9.5- A los 40 años de la muerte de Soong Ching-ling. Homenaje a la gema de una nación

Por Alexandre García (1)


Resumen: El pasado 29 de mayo se celebraron los 40 años de la muerte de Soong Ching-ling. Aprovechando esta efeméride hemos decidido publicar este artículo honrando la memoria de esta mujer excepcional. El presente artículo es una versión mejorada del artículo de 2014 “En memoria de Soong Ching-ling, luchadora incansable, tesoro del pueblo chino, hija de la humanidad”, que en su día fue publicado en el blog Manos Fuera de China y en la web de Ojos para la Paz. Esta nueva versión mejora el estilo del artículo anterior, corrige inexactitudes históricas y lo enriquece añadiendo información que no se encontraba en la antigua versión, fruto de nuevas investigaciones. Para una mejor lectura del texto recomendamos prestar atención a las notas a pie de página.


Palabras clave: Soong Ching-ling, Sun Yat-sen, República Popular China, Kuomintang, Partido Comunista de China, Siglo XX.





I. Vida antes de 1949.


La figura de Soong Ching-ling, ha sido injustamente ignorada en Occidente. Se trata de una figura desconocida en general, siendo particularmente sorprendente el hecho de que también ha sido ignorada por los comunistas y revolucionarios de tendencia maoísta y en general por los simpatizantes de China. En efecto, cualquiera que tenga unos mínimos conocimientos sobre China sabe quiénes fueron Mao Zedong, Sun Yat-sen, Zhou Enlai o Deng Xiaoping, por citar algunos ejemplos. Pero sorprendentemente prácticamente nadie sabe quién fue Soong Ching-ling, y en este grupo de personas se incluye el autor de este artículo, que antes de viajar a China en 2014 no sabía prácticamente nada sobre esta mujer. Y sin embargo hablamos de una persona muy conocida y querida en China, de una mujer extraordinaria que ocupó los cargos de vicepresidenta de la República Popular China entre 1959 y 1975, de presidenta de la República Popular China entre 1968 y 1972 (2) y que fue presidenta de honor de la República Popular China entre el 16 de mayo de 1981 y el 29 de mayo de 1981, fecha de su muerte. La vida de Soong Ching-ling es como una epopeya que concentra en la figura de una mujer toda la historia de la revolución del pueblo chino por su liberación nacional durante el siglo XX. Es una oda a favor de la lucha de los pueblos oprimidos y la esperanza en un futuro de paz mundial y justicia social en todos los países del mundo.


Rosamond Soong Ching-ling nació el 27 de enero de 1893 en el condado de Chuansha, en la ciudad de Shanghái, provincia de Jiangsu, en el seno de una rica e ilustrada familia burguesa de seis hermanos. Su entorno familiar era muy liberal para la China de aquella época. Al igual que el resto de sus hermanos, hablaba perfectamente inglés, al haber sido educada en ese idioma la mayor parte de su vida. Su nombre de pila en inglés era Rosamond. Su padre, Soong Yaoru, natural de la provincia de Hainan, era un predicador metodista que había estudiado en los Estados Unidos durante su juventud y que hizo fortuna como hombre de negocios. Era un estrecho colaborador de Sun Yat-sen, fundador del Kuomintang y primer Presidente de la República de China, considerado hoy como el padre de la China moderna. Soong Yaoru había conocido a Sun Yat-sen en los Estados Unidos en 1894, convirtiéndose enseguida en seguidor suyo y proveyéndole de un importante apoyo financiero. La madre de Soong Ching-ling, Ni Guizhen, natural de la provincia de Zhejiang, era descendiente de Xu Guangqi, un famoso científico de los tiempos de la dinastía Ming.


Después de hacer sus estudios primarios en la escuela anglófona para niñas McTyeire de Shanghái, en 1907 Soong Ching-ling se fue a los Estados Unidos. Primero ingresó en una escuela privada en Smit City, Nueva Jersey, para estudiar idiomas extranjeros, y después fue admitida en el Wesleyan College de Macon, Georgia, al igual que sus dos hermanas Soong Mai-ling y Soong Ai-ling y su hermano T.V. Soong. Aquellos cuatro hermanos eran el ejemplo típico de una nueva generación de jóvenes intelectuales chinos que quiso ir más allá de los clásicos del pensamiento chino y aprender de culturas foráneas (notablemente de Occidente) para luego volver a China, una vez finalizados sus estudios en el extranjero, y así ejercer influencia en la sociedad china de manera a contribuir a las tan necesarias reformas que necesitaba la China feudal de la reinante dinastía Qing. Durante su estancia en los Estados Unidos, Soong Ching-ling desarrolla muy pronto una consciencia política, mostrando una gran preocupación por la suerte del pueblo chino, preocupación que nunca dejó de tener durante el resto de su vida.


Así relataba Soong Ching-ling su infancia, en los años previos a la Revolución Democrática de 1911:

“Mi padre instaló una impresora en el sótano de su casa para imprimir libros religiosos así como panfletos secretos para propagar la revolución. Al ser jóvenes en aquella época, aún podemos recordar a nuestros padres diciéndonos que no hablásemos nunca con nadie de ello y prohibiéndonos llevarnos algún panfleto revolucionario. Después, mi padre también ayudó financieramente al Dr. Sun Yat-sen para la revolución.”

En octubre de 1911, a Soong Ching-ling le llega la noticia de que se había producido el levantamiento de Wuchang, que terminó provocando la caída de Aisin-Gioro Puyi, último emperador de China, e instaurando la República de China en enero de 1912. Aquel acontecimiento histórico supuso el fin de 4000 años de dinastías feudales. Soong Ching-ling sintió entonces una tremenda excitación. En abril de 1912 escribe en el periódico del Wesleyan College el artículo “El mayor acontecimiento del siglo XX”, cuyas palabras casi parecen premonitorias:

“Uno de los mayores acontecimientos del siglo XX, el más grande desde Waterloo, en opinión de muchos educadores y políticos de renombre, es la Revolución China. Se trata de un hito de lo más glorioso. Supone la emancipación de 400 millones de almas de la esclavitud de una monarquía absolutista que había existido durante cerca de 4000 años, y bajo la cual “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” habían sido negadas. Y puede que a China, la más antigua de todas las naciones, le toque ahora indicar el camino hacia la fraternidad. En otras palabras, China jugará su papel en el esfuerzo por elevar a la humanidad. Napoleón Bonaparte dijo: “Cuando China se mueva, ella moverá el mundo”.”

Tras finalizar sus estudios universitarios, Soong Ching-ling decide dejar los Estados Unidos para dedicar su vida a la revolución democrática de China. Después de graduarse en el Wesleyan College, obteniendo una licenciatura en literatura, en agosto de 1913 llega a Tokio, Japón, donde coincidían muchos revolucionarios chinos que estaban en el exilio debido a la traición de Yuan Shikai (3). Allí conoce a Sun Yat-sen y se convierte en su secretaria, sucediendo en el puesto a su hermana Soong Ai-ling. Soong Ching-ling termina enamorándose de Sun Yat-sen y se casa con él el 25 de octubre de 1915, convirtiéndose así en su compañera de por vida y en su mayor apoyo para seguir con la labor de defender la joven República de China y llevar a buen término la revolución democrática.


Pese a que Sun Yat-sen había sido un amigo cercano de la familia Soong desde hacía 20 años, en tanto que cristianos devotos los padres de Soong Ching-ling se opusieron vehementemente a esta unión, debido a que Sun Yat-sen tenía 26 años más que ella, estaba separado desde hacía tiempo de su mujer Lu Muzhen y ya tenía un hijo y dos hijas. De hecho, debido a la oposición de los padres de Soong, ésta incluso se vio forzada a volver a Shanghái para permanecer allí bajo “arresto domiciliario”. Pero Soong consiguió escapar por la ventana con ayuda de una de sus amas de casa, para volver a Japón y casarse con Sun Yat-sen, poco después de que éste consiguiera el divorcio en septiembre de 1915. Soong Yaoru se apresuró a viajar a Japón para impedirlo, pero no pudo detener la boda a tiempo. Los padres de Soong rompieron relaciones con ella después de concretarse el matrimonio. Para entonces, la antigua Sociedad para la Regeneración de China, fundada por Sun Yat-sen, ya había pasado a llamarse Partido Nacionalista de China o Kuomintang, al fusionarse con otros grupos republicanos.


Así lo relataba ella:

“No me enamoré. Él ya era un héroe que yo había admirado desde la lejanía. Irme a trabajar para él fue una romántica idea de joven mujer, pero una buena idea al fin y al cabo. Quería ayudar a salvar a China y el Dr. Sun Yat-sen era el único hombre que podía hacerlo, así que decidí ayudarle.”

Soong también mostraba tener cierto sentido del humor:

“Soy feliz, intento hacer lo posible para ayudar a mi marido con su correspondencia en inglés… Así que se puede decir que para mí el matrimonio es como ir a la escuela, sólo que no hay “exámenes” de los que preocuparme.”

Antes del matrimonio, a Soong Ching Ling se le había enseñado a no dudar de la autoridad de Dios. Pero después de conocer a Sun Yat-sen, ella vio a otro “Jesucristo”. Más tarde, ella declararía sobre Sun Yat-sen que “nunca sintió ninguna contradicción alguna entre la doctrina de Jesús y su propia doctrina. Para él, la revolución social era la implementación de la doctrina cristiana”. Aunque en 1966 ella le dijera a su amigo y biografo Israel Epstein que tanto ella como Sun Yat-sen eran completamente ateos, en 1978 le escribió a su amiga japonesa Fumiko Niki que “En mi mente, todavía existe el pensamiento filantrópico de la Biblia”.


Tras la boda, Soong Ching-ling siguió trabajando como secretaria de Sun Yat-sen. Los dos esposos volvieron del exilio en 1916, instalándose en Shanghái.


Durante sus diez años de matrimonio (4), Soong Ching-ling siempre se mantuvo al lado de Sun Yat-sen, pese a las dificultades y los reveses de la lucha. En ocasiones, esto incluso pudo haberle costado la vida. En junio de 1922, durante los preparativos de la Expedición del Norte (5) para reunifica