia el socialismo.


Si bien podemos citar el caso particular del dirigente comunista francés Maurice Thorez, quien en su discurso de saludo al XX Congreso del PCUS, fue el único dirigente, junto con Mao Zedong, en citar el nombre de Stalin, la cuasi totalidad de los partidos comunistas del mundo aceptaron lo afirmado por el “informe secreto” y el nuevo curso marcado por Jruschov. La cuasi totalidad, a excepción de dos partidos, que resultaron ser partidos dirigentes de estados socialistas: el Partido Comunista de China (PCCh) y el Partido del Trabajo de Albania (PTA), quienes acabaron rompiendo con el PCUS.


Esto hizo que naturalmente se formara un hermanamiento entre ambos partidos, quienes tuvieron relaciones muy estrechas, al menos durante la vida de Mao Zedong, que falleció en 1976. Hasta tal punto de que se puede hablar de cierto seguidismo del PTA hacia el PCCh, cosa que se puede ejemplificar en la proclamación de Albania como “primer estado ateo del mundo” en 1967, al socaire de la Revolución Cultural que se había desencadenado en la China maoísta.

Como una imagen vale más que mil palabras, esta amistad entre los partidos de los pueblos de Albania y de China se puede ilustrar con la imagen que se puede ver abajo:


En chino mandarín: "¡Viva la eterna e inquebrantable amistad en la batalla entre los pueblos de China y Albania!"

Es preciso subrayar el hecho de que, en vida de Mao, Enver Hoxha siempre consideró al dirigente chino como un gran marxista-leninista. Cosa que parece normal, porque el grueso de la crítica al revisionismo de Jruschov se hizo por el PCCh, y hoy se puede ver compilada en la “Polémica acerca de la línea general del Movimiento Comunista Internacional” publicada en 1965 (aunque abarca el periodo que va entre 1956 y 1963). Aunque nunca lo vayan a admitir, la realidad es que la crítica que hacen los hoxhistas al revisionismo de Jruschov es en gran medida copia de la crítica que ya hicieron los comunistas chinos. Esto no significa que haya que desmerecer el papel que jugó Enver Hoxha al denunciar el revisionismo de Jruschov, como se pudo apreciar en el discurso pronunciado por Hoxha en la Conferencia de Partidos Comunistas y Obreros celebrada en noviembre de 1960, titulado “¡Rechazar las tesis revisionistas del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética y la posición anti-marxista del grupo de Jruschov! ¡Enarbolar el marxismo-leninismo!”. Enver Hoxha y los comunistas albaneses tuvieron un papel en la crítica del revisionismo de Jruschov, pero la crítica más elaborada fue con diferencia la de los comunistas chinos, que como dije anteriormente fue publicada en la “Polémica acerca de la línea general del Movimiento Comunista Internacional”, obra que cuenta con más de 600 páginas. Y en la que por otra parte no participó solamente Mao Zedong, sino también otros dirigentes comunistas como Zhou Enlai, Deng Xiaoping o Liu Shaoqi.


La admiración de Enver Hoxha por Mao Zedong se puede ver por ejemplo en la carta de Hoxha al IX Congreso del PCCh en abril de 1969, en la que decía cosas como las que siguen:

“Los comunistas y el pueblo albaneses, que están unidos por una amistad inquebrantable con los comunistas y el pueblo chinos, se regocijan inconmensurablemente por la gran victoria del IX Congreso Nacional del Partido Comunista de China y la consideran como su propia victoria. Nuestros corazones palpitan como si fuera uno solo. Somos hermanos y compañeros de armas inseparables. Nuestra unidad es como el acero. Con toda seguridad, el IX Congreso Nacional de vuestro heroico Partido fortalecerá aún más la gran amistad y solidaridad entre nuestros dos Partidos y países, fortalecerá aún más a nuestros dos Partidos y países, fortalecerá aún más nuestra lucha común por el triunfo de la gran causa del marxismo-leninismo y la liberación de los pueblos
El Partido del Trabajo de Albania y el pueblo albanés en su conjunto desean de todo corazón que el Partido Comunista de China y el gran pueblo chino, armados con el conquistador pensamiento de Mao Zedong y bajo la sabia y previsora ​​dirección marxista-leninista de Mao Zedong, logrará nuevos y cada vez mayores éxitos y victorias en el brillante camino del socialismo establecido por el IX Congreso Nacional
¡Viva el gran y glorioso Partido Comunista de China
¡Que el presidente Mao, gran líder, gran marxista-leninista y amigo más íntimo del pueblo albanés, viva tanto como las montañas
¡Que la amistad inquebrantable y la unidad militante entre nuestros dos Partidos y pueblos duren para siempre y crezcan a cada día que pasa!”

Incluso en 1976, año de la muerte de Mao Zedong, en su informe al VII Congreso del PTA, Enver Hoxha seguía diciendo:

“Ninguna calumnia o invención de la propaganda burguesa-revisionista puede empañar el carácter marxista-leninista y la vitalidad de la amistad albano-china. […] Las victorias históricas que el pueblo chino ha alcanzado en su gloriosa revolución y en la edificación del socialismo, la creación de la nueva China Popular y el elevado prestigio del que goza en el mundo están directamente ligados al nombre, a las enseñanzas y a la dirección del gran revolucionario que fue el camarada Mao Zedong. La obra de este eminente marxista-leninista representa una contribución al enriquecimiento de la teoría y de la práctica revolucionaria del proletariado.”

Sin embargo, la amistad entre el PTA y el PCCh no duraría para siempre. Ya muerto Mao Zedong, Enver Hoxha cambió radicalmente de parecer sobre el dirigente comunista chino, pasando a considerarlo como un revisionista y un oportunista. Esto es lo que se extraen de obras como “Reflexiones sobre China” o de textos como “El “pensamiento Mao Zedong”, teoría antimarxista” (texto que figura en la obra “El imperialismo y la revolución”). Ello representa un claro indicio de cómo unas exageraciones metafísicas pueden hacer pasar de un extremo al contrario en poco tiempo, y resulta cuanto menos gracioso cuando uno observa que los partidos hoxhistas suelen presumir de pensamiento dialéctico.


Este cambio de opinión de Hoxha se vio favorecido por una serie de factores, entre los cuales se pueden citar los siguientes:

  • El acercamiento de China a Estados Unidos tras la visita de Nixon al país asiático en 1972.

  • La enunciación de la “teoría de los tres mundos” por el PCCh (aunque no está del todo claro si Mao Zedong fue el autor de la misma), considerada revisionista por Enver Hoxha.

  • El estrechamiento de los lazos entre el PCCh y partidos eurocomunistas como el PCE de Santiago Carrillo, unidos ambos por su oposición a la Unión Soviética.

Lo curioso es que ambos textos (incluso “Reflexiones sobre China”, que compila textos de crítica contra el PCCh que abarcan desde el año 1962 hasta el año 1977) fueron publicados en 1978, después de muerto Mao. Entonces, una de dos: o bien Enver Hoxha siempre pensó que el PCCh era un partido revisionista pero no lo dijo públicamente hasta 1978, con lo cual podemos hablar de hipocresía y de falta de valentía, o bien Enver Hoxha consideró sinceramente a Mao Zedong como un gran marxista-leninista hasta la fecha de su muerte, pero cambió radicalmente de opinión pocos años después, dando un giro de 180 grados, sin reconocer su error anterior. Con lo cual, en el mejor de los casos podemos hablar de una falta de honestidad intelectual, y en el peor de los casos de un problema de orden psiquiátrico.


En efecto, en “El pensamiento Mao Zedong, teoría antimarxista”, Enver Hoxha comentaba las luchas por el poder que se producían en el seno del PCCh tras la muerte de Mao Zedong, diciendo absurdeces como las que siguen:

“En China, y también en el exterior, existen personas que al observar estas maniobras reaccionarias, comparan la lucha de Deng Xiaoping contra Mao, que jamás fue un marxista-leninista, con el crimen perpetrado por Jruschov que echó barro sobre Stalin, el cual fue y sigue siendo un gran marxista-leninista. Nadie que tenga dos dedos de frente puede admitir tal analogía. La comparación más justa que puede hacerse es la siguiente: Brezhnev y su grupo revisionista derrocó a Jruschov y ahora el Brezhnev chino, Deng Xiaoping, está derribando del pedestal al Jruschov chino, Mao Zedong
Todo esto es un juego revisionista, es una lucha por el poder personal. En China siempre ha sido así. En todo esto no hay nada de marxista. Esta situación será arreglada sólo por la clase obrera china y un partido verdaderamente marxista-leninista depurado del “pensamiento Mao Zedong”, del “pensamiento Deng Xiaoping” y otros pensamientos similares anti-marxistas, revisionistas, burgueses. Las ideas de Marx, Engels, Lenin y Stalin son las que pueden salvar a China de esta situación por medio de una verdadera revolución proletaria
Confiamos en que un día en China triunfarán el marxismo-leninismo y la revolución proletaria y en que los enemigos del proletariado y del pueblo chinos perderán. Naturalmente esto no podrá lograrse sin lucha y sin sangre debido a que en China será preciso realizar muchos esfuerzos para crear el partido revolucionario marxista-leninista, el dirigente indispensable para conquistar la victoria sobre los traidores, para lograr la victoria del socialismo
Estamos convencidos de que el hermano pueblo chino, los auténticos revolucionarios chinos se liberarán de las ilusiones y los mitos. Comprenderán política e ideológicamente que en la dirección del Partido Comunista de China no existen revolucionarios marxistas-leninistas, sino gente de la burguesía, del capitalismo, que siguen un camino que no tiene conexión alguna con el socialismo y el comunismo. Pero, para que las masas y los revolucionarios comprendan esto, es preciso que se percaten de que el “pensamiento Mao Zedong” no es el marxismo-leninismo y que Mao Zedong no ha sido un marxista-leninista.”

¡Señor Hoxha, quién le ha visto y quién le ve!


Tales afirmaciones, normalmente, deberían llevar a una autocrítica por haber defendido anteriormente el “pensamiento Mao Zedong” como un enriquecimiento del marxismo-leninismo y haber sostenido también que Mao Zedong era un gran marxista-leninista. Pero Enver Hoxha nunca se hizo esa autocrítica.


En su informe al VIII Congreso del PTA, celebrado en 1981, Enver Hoxha afirmaba lo siguiente:

“El revisionismo chino es una corriente oportunista en el movimiento comunista mundial, y el pensamiento Mao Zedong… es su fundamento, una ideología de rasgos arcaicos, […] una ideología hegemonista que tiende a la dominación mundial… La teoría por la que se guiaba la nueva China no era el marxismo-leninismo. […] bajo el hábito de la ‘revolución’ se escondía la contrarrevolución… bajo el hábito del pensamiento-Mao Zedong se escondía el anti-marxismo, se escondía una corriente del revisionismo moderno… El alcance de la lucha del Partido del Trabajo de Albania reside en que ha derribado dos mitos, el de China como un país en el que se construía el socialismo, y el del pensamiento-Mao Zedong como marxismo-leninismo de nuestra época. […] La denuncia de China como un país no socialista y del pensamiento-Mao Zedong como una teoría anti-marxista ha disipado una peligrosa ilusión en el movimiento marxista-leninista internacional… El desorden, el caos, la confusión y los enfrentamientos que ha conocido y que conoce China son la consecuencia directa del pensamiento Mao Zedong.”

Y así hemos llegado a la situación actual, en la que, debido a este bandazo de Enver Hoxha, los partidos de la corriente hoxhista (en nuestro país PCE (m-l) o PML (RC) por citar algunos ejemplos), por simple aceptación acrítica de los postulados del dirigente albanés, sienten un odio irracional y profundo hacia Mao Zedong, llegando incluso hasta “negar la mayor”, es decir negando que el PCCh jugara un papel importante en la crítica del revisionismo de Jruschov, e incluso acusando a Mao Zedong de tener una posición ambigua frente al “informe secreto” de Jruschov.


Esto es lo que se puede ver por ejemplo en la obra del secretario general del PML (RC) Roberto Vaquero “Desmontando a Mao”, en la que escribe las siguientes líneas:

“En el capítulo sobre la posición de Mao a partir del golpe de Estado del XX Congreso con la URSS revisionista y con Kruchov, ya pudimos hacernos una idea de la farisaica defensa de Stalin por parte de Mao y de los maoístas. En este capítulo profundizaremos sobre esta falsa y oportunista defensa, y para ello aportaremos extractos de textos de Mao y el PCCh controlado por éste sobre el camarada Stalin. Comencemos mostrando las posiciones maoístas:
“Durante el último periodo de su vida, las victorias en serie y la ristra de alabanzas de las cuales fue objeto hicieron perder la cabeza a Stalin. En su manera de pensar, él se apartó parcialmente, pero gravemente, del materialismo dialéctico para caer en el subjetivismo. Él comenzó a tener una fe ciega en su propia sabiduría y en su propia autoridad: se oponía a entregarse a la búsqueda y al estudio serio con respecto a situaciones complejas, o a prestar atención a la opinión de sus camaradas como a la voz de las masas. En consecuencia, ciertas tesis y medidas políticas adoptadas por él iban a menudo en contra de la realidad objetiva: él estaba a menudo obstinado en hacer aplicar durante un largo lapso de tiempo estas medidas erróneas, y no pudo rectificar sus errores a tiempo. El PCUS ha tomado ya medidas para rectificar los errores de Stalin.
“Perdió la cabeza”, “era un arribista por sus victorias”, “cayó en el subjetivismo y se apartó del materialismo dialéctico”, “el PCUS después de su muerte tomó las medidas para rectificar los errores del mismo”… Esta es una gran defensa de la figura de Stalin, acusarle de ser en la práctica un anticomunista metafísico y hacer alabanzas a los revisionistas que acabaron con el socialismo e implantaron el capitalismo de Estado en la URSS.”

Nótese que aquí las conclusiones sacadas por Vaquero son un tanto tiradas por los pelos: del hecho de que se haga una valoración crítica de la figura de Stalin, diciendo por ejemplo que Stalin se apartó del materialismo dialéctico (independientemente de que esta crítica sea acertada o no), no se extrae en absoluto que el autor de esta crítica (en este caso, Mao Zedong) esté diciendo que Stalin sea un anticomunista. Además, hay claros ejemplos de manipulación: por el hecho de que en un principio Mao Zedong valore como algo positivo que el PCUS haya tomado medidas contra los presuntos errores de Stalin, podría parecer que en todo momento el dirigente chino hizo “alabanzas a los revisionistas que acabaron con el socialismo”, pero la historia ha demostrado (y decir lo contrario es negar la evidencia) que poco después esos revisionistas fueron criticados muy duramente por Mao Zedong. Por último, en la cita de Mao no aparece por ninguna parte la acusación de “arribista” contra Stalin. Ésa es una invención pura de Vaquero.


Roberto Vaquero prosigue con las siguientes líneas:

“Prosigamos con su “defensa” de Stalin:
“Stalin, un gran engreído: los líderes de los partidos comunistas y los Estados socialistas en diversos campos tienen el deber de hacer todo lo posible para reducir errores, (...) Para ello, cada líder debe ser más prudente y modesto, debe mantenerse cerca de las masas, consultarles sobre todas las cosas, investigar y estudiar la situación actual y otra vez y constantemente participar en la crítica y la autocrítica apropiada a la situación. Fue precisamente a causa de su incapacidad para hacer esto que Stalin, como el principal dirigente del Partido y del Estado, realizó algunos errores serios en los últimos años de su trabajo. Llegó a ser vanidoso e imprudente. El subjetivismo y la unilateralidad se desarrollaron en su pensamiento y le hicieron tomar las decisiones erróneas sobre cuestiones importantes que dieron lugar a graves consecuencias”.
“Engreído”, “incapaz para hacer crítica y autocrítica”, “vanidoso”, “imprudente”, “subjetivista y unilateral”... ¡Sí, señor! Aquí la “defensa” de Mao, el “defensor” de Stalin, también se puede ver a la perfección.”

Una vez más, la falacia aquí es notoria: aquí no se trata de hacer una defensa de Stalin, sino de aprovechar el XX Congreso del PCUS para hacer una valoración justa (insisto, independientemente de que el PCCh acierte o no en esta valoración) de la figura de Stalin. El hecho de que el PCCh haya criticado a Stalin no es en absoluto incompatible con defenderle frente a las calumnias vertidas por los jruschovistas. De hecho, como expliqué en mi obra “En defensa del pueblo chino: respuesta a Elisseos Vagenas”, el PCCh siempre dijo que estaba de acuerdo con hacer una crítica a Stalin, pero que no estaba de acuerdo con el método empleado por los jruschovistas.


De hecho, ese supuesto anti-estalinismo de Mao es algo muy matizable. Se pueden encontrar críticas contra Stalin como se pueden encontrar defensas de Stalin por parte de Mao Zedong. Y esto lo voy a demostrar con una cita de Mao extraída de la II Sesión Plenaria del VIII Comité Central del PCCh, celebrada en noviembre de 1956 (el mismo año que el XX Congreso del PCUS), en la que se puede apreciar que la defensa de Stalin por parte del dirigente comunista chino no deja lugar a dudas:

“Respecto al XX Congreso del PCUS, quisiera decir algo. A mi juicio, existen dos “espadas”: Una es Lenin y la otra, Stalin. Ahora, una de esas espadas, Stalin, ha sido abandonada por los rusos. Gomulka y algunos húngaros han echado mano de ella para caer sobre la Unión Soviética y combatir el llamado estalinismo. Los Partidos Comunistas de muchos países europeos también están criticando a la Unión Soviética, y es Togliatti quien va a la cabeza. Los imperialistas, a su vez, hacen uso de esta espada para matar a la gente…
Los chinos no la hemos abandonado. Como primer punto, defendemos a Stalin y, como segundo, criticamos sus errores; es por eso que hemos escrito el artículo ‘Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado’. A diferencia de aquellas gentes que denigran y liquidan a Stalin, nosotros los tratamos conforme a la realidad. En cuanto a la otra espada, Lenin, ¿no habrá sido abandonada en cierta medida por algunos dirigentes soviéticos? Me parece que lo ha sido en medida considerable
¿Tiene aún validez la Revolución de Octubre? ¿Puede todavía servir de ejemplo para los demás países? En su informe ante el XX Congreso del PCUS, Jruschov afirmó que era posible conquistar el poder por la vía parlamentaria, lo que quiere decir que para los demás países ya no es necesario aprender de la Revolución de Octubre. Abierta esta compuerta, el leninismo ha sido prácticamente abandonado
¿Cuánto capital tienen ustedes? Nada más que un Lenin y un Stalin. Pero han abandonado a Stalin y, en cuanto a Lenin, lo han abandonado casi por completo. A Lenin le han amputado los pies o le han quitado todo, menos la cabeza, o de sus dos manos le han cortado una. Nosotros, en cambio, insistimos en estudiar el marxismo-leninismo y aprender de la Revolución de Octubre.”

Si Roberto Vaquero tuviera un mínimo de honestidad intelectual, a la lectura de estas líneas también debería decir: “¡Sí señor! Aquí la defensa de Mao se puede ver a la perfección”, pero esta vez sin ironía. La defensa de Stalin por parte de Mao no deja lugar a dudas, como tampoco lo hace su oposición al nuevo curso reformista marcado por Jruschov.



II. ¿Qué decía realmente Enver Hoxha en 1956?


En cualquier caso, el relato que han construido los hoxhistas es que el PCCh no se opuso realmente al revisionismo de Jruschov, o si lo hizo, fue por motivos oportunistas y no con sinceridad, como tampoco fue sincera ni clara su defensa de Stalin, pues, como hemos visto anteriormente, Mao Zedong criticó también a Stalin, lo cual sería una prueba de su “revisionismo” y de su “oportunismo”, mientras que en cambio Enver Hoxha sería el campeón del estalinismo.


Pues bien, lo que vamos a demostrar en este artículo, con imágenes de fuentes documentales originales, que lo que hacen los hoxhistas es ver la paja en el ojo ajeno. En efecto, nos ha llegado una publicación en francés del año 1956, de Empresa de ediciones del Estado, Tirana, sobre el informe de Enver Hoxha al III Congreso del PTA, celebrado el mismo año que el XX Congreso del PCUS, cuya portada se puede ver en la imagen de abajo:



En el extracto que se puede ver escaneado abajo, correspondiente a la página 184 y 185 de la obra, se puede ver lo que decía Enver Hoxha sobre la crítica del culto a la personalidad de Stalin hecha durante el XX Congreso del PCUS.



Y Enver Hoxha decía lo siguiente:

“Los éxitos históricos del pueblo soviético son una prueba brillante y convincente del carácter justo de la política del PCUS. El hecho de que el PCUS ha llevado a cabo una batalla resuelta contra los defectos en el trabajo del Partido y del gobierno, en la edificación económica, para eliminar las consecuencias del culto a la personalidad es otra prueba de la gran potencia del Partido y de su gran fidelidad hacia el leninismo (aplausos).”

Más adelante, en la misma página 184, Enver Hoxha dice:

“El PTA y el pueblo albanés entero han aprobado plenamente las decisiones históricas y justas del XX Congreso del PCUS y consideran estas decisiones no solamente como una victoria brillante del Partido Comunista y del pueblo soviéticos, sino también como una victoria del Partido del Trabajo y del pueblo albanés (aplausos).”

Y, en el siguiente párrafo, página 185:

“Nuestro Partido y nuestro pueblo aprueban la lucha valiente y de principio llevada a cabo contra el culto a la personalidad. El culto a la personalidad hacia el camarada Stalin tuvo manifestaciones muy acentuadas en nuestro Partido y nuestro país.”

Podemos observar que en 1956 Enver Hoxha no solamente saludaba el XX Congreso del PCUS como algo positivo, sino que además estaba de acuerdo con la crítica al culto a la personalidad hecha por los jruschovistas. Los comunistas chinos, en cambio, nunca hablaron de culto a la personalidad, posiblemente porque ellos mismos, al provenir de un país semi-feudal, practicaban ese mismo culto a la personalidad con Mao, aunque eso es otra historia.


Sigamos. En el extracto que se puede ver debajo (páginas 16 y 17), se habla de las relaciones con Yugoslavia:



Recordemos que la Yugoslavia de Tito, celosa de su independencia nacional, había rechazado entrar a formar parte del campo socialista hegemonizado por la Unión Soviética, y que en el partido dirigente en Yugoslavia, la Liga de los Comunistas de Yugoslavia (LCY), se había puesto en práctica una purga de elementos “estalinistas”. Tito fue considerado un revisionista que perseguía el objetivo de hacer de Yugoslavia un país capitalista, y que a la cabeza de la LCY se había aupado al poder una camarilla de traidores anticomunistas que debía ser combatida. Ésa era al menos la percepción durante la época de Stalin, y el PCCh tampoco era una excepción en esa hostilidad hacia esa “oveja negra” que era Yugoslavia, que a la postre formaría parte del movimiento de países no-alineados. En el caso de la Albania de Enver Hoxha, a lo anteriormente mencionado se añadía otro motivo de hostilidad: presuntamente, Tito perseguía el objetivo de absorber a Albania para que formara parte de la República Federal Socialista de Yugoslavia. Eso era inadmisible para los comunistas albaneses, también muy celosos de su independencia. Por todo ello, las relaciones entre Albania y Yugoslavia eran nefastas.


No obstante, con Jruschov se dio un giro de 180 grados en la política con respecto a Yugoslavia. Y esto es lo que decía al respecto Enver Hoxha en 1956:

“La Unión Soviética, en su política exterior, se ha mostrado siempre dispuesta a mantener buenas relaciones con los grandes estados [...] La normalización de las relaciones de la Unión Soviética y de los países de democracia popular con la República hermana Federativa de Yugoslavia ha sido de una gran importancia.”

Vaya, resulta que Enver Hoxha no siempre consideró a Tito como un revisionista traidor. Y es que el PTA practicaba tal seguidismo con respecto al PCUS que bastó con que Jruschov hiciera un chasquido con los dedos para que el PTA cambiara completamente de parecer con respecto a Yugoslavia.


A continuación, en la misma página 16, Enver Hoxha habla de la línea de coexistencia pacífica defendida por Jruschov. Nótese que el propio Lenin había hablado de la coexistencia pacífica entre el sistema capitalista y el sistema socialista. Pero la interpretación que de la misma hacia Jruschov era un tanto diferente e interesada: según Jruschov, lo que primaba ante todo era la coexistencia pacífica entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, de tal manera que las luchas proletarias y las luchas de liberación nacional debían subordinarse a los intereses de la Unión Soviética y no perturbar dicha coexistencia pacífica, que permitiría, por sí sola, la implantación del comunismo a nivel mundial de forma gradual, sin luchas violentas, a través de una reforma del capitalismo. Esto fue criticado por el PCCh y por supuesto por el PTA, pero unos años después. Porque en 1956 esto es lo que decía Enver Hoxha al respecto:

“Las cuestiones de principio que fueron planteadas en el XX Congreso del PCUS en lo que concierne el desarrollo de la situación de la situación internacional actual tienen una gran importancia histórica para la humanidad y constituyen un valioso tesoro que se añade al marxismo-leninismo en las circunstancias concretas de la situación internacional actual. El principio leninista de la coexistencia pacífica de dos sistemas, del sistema socialista y del sistema capitalista, siempre ha guiado la política pacífica de la Unión Soviética.”

Como podemos observar, al señor Hoxha no le pareció siempre tan mala la línea de coexistencia pacífica de Jruschov. Esto no es muy “antirrevisionista”.


Sigamos. En el extracto que se ve abajo (pág. 182 y 183) se habla con más detalle sobre la figura de José Stalin:



Y Enver Hoxha decía lo siguiente:

"Los grandes éxitos históricos de alcance mundial, logrados por el pueblo soviético en la edificación del socialismo, en la victoriosa Guerra patriótica, en el robustecimiento del sistema social y estatal soviético y en el crecimiento del prestigio internacional de la Unión Soviética, todas estas brillantes victorias del pueblo soviético, bajo la dirección del Partido Comunista, no fueron sometidos a una justa interpretación marxista-leninista, sino que fueron injustamente atribuidos a los méritos de una sola persona, a Stalin, y fueron todos explicados en base a sus méritos. El gran error de I.V. Stalin reside en que no solamente admitió todas las alabanzas y adulaciones hacia él sino que, de su parte, ha apoyado y ha animado estos puntos de vista anti-marxistas.”

Y en el siguiente párrafo, Enver Hoxha dice lo siguiente:

“El culto a la personalidad y la práctica de dirección, creados por I.V. Stalin, han marcado la violación abierta y amorfa de los principios leninistas de la dirección colectiva en el Partido, han marcado la violación de las normas leninistas del Partido. El desprecio de I.V. Stalin hacia las normas de la vida del Partido y hacia el principio de dirección colectiva del Partido, la solución de los problemas de una manera individual de su parte el desprecio hacia la opinión del Partido, tomando incluso medidas severas contra los que expresaban opiniones contrarias a las suyas, no podían evitar causar y han causado grandes prejuicios, dando lugar a graves alteraciones de las reglas leninistas en la vida del Partido y a la violación de la legalidad revolucionaria.”

“Admitió todas las alabanzas y adulaciones hacia él”, “violación abierta y amorfa de los principios leninistas de dirección colectiva”, “desprecio hacia las normas de la vida del partido”, “desprecio hacia la opinión del Partido”, “medidas severas contra los que expresaban opiniones contrarias a las suyas”. ¡Dios santo! ¡Ni siquiera los chinos llegaron tan lejos! Si pensáramos como Roberto Vaquero, diríamos: “¡Sí señor! Aquí la “defensa” de Enver Hoxha, el “defensor” de Stalin, también se puede ver a la perfección.”


Es más, a continuación, en la página 183, Hoxha hace unas críticas de Stalin que parecen sacadas de la mismísima historiografía trotskista:

“El culto a la personalidad y el desprecio hacia las críticas y los consejos, formulados con justeza por los miembros del Buró Político del Comité Central del PCUS, así como el desprecio hacia las normas del Partido, han conducido al camarada Stalin a cometer errores; no mostró la vigilancia necesaria en vísperas de la Guerra patriótica contra el nazismo alemán; no dedicó la atención necesaria al desarrollo ulterior de la agricultura socialista y al bienestar material de los koljosianos; apoyó e incitó hacia una línea errónea todo el asunto yugoslavo, etc. En tales circunstancias, el camarada Stalin se mostró unilateral en sus ideas y se ha aislado de las masas.”

No obstante, rectificar es de sabios. Más tarde, cuando denunció la línea revisionista de los jruschovistas, Hoxha afirmó que la crítica contra el culto a la personalidad de Stalin había sido un “bluf”. Pero los hoxhistas contemporáneos acusan a Mao Zedong de oportunista por hacer lo mismo que hacía Enver Hoxha, viendo la paja en el ojo ajeno pero ignorando que tienen una viga en el ojo propio. Por no hablar de que la crítica de Enver Hoxha a Stalin de 1956 fue mucho más lejos que la que hicieron los chinos.


Lo que sigue a continuación, en la misma página 183, tampoco gustará a algunos hoxhistas:

“El culto a la personalidad y la violación de las normas de la vida del Partido sirvieron como un terreno favorable, del que sacaron beneficio los enemigos del Partido y del Estado soviético, como el agente del imperialismo, Beria, que durante mucho tiempo ha actuado enmascarado en detrimento del Partido y del Estado socialista.”

Esto no gustará a hoxhistas como Roberto Vaquero, que acusa de “revisionista” a un dirigente comunista ejemplar (no exento de haber cometido errores, pero comunista ejemplar) como es el belga Ludo Martens, porque él mismo, en su obra “Otra mirada sobre Stalin”, acusaba a su vez a Lavrentii Beria de ser un revisionista al igual que Jruschov. Cosa que ha sido desmentida por historiadores como Grover Furr. La obra de Ludo Martens sobre Stalin es muy buena como defensa de la figura de Stalin, pero hay que reconocer que patina por completo a la hora de hacer una valoración de Beria. Roberto Vaquero es un defensor de Beria y por eso considera a Martens como un “revisionista” (y también, por supuesto, por haber sido maoísta). Y sí, Ludo Martens se equivocó seguramente, pero el caso es que, en 1956, Enver Hoxha acusaba a Beria de ser un agente del imperialismo, y no sabemos si rectificó después.


Sigamos. En la imagen que aparece debajo (páginas 36 y 37) se habla de nuevo de Yugoslavia.



Y Enver Hoxha decía lo siguiente:

“Nuestro partido se ha solidarizado con las resoluciones del Kominform. Hemos reconocido y reconocemos que hemos sido engañados, como fueron engañados los demás partidos comunistas y obreros, por la provocación urdida contra Yugoslavia por el vil agente del imperialismo, Beria.”

“Vil agente”. De nuevo, esto no va a gustar a algunos hoxhistas.


Más adelante, Enver Hoxha dice lo siguiente:

“La lógica de la lucha que nos oponía, el uno contra el otro, nos ha llevado a errores consistentes en servirnos de acusaciones infundadas, montadas por el agente Beria, contra el Partido Comunista Yugoslavo y el Estado Yugoslavo, a acusar a Yugoslavia como un país enemigo y como un instrumento del imperialismo, el Partido Comunista Yugoslavo como un partido fascista, y los dirigentes yugoslavos como antimarxistas, etc. Estas acusaciones eran injustas; por nuestra parte no hemos tenido razón en estas cuestiones. Ahora todo está claro, nuestro Partido ha reconocido los errores que le conciernen porque los ha analizado objetivamente y está decidido en que el pasado amargo sea enterrado y no exista más obstáculos para el reforzamiento de la amistad sincera entre nuestros dos Estados y nuestros dos partidos. Estamos seguros de que una tal amistad en el espíritu del marxismo-leninismo y sobre la base de la declaración de Belgrado se ampliará y se reforzará continuamente. Estamos unidos por la lucha heroica de liberación que hemos hecho juntos, estamos unidos por el objetivo común de edificación del socialismo en nuestros países estamos unidos por las ideas inmortales del marxismo-leninismo que inspiran a nuestros partidos, estamos unidos por la lucha común contra los planes de los imperialistas y los enemigos de nuestros pueblos, que tratan de sembrar la discordia entre nosotros y dividirnos. Con la República Popular Federativa de Yugoslavia hemos concluido y puesto en marcha varios acuerdos en interés común. Hemos establecido relaciones comerciales y haremos todo lo posible para ampliarlas cada año.”

De nuevo, podemos observar cómo en 1956 el seguidismo del PTA hacia el PCUS hizo que de la noche a la mañana, Yugoslavia y Albania, que ayer eran enemigos irreconciliables, al día siguiente se convierten de nuevo en países amigos. Lo que no impidió que posteriormente Albania volviera a considerar a Yugoslavia como país enemigo, hasta tal punto de que en su discurso de noviembre de 1960, Enver Hoxha calificara a la llamada “camarilla titoísta” de “traidores, renegados, trotskistas y agentes de los norteamericanos”. Es decir, que en un periodo de poco más de una década (más o menos desde 1948 hasta 1960), Enver Hoxha pasó de considerar que Yugoslavia era un país enemigo, a considerar que era un país amigo, para posteriormente volver a decir que era mala, malísima (y sospecho que por seguidismo del PCCh). Esto, si lo sumamos al hecho de afirmar que Mao Zedong es un gran dirigente marxista-leninista para dos años después sostener que nunca había sido marxista, justifica plenamente que podamos apodar a Enver Hoxha como “el señor bandazos”.


Las imágenes que hemos utilizado en este apartado del artículo, que son pruebas irrefutables de que el señor Enver Hoxha apoyó en un inicio el XX Congreso del PCUS, no aparecen en ningún lugar de las obras escogidas de Hoxha que se pueden encontrar en internet o en editoriales que se han encargado de publicarlas en formato papel. ¿Cuál es la única conclusión de esto? Que el propio PTA se encargó de falsificar o censurar sus propios textos, para dar la imagen de que nunca apoyaron el revisionismo soviético. Pero la verdad siempre termina saliendo a la luz.



III. Breves comentarios sobre la respuesta de Roberto Vaquero


La publicación del artículo de Héctor B. M. publicado en La Razón Comunista “Enver Hoxha y el PTA como paradigmas de la deshonestidad y el dogmatismo en su crítica a Mao”, así como la posterior difusión desde mi cuenta de Twitter de las pruebas documentales que hemos utilizado en este artículo, motivaron una respuesta de Roberto Vaquero, publicada en su página web y que lleva por título “En defensa de Enver Hoxha y del PTA frente a los ataques vertidos sobre su figura en los últimos tiempos”. Artículo que no voy a analizar en su totalidad porque no me corresponde a mí, ya que va dirigido sobre todo a Héctor B. M., pero sí quisiera detenerme en algunas de las cosas que dice que tienen que ver con lo que hemos expuesto en este artículo.


Por ejemplo, al inicio de su artículo, Vaquero escribe lo siguiente:

“…, a él [Enver Hoxha] lo eligieron como líder principal del proceso revolucionario albanés, y por sus actos, por su política coherente fue reconocido por todo el mundo como el azote de los revisionistas. No fue solo por sus palabras o por la imagen que proyectaron sus seguidores, fue por sus actos, por su valiente y firme política de confrontación con todos aquellos que traicionaron la ideología del marxismo leninismo. Luchó contra todo tipo de revisionismo: kruchovistas, titistas, maoístas, aventureristas de izquierda, eurocomunistas, etc. A la vez que prestó apoyo a revolucionarios de otros países, como por ejemplo al PCE(ml) en España.”

Como hemos visto en este artículo con pruebas irrefutables, lo de ser el “azote de los revisionistas” y luchar “contra todo tipo de revisionismo” es algo matizable. Depende de la época. En lo que respecta al revisionismo jruschovista y titista, no fue así en el año 1956. Y en lo que respecta al supuesto revisionismo “maoísta”, no fue así hasta más o menos el año 1978. Muy al contrario, se sabe que hasta el año 1976 Enver Hoxha alababa de manera aduladora a Mao Zedong como un gran marxista-leninista. Y es legítimo preguntarse si realmente el PTA se hubiera opuesto al revisionismo jruschovista de no ser por el papel del PCCh. En cuanto a la afirmación sobre su “valiente política de confrontación”, también es para cogerla con pinzas. Porque lo valiente hubiese sido decir públicamente que Mao Zedong no era un marxista-leninista en vida de éste, y no después de que hubiese muerto.


Más tarde, Roberto Vaquero escribe unas líneas que me conciernen más directamente y que voy a comentar brevemente.


Dice Vaquero:

“Se armó mucho revuelo en redes y en grupos de debate cuando un grupo de personas, entre las cuales se encuentra el autor del texto que estoy contestando, basándose en una ""supuesta versión en francés del tomo II de las obras escogidas de Enver Hoxha de una parte del informe que da nombre a este apartado, acusan de haber apoyado en un principio el XX Congreso del PCUS y de haber cambiado posteriormente las obras escogidas.”

Lo primero que quiero subrayar es que dice “supuesta” versión del tomo II de las obras escogidas de Enver Hoxha. En realidad, el libro en cuestión no es el tomo II de las obras escogidas de Hoxha, sino simplemente un libro en el que se recoge el informe ante el III Congreso del PTA. Pero diciendo “supuesta” ya da a entender que realmente no existe, y sin embargo está en manos de un conocido mío cuya identidad no puedo revelar, que me ha enviado escaneadas las páginas donde aparecen las partes más comprometedoras, incluyendo la portada del libro (hasta he podido ver una fotografía en color del libro). Y esas imágenes escaneadas fueron publicadas en redes sociales. Más no se puede hacer.


Después dice Vaquero:

“En primer lugar, decir que eso lo hace todo el mundo, se llama sacar nuevas ediciones, de hecho, en las que existen en castellano, aunque ellos no se hayan dado cuenta se ve la modificación, más que nada porque hay un añadido, una nota extensa posterior explicando todos los sucesos, obviamente esa nota no existía en la primera edición, ya que explica hechos posteriores.”

El PTA no se limitó a sacar nuevas ediciones y a poner añadidos explicando hechos posteriores. Que puede ser, pero lo que nosotros decimos es que lo afirmado por el PTA en 1956 fue directamente censurado, porque de lo contrario se mancillaría la imagen de Enver Hoxha como un antirrevisionista ejemplar. Y eso es algo que los deshonestos comunistas albaneses no podían permitir, porque invalidaría por completo su pretensión de que Mao Zedong era un revisionista.


Continúa Vaquero:

“Sobre su “prueba”, no mandan el texto completo, qué curioso que esté en francés y sea de dudosa procedencia.”

El libro original no lo va a mandar por correo su propietario porque es un incunable. Pero el propietario del mismo propuso enviar por correo postal páginas fotocopiadas para quien quiera consultar el libro, oferta que no sabemos si fue aceptada. Después, no sé qué tendrá que ver que esté en francés. Podría estar escrito en griego o suajili y servir igualmente de prueba, máxime si es un libro editado por una editorial de la Albania de aquella época.


Después, Roberto Vaquero dice que el documento que sirve de apoyo para nuestra tesis es una “prueba” entre comillas (insisto, se ha publicado en este artículo y en redes sociales las imágenes escaneadas del documento original) y que es de “dudosa procedencia”. ¿Dudosa por qué? ¿Porque no le gusta su contenido? Si sólo aceptamos como prueba lo que refuerza nuestra tesis preestablecida y negamos la veracidad de documentos que la contradicen, entonces a partir de ese momento podemos afirmar también que las fuentes que maneja Roberto Vaquero son de dudosa procedencia. Esto es lo que pasa cuando se idealiza a una figura histórica como Enver Hoxha, que uno se aleja del método científico y abraza la fe religiosa.


Más adelante, Vaquero dice lo siguiente:

“De todas formas, aun en el caso que esas afirmaciones sean ciertas hay dos cuestiones que deberían analizar. La primera es lo que se explica en la propia nota de la cual voy a mostrar solo un extracto ya que es demasiado larga para reproducirla aquí.
“En todos los órdenes, el III Congreso decidió por unanimidad y sin la menor vacilación perseguir la línea marxista-leninista seguida por el Partido desde su fundación.
En aquellos momentos, nuestro Partido no podía expresarse públicamente contra las tesis del XX Congreso, porque tal modo de proceder no habría ido sino en favor de los enemigos del comunismo, quienes habían desencadenado un furioso ataque contra el marxismo-leninismo y el campo socialista, y porque el Partido del Trabajo de Albania no estaba aún enteramente convencido de que Jruschov y su grupo hubieran traicionado al marxismo-leninismo y tenía la esperanza de que la dirección soviética se diera cuenta de sus errores y los corrigiera. El Comité Central de nuestro Partido, al mismo tiempo, por vía partidaria había hecho conocer al Comité Central del PCUS su oposición y sus reservas acerca de las tesis del XX Congreso y la actividad revisionista de la dirección soviética.”

Y Vaquero añade a continuación:

“Más claro imposible, detallan por qué no confrontaron hasta la ruptura en 1961 en la conferencia de los 81 partidos y organizaciones obreras de Moscú. Tenían necesidades para su desarrollo económico y del país en sí, y tenían dudas sobre la naturaleza de lo que estaba sucediendo en el PCUS.”

Vamos a ver, por estar claro lo que cuentan, está muy claro, pero no por ello se convierte en verdad. Porque esto lo dicen con posterioridad al año 1956, dando una versión de los hechos que hoy ya sabemos que no es del todo exacta. Es posible que entre 1956 y 1961 se dieran cuenta de que la línea defendida por el PCUS era revisionista, pero la cuestión es que al principio apoyaron de forma entusiasta la línea revisionista de Jruschov. Y Dios sabe cuánto tardaron en rectificar (y quién sabe qué hubiera ocurrido con el PTA si el PCCh no se hubiese opuesto al revisionismo de Jruschov).


Después, Vaquero dice:

“De todas formas, en las obras escogidas pone bien claro que son extractos del informe, por lo que de nuevo las acusaciones de falsificación quedan retratadas como falsedades.”

No queda muy claro esto. ¿De qué informe habla? ¿De qué extractos? ¿Se refiere a que en las obras escogidas sólo aparecen extractos del informe al III Congreso del PTA? En tal caso, esto no hace más que reforzar nuestra tesis: que el PTA sólo ha publicado con posterioridad en las obras escogidas de Enver Hoxha lo que le interesaba, ocultando lo relativo a su oscuro pasado.


Bibliografía


Sobre el autor:

Alexandre García nació en 1983 en Le Chesnay, Francia. Es autor del libro “En defensa del pueblo chino: respuesta a Elisseos Vagenas”. Ha sido militante de la UJCE, de la JCE (m-l), de los CJC, del PCE y de Somos España. Es miembro fundador de la Asociación Soong Ching-ling de amistad con China y actualmente no milita en ningún partido.

Twitter: @french_partisan