4.1- Crisis, Leyenda Rosa de la Unión Europea, Coronavirus y desarrollo del socialismo en España

Actualizado: jun 10

Por Joaquim J.P.


Resumen:

España, tras la pandemia del Covid-19, se ha visto inmersa en una de las peores crisis económicas de su historia. Mientras, a escala internacional, dos proyectos antagónicos y enfrentados entre sí debaten el destino por el control del mundo: la "Sociedad Abierta", fruto de los intereses de la burguesía financiera y la defensa del Estado-nación, proyecto político retomado por la burguesía industrial. Ambos intentan disputarse la hegemonía occidental. En medio de esta pugna, España sufre las consecuencias de un modelo económico, político y social derivado de la implementación de la globalización y su sociedad abierta. A lo largo del artículo, repasaremos los hechos históricos que han colocado a España en esta situación, la responsabilidad de las clases dominantes españolas en nuestra subordinación a Alemania, las consecuencias de la integración económica, política y sociológica de la Unión Europea y su relación con la crisis desatada por la pandemia del Covid-19.


Palabras clave: Crisis, Coronavirus, Régimen del 78, Unión Europea, España.





I.- Introducción Las crisis económicas en el sistema capitalista son consecuencia siempre de múltiples y complejos factores: la producción capitalista genera permanentes contradicciones y clases antagónicas entre sí que luchan por hacer prevalecer sus intereses. Durante estos ciclos de crisis, suele repetirse a menudo un patrón que incluye varios factores: la sobreproducción, el desperdicio de recursos y la incapacidad de mantener el consumo, porque el propio funcionamiento acumulativo de la riqueza en unas pocas manos, provoca el empobrecimiento y proletarización de las clases medias, así como la destrucción de infraestructuras productivas, quiebras masivas y finales de ciclos productivos que reestructuran los mercados y redirigen las fuerzas productivas hacia nuevos sectores.


El caso que tratamos aquí es un tanto especial frente a otras crisis, ya que es derivada de la sobreproducción consecuencia de la paralización económica provocada por la crisis sanitaria del Covid-19, que además se ha dado en un marco que ya de por sí expresaba indicios de crisis. Mientras, se sigue desarrollando la fuerte pugna entre dos burguesías que luchan por imponer su modelo; burguesía financiera e industrial disputan su hegemonía en occidente, mientras el sistema económico europeo y en concreto el español pende de un hilo y va camino de sufrir una de las peores recesiones de su historia. Todo ello, además, exacerbado en España por nuestras condiciones particulares, que comentaremos a lo largo del artículo.

Las bases de esta crisis en nuestro país tienen diversos elementos estructurales derivados de la integración en la Unión Europea:

  1. La integración política, basada en la cooptación de las burguesías y clases políticas.

  2. La integración económica, centrada en la globalización y el papel de España dentro del mercado de trabajo internacional.

  3. La integración sociológica, vinculada al concepto de "Sociedad Abierta" de Karl Popper.

Son tres conceptos importantes que desarrollaré a lo largo del artículo para comprender los aspectos fundamentales de la crisis desatada por el Covid.



II.- La entrada en la Unión Europea

Hace ya largo tiempo que España forma parte de la UE. Desde que iniciara su andadura en el proyecto de incorporación, tras la Transición del 78, el europeísmo se nos ha vendido siempre como la salvación. Como la redención al “mito oscuro español” -engendrado por la Leyenda Negra-, como la solución a todos los problemas pasados, presentes y futuros de España. Sin embargo, cuando uno analiza los datos económicos, industriales, de deuda pública, etc., salta a la vista que la integración de España en la UE ha significado casi todo lo contrario a lo que se nos vendió. Y es que, muy lejos de haber favorecido el desarrollo de España y mejorado la vida de los españoles, la Unión Europea ha perjudicado, desde el punto de vista económico, político y sociológico, todos los aspectos de la vida de los trabajadores españoles.

Esto no habría sido posible sin la conformación ideológica externa, durante la transición y previamente, de las clases dominantes de España, que con una tradición negrolegendaria heredada del afrancesamiento, permitiría a la inteligencia estadounidense colocar a unas clases dominantes serviles e integradas en las aspiraciones de construir el proyecto de la Unión Europea, fundamentado en tres pilares:

- Integración política.

- Integración económica.

- Integración sociológica.


Estos pilares llevan ya décadas presentes en la sociedad española. Se fundamentan en un eje vertebrador, que provoca que seamos un país bastante europeísta [1], aun siendo de los más perjudicados por la integración europea. Este eje vertebrador que precede a los tres pilares de la integración, lo denomino el Mito Rosa de la Unión Europea, que se basa en ocultar deliberadamente las consecuencias políticas, económicas y sociológicas de esa integración. Este mito, tendría su reflejo más fiel en la idea formulada por Ortega y Gasset de: “España, es el problema; Europa, la solución”. Algo que de forma inconsciente es una consecuencia de la Leyenda Negra Hispánica, que desde hace ya siglos habría calado en el pensar español. El europeísmo español, un sentimiento que bebe de esa hispanofobia latente, quizá no tanto en estratos poblacionales generales, pero sí de forma importante en las élites políticas, intelectuales y económicas españolas, es uno de los pilares ideológicos sin los cuales no se puede entender la subordinación de España, sus clases dominantes y por ende de su pueblo, a intereses de potencias ajenas que trabajan claramente por su destrucción.

Creo interesante resaltar una cita del libro El marxismo y la cuestión nacional española, de Santiago Armesilla, que explica bien el contexto mencionado previamente:

“La transición española fue orquestada por poderes políticos foráneos, sobre todo en Estados Unidos (la CIA) y la República Federal Alemana, organizando y coordinando acciones entre el CLC [2], en tanto que órgano encargado de organizar a la oposición antifranquista anticomunista, y el franquismo reformista que, primero en la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez (UCD) y en Alianza Popular, y más tarde en el Partido Popular (PP), capitaneó dicho proceso. Existen otros acontecimientos que pueden dar cuenta de ello, como la aprobación por el PSOE del congreso de Suresnes de 1972 en que salió elegido como secretario general Felipe González, la defensa del “derecho de autodeterminación de las nacionalidades y regiones”. González llegó escoltado a la frontera francesa por la Guardia Civil, y el PSOE fue apoyado financieramente por la Internacional Socialista, heredera de la IIª Internacional y Media que crearon los austromarxistas.”[3] Santiago Armesilla, El marxismo y la cuestión nacional española 

Las élites españolas actuales, consecuencia del hacer geopolítico de dos potencias que están muy interesadas en la neutralización y subordinación de España como nación política, tienen su pilar ideológico en la Leyenda Negra antiespañola. Sin ella, no sería posible la configuración de una clase política y de una burguesía apátridas que han trabajado desde el final del franquismo para que la integración desventajosa de España en el mercado europeo fuera un hecho, empezando por los acuerdos del tratado de Maastricht, la integración militar en el tratado de la OTAN y la adopción del euro en detrimento de la peseta o la modificación del artículo 135 para primar el pago de la deuda externa tras el rescate en 2008 a los bancos alemanes.


Como consecuencia de todo ello, España es hoy una nación sin soberanía, con unas instituciones que están diseñadas para su desaparición (a largo plazo) y su posterior integración en el proyecto sociológico de la Europa de los Pueblos, cuyo proyecto político es la Unión Europea.


III.- Contexto Español y geopolítico: Burguesía financiera vs Burguesía industrial


Cuatro décadas después de la implantación del régimen del 78 en todas sus vertientes -económica, política y sociológica-, podemos ver hoy el funcionamiento del modelo heredado de la integración europea que se nos ha impuesto: descentralización administrativa, desindustrialización, eliminación de nuestra soberanía económica, desigualdad territorial y endeudamiento. Son las consecuencias más negativas de la integración de España en la UE.


Dentro de este contexto, hemos visto como España se ha situado en el epicentro de la pandemia del Covid-19 durante varias semanas [4], en las cuales hemos sido testigos de las "bondades" del sistema autonómico y su pésimo funcionamiento, de los enfrentamientos entre la gestión de competencias del Estado central y las autonomías, y de las consecuencias de la desindustrialización, al ser incapaces de producir por nosotros mismos el material médico necesario para equipar a nuestros sanitarios -que ha sido el grupo profesional más afectado y con más contagios del país [5]- o los medios materiales de protección, como guantes o mascarillas, que hubiera sido necesario repartir entre la población. Dado el esperpento vivido, la oposición en España se ha hartado de vociferar a todas horas sobre la negligencia y crímenes que supuestamente habría cometido el gobierno. Esta visión, miope y propia del cortoplacismo con intereses electoralistas, ha impregnado una lectura superficial y sesgada de los problemas mencionados previamente. El gobierno ha cometido errores de gestión priorizando sus propios intereses, pero en líneas generales ha hecho lo que las instituciones y el modelo heredado están diseñadas para hacer y lo que el modelo productivo español, derivado de la integración europea, ha permitido producir; y ha gestionado sociológicamente una sociedad individualista, que no toma en serio al Estado, porque su funcionamiento a nivel de superestructura ideológica es contradictorio.


Decían Marx y Engels en el manifiesto comunista que “El gobierno del Estado no es más que la junta que administra los negocios comunes de la clase burguesa” [6]. Y eso está haciendo el gobierno: administrar los negocios de la burguesía; pero esa burguesía no tiene interés en que a España le vaya bien, pues nuestro gobierno gestiona los intereses de la burguesía financiera globalista, cuyo testaferro es George Soros [7].


Este testaferro, de intereses más complejos de los que aparenta, está claramente interesado en la creación de un proyecto geopolítico que va más allá de la UE y de Estados Unidos: el proyecto del Gobierno Mundial y de la "Sociedad Abierta" de Karl Popper, idea que subyace desde hace décadas en la globalización.


Si durante el período de la Segunda Guerra Mundial, la dialéctica de clases y de Estados giraba en torno a la industrialización y la acumulación de capital mediante la explotación asalariada y las contradicciones de clase que ello generaba; terminada la guerra, gracias al desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones vinculadas al comercio internacional y a la internacionalización del trabajo asalariado, ocurrida durante la posguerra; se sentaron las bases para la conformación del poder acumulativo de la burguesía financiera, que durante los años 70 y 80 vería su capacidad de multiplicación de capital incrementada en tasas hasta ese momento impensables. Sobre todo tras el acuerdo de Bretton Woods y la creación del dinero fiduciario estadounidense, las nuevas tecnologías de telecomunicación desarrolladas durante la Segunda Guerra Mundial y mejoradas en las décadas posteriores, permitían aumentar el traslado de capital entre regiones, Estados y continentes de forma más fácil y sencilla. El nacimiento del dinero en forma digitalizada durante los 90 y 2000, poco a poco, permitió que la burguesía financiera comiera el terreno en la sociedad capitalista a la burguesía de carácter industrial.


El sujeto social de esta clase burguesa que representa bien George Soros, es la burguesía financiera globalista, un tipo de clase social surgida del desarrollo de los mercados internacionales y cuya base material es el desarrollo de infraestructuras de comunicación digital, que empezó durante la década de los 90 y que tiende y tenderá a la conectividad de todo ser humano a una red de comunicación mundial. Esta infraestructura sienta las bases para el surgimiento del gran poder de la nueva burguesía financiera globalista, que, aunque ya existía previamente durante el siglo XIX y el XX, como los describió Marx, hasta bien entrada la década de los 80 ésta no vería su pleno desarrollo como clase adquiriendo una capacidad de acumular capital muy superior a la de otras clases burguesas, anteponiéndose así a las burguesías industriales.


La caída de la URSS se explicaría por las propias contradicciones del sistema soviético, su Leyenda Negra, asumida por las capas más importantes de los cuadros del partido, y por el surgimiento de esta burguesía pujante con su propio proyecto geopolítico, que supo comprender muy bien las debilidades heredadas del modelo productivo industrial soviético. Estas debilidades consistían fundamentalmente en su planificación lenta y poco informatizada, y en su baja capacidad de movilización de recursos, que además estaba muy centrada en la parte militar; en comparación al modelo desarrollado por la burguesía financiera, de carácter más dinámico y efectivo a la hora de adaptarse a los cambios tecnológicos que acontecerían durante las décadas posteriores. El modelo desarrollista de la burguesía financiera permitió la deslocalización industrial a nivel internacional. El capital, al no depender ya puramente del mercado vinculado al Estado debido a que podía trasladarse de forma electrónica, obtuvo un carácter todavía más internacional, algo que comprendió muy bien China durante la década de los años 80 y 90. Estas causas explicarían el cambio de estrategia del Partido Comunista Chino, que supo aprovecharse del modelo pujante de la burguesía financiera internacional para atraer su capital y la tecnología occidental para modernizar tanto la sociedad como los medios productivos Chinos. Aunque explicar en detalle todo ese proceso me llevaría quizás un artículo aparte, si es importante comprender el papel de esta burguesía, la financiera, en la conformación geopolítica mundial y su proyecto para la UE y España.


El desarrollo de esta clase ha comportado nuevas formas de dominación política, sociológica y económica. Las clases políticas posmodernas representan muy bien los intereses de esta burguesía financiera: su proyecto político se resume en la implementación de la "Sociedad Abierta" de Karl Popper, llevada a la práctica por George Soros mediante su Open Society Foundation [8].


La Open Society Foundation es el proyecto geopolítico de la burguesía financiera globalista anglosajona, y las clases políticas posmodernas son en general su correa de transmisión. Esta fundación tiene, según su propia página web, el objetivo de construir una sociedad cuyo fundamento romántico es la “libertad humana y una sociedad abierta”. Aunque puede sonar muy bonito, la "Sociedad Abierta" persigue en realidad algo más pragmático y cínico: la libre circulación de capitales y de mano de obra sin la intervención de los Estados; es decir, un modelo geopolítico basado fundamentalmente en el debilitamiento de los Estados nación de Occidente para permitir el libre flujo de sus intereses sin intervención o con una intervención mínima.

Dentro de este marco del desarrollo e implementación de la "Sociedad Abierta" a escala global, desde 2016, ha surgido un fiero enemigo que podría poner fin a la hegemonía y continuidad del proyecto de Soros: Donald Trump.


Como representante de un proyecto antagónico al de la burguesía globalista financiera, Trump representa los intereses de la gran burguesía industrial occidental. Esta burguesía industrial lleva en decadencia ya varios años; su decadencia tiene un motivo claro -la globalización desarrollada por la gran burguesía financiera- que comenzó con las deslocalizaciones masivas hacia países asiáticos y que ha tenido como consecuencia algo inesperado para ellos: el resurgimiento del imperio Chino, con su Socialismo de mercado de características Chinas. China ha puesto en jaque el beneficioso desarrollo que la globalización había tenido hasta ahora para Occidente. Gracias a su alta capacidad tecnológica y sus productos de alto nivel pero a bajo coste (sobre todo telefonía móvil y electrónica), los industriales occidentales no pueden competir con China, y ven amenazados a la larga sus grandes imperios corporativos, hegemónicos en Europa y hasta ahora en el resto del mundo. Por ello, ahora estamos viendo el resurgir de esta clase burguesa de su letanía, defendiendo sus intereses a con uñas y dientes, cosa que puede suponer el fin de la globalización y de la “Sociedad Abierta”.


La gran burguesía industrial Occidental se ha visto amenazada de muerte por el proyecto globalizador de la “Sociedad Abierta”, que pretende mermar el poder y peso de los Estados nación creando plataformas continentales desreguladas y con instituciones con baja capacidad de intervención -es el rumbo que sigue la Unión Europea desde su nacimiento-. Frente a este proyecto, esta gran burguesía pretende frenar el proyecto destructor del Estado nación para usarlo como salvaguarda de sus maltrechas industrias, recuperar políticas proteccionistas para competir con China y evitar que ésta se haga con el mercado Americano y Europeo.


Dentro de este contexto geopolítico tenemos a la Unión Europea y España, que ahora es también un escenario de disputa geopolítica entre estas dos burguesías. En la política Española de los últimos años hemos oído con frecuencia las palabras “comunista” y “fascista”, que tanto Vox como Podemos se recriminan mutuamente. A lo largo del artículo veremos también que estas etiquetas, representan solo fachadas vacías, pues detrás de ese mal denominado “fascismo” (Vox) se esconde el proyecto de esta gran burguesía industrial que pretende recuperar el Estado nación para proteger la industria propia y su mercado interno, y en el otro lado el mal llamado “comunismo” encarnado en el PSOE o Podemos, representa hoy el proyecto de la “Sociedad Abierta”, es decir, el proyecto de la burguesía globalizadora financiera.


Dentro de este marco, existe una compleja dialéctica política que atañe al nacimiento de la UE, la integración de España en la misma y las consecuencias que la pandemia del Covid ha puesto de manifiesto.


IV.- La conformación de los Estados Unidos de Europa y la Leyenda Rosa Europea

La integración económica de España en la UE: Explicado de forma breve el carácter e intereses de la burguesía financiera globalizadora y su pugna con la burguesía industrial, retomemos el hilo conductor del artículo: el proyecto de la Unión Europea para España y sus consecuencias en relación a la crisis del Covid-19.


El que antaño fuera el modelo de Estado de la burguesía -el Estado nación-, hoy representa un elemento “arcaico” que lastra el desarrollo de los intereses del capitalismo financiero. Así, el proyecto de la "Europa de las Regiones", pretende construirse sobre los restos de los actuales Estados nación, cimentándose en su disolución para posteriormente, debilitados, otorgar todavía más poderes a las instituciones supranacionales de la UE, replicando así una suerte de modelo estadounidense de federaciones. Este proceso se ha desarrollado absorbiendo para sí y practicando la cooptación de las burguesías y clases políticas establecidas (y destruyendo a las que no quieran someterse) de esas naciones ya constituidas, a las filas de la nueva burguesía financiera globalista. Aunque esto no es solo cosa de un solo día, esta conformación política de Europa, lleva décadas en marcha.


Uno de los pilares fundamentales de la Unión Europea, fue el tratado de Maastricht, una unión monetaria surgida de la evolución del tratado de 1951 de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, consecuencia de la Segunda Guerra Mundial y resultado de la necesidad de enfrentar al enemigo geopolítico del capitalismo occidental de la posguerra: la extinta URSS. La Comunidad Europea del Carbón y el Acero fue constituida en un inicio por Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos, con el fin de organizar la libertad de circulación del carbón, de acero y el “libre” acceso a las fuentes de producción. Esta unión, apoyada y con el visto bueno del imperio estadounidense, conformó la base de las relaciones económicas para el nacimiento posterior de lo que hoy conocemos como la Unión Europea, que se vería fuertemente reforzada con la aprobación del tratado de Maastricht y la adopción del euro como moneda común.

Para comprender la importancia de la infraestructura y la conformación posterior de la superestructura, desde el análisis marxista, es interesante leer lo que Marx escribió y ponerlo en contexto para la conformación de la UE y sus clases dirigentes, como proyecto político:

“El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”   Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, 1859, Karl Marx.

Es decir, el nacimiento de la Unión Europea como proyecto, parte de la base de transformar la infraestructura productiva, fomentando primero la unión comercial, seguida de la implantación de una estructura política y jurídica de dominación por parte de las naciones burguesas que dirigen ese proceso de unificación. Al transformar las relaciones de producción, comerciales y políticas, se crea la base para la conformación del ser social de una burguesía y clase política afincada en defender los intereses de la UE, bajo la dirección de la burguesía financiera globalizadora. Es importante comprender entonces porqué la burguesía industrial quiere detener ese proceso y volver al Estado nación, porque avanzar en el proyecto globalizador supondría el fin de esa infraestructura económica y productiva, como también el fin de esa característica clase burguesa propiamente europea.


En España este proceso de dominación se llevó a cabo, como expliqué anteriormente, durante la Transición, aprovechándose de la Leyenda Negra Hispánica y del anhelo “democratista” de la sociedad española, para crear los cimientos del Mito Rosa de la Unión Europea.


El proceso de integración económica en particular se logró sobre todo gracias a la clase política española, conformada desde fuera por la CIA y la socialdemocracia alemana. Ello tuvo como consecuencia que tras la entrada de España en la UE, las potencias europeas, con Felipe González como cómplice necesario, desindustrializarían y desmantelarían toda posible competencia a sus industrias patrias [9], implantando así las bases económicas de dominación de Alemania y Francia sobre España. El proceso de integración económica había comenzado, convirtiendo a España, que hasta la entrada en la UE había tenido un paro del 4%-6%, en uno de los países de la unión con más paro estructural, pasando en 8 años (1978 a 1986), del 6% al 21% de paro.



Los datos de paro estructural, además, cambiaron su metodología de contabilización a partir de 1986, ya que se dejó de contabilizar como parados a los desempleados que cobraban prestaciones. Por tanto, las cifras de parados publicadas en 1986 y posteriores, que no reflejan la realidad, están falseadas. El PP tampoco hizo nada por cambiar esa contabilización falsaria, por razones obvias.


Aunque la idea general que se muestra entre los dos gráficos siguientes es la relación entre el paro estructural -que aumenta de forma constante en cada crisis- y la desindustrialización, también refleja el cambio de modelo productivo hacia el sector servicios, que en líneas generales ofrece por su estructura y funcionamiento, peores condiciones laborales, salariales y de estabilidad en el empleo.



Comparativamente hablando, mientras España habría perdido desde 1995 un 8% de aportación de la industria al PIB -contando con el proceso de deslocalización de empresas con la globalización-, Alemania por el contrario habría mantenido su sector industrial intacto con una variación de apenas el 2,5%. Además, no podemos valorar el período de 1978 a 1995 (curiosamente tras la entrada en la UE y mientras gobernaba el PSOE), sobre el peso de la industria en España, porque no existen datos al respecto. En ese período ocurriría que más de 60 importantes empresas estatales fueron privatizadas por el propio PSOE [10].



Para tener una perspectiva más amplia de los efectos de la desindustrialización tras la integración en la UE, a continuación tenemos una gráfica comparativa de la evolución histórica del crecimiento económico a través del PIB per cápita en todos los regímenes de España entre 1868 y 2016. Esta gráfica desmonta el mito de lo mucho que ha ayudado la UE a nuestro crecimiento económico y bienestar. Por el contrario, muestra una realidad que no gustará a los europeístas ni a izquierdistas indefinidos; y es que España, durante el franquismo, al proteger su mercado interno y estatalizar las industrias de capital privado, tuvo un mejor crecimiento económico general y pudo garantizar, en consecuencia, una mejora prolongada de la economía. Se aprecia claramente el estancamiento progresivo del crecimiento económico tras la entrada en la UE. Sobre todo, las peores caídas durante el régimen del 78 ocurren de a partir de 1978, con la liberalización y venta de las empresas estatales a capital extranjero para su posterior desmantelamiento. La segunda peor caída ocurre -a pesar de la burbuja inmobiliaria- a partir de 1998, y continúa hasta la actualidad con leves recuperaciones.



En este otro gráfico que reproducimos a continuación, podemos apreciar la evolución del PIB per cápita de Alemania y España entre 1982-2019. Los efectos de la desindustrialización y la terciarización de la economía española, pueden verse a largo plazo. Pese a que tras la década de los 90 el crecimiento parece ir a la par, el resultado de la crisis económica, la posterior aplicación de los recortes y la modificación del artículo 135; el distanciamiento en el crecimiento del PIB per cápita es como poco remarcable. Tras los recortes durante el período de 2008-2011, efectuados por el PP y PSOE por mandato de la UE, vemos claramente como el crecimiento económico se estanca en España, junto a esto, sumándole la desindustrialización y teniendo en cuenta que el PP falseó los datos del PIB [11], añadiendo elementos inverosímiles como el tráfico de drogas o la prostitución, podríamos afirmar que el distanciamiento es en realidad mayor, pero aun así la diferencia del PIB per cápita entre España y Alemania se ha multiplicado por casi el doble, pasando de 7.400 € de diferencia en 2008 a 14.910 € en 2019.



Como consecuencia de todo esto y a raíz de desarrollar una economía basada en el sector servicios con salarios bajos [12] y alta temporalidad [13], sumando además los recortes que Alemania impone a España como condición para recibir el rescate, se produce tras la crisis de 2008, y durante el período posterior, un efecto de contracción del consumo y una bajada de la recaudación de impuestos -tanto directos como indirectos-, que sumados a los altos intereses derivados de la deuda ilegítima provocada por Alemania, obtenemos un aumento de la deuda que nos hizo pasar del 40% de deuda sobre el PIB hacia casi el 100% en 2016, con un elemento además absolutamente ilegítimo, que es la prima de riesgo. Algo que carece de sentido tras la modificación del artículo 135 de la constitución que priorizaba el pago de la deuda por encima de todo. ¿Qué sentido tiene entonces aplicar la prima de riesgo sobre la deuda española cuando no puede - porque así lo establece la Constitución - ocurrir jamás, que España no pague esa deuda?


Fuente: Banco de España​ y datosmacro.com​ (*la deuda fluctúa mes a mes, pendiente de confirmar el % al final de año)

No es casual entonces el estado de la deuda pública de los países de la zona euro que ha dejado la crisis de 2008 y que tras haber rescatado el sistema financiero alemán, endeudando a los demás países, Alemania sea el único país casi sin deuda de la zona euro.



Como conclusión de la integración económica derivada de la entrada en la UE y la “liberalización” del mercado español orquestada por el PSOE, continuada sin ningún cambio por el PP, que supuso la privatización por parte de capitales extranjeros de buena parte de la industria de España, el estancamiento de los salarios, la temporalidad en el mercado laboral más alta de la zona euro y un paro estructural de casi un 25%, la adopción del euro (moneda que no controlamos) previo entrada en el tratado de Maastricht ha tenido como consecuencia que la deuda soberana española está a niveles que hacía más de un siglo que no se producían, solo tras la guerra de marruecos quedó España tan endeudada. Podemos afirmar que lejos de los mitos rosas que quieran contarnos sobre la UE, España desde el punto de vista económico, no ha ganado en nada y menos su clase trabajadora que es a todas luces la mayor perdedora de la integración europea y que ha quedado a niveles de deuda incluso peor que tras perder una guerra.



V.- La integración política:



V.-1 El preludio histórico de la “Europa de los pueblos”

A algunos lectores puede que les suene el término de “La Europa de los Pueblos”, pero para quien no sea conocedor del mismo vamos a arrojar un poco de contexto histórico del mismo. Aunque no está claro cuando fue acuñado por primera vez, lo que sí veremos a continuación es que la balcanización de Europa era ya una estrategia de dominación de Alemania desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial. El término de la "Europa de los Pueblos" proviene del proyecto geopolítico del partido nacionalsocialista Alemán y, aunque no es mencionado explícitamente por Hitler con tal denominación, sus bases ideológicas y conceptuales se encuentran descritas en el propio Mein Kampf.



Este mapa fue consecuencia de un estudio de etnias encargado por Hitler durante el lapso previo al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Las divisiones entroncan con algunas de las afirmaciones descritas por él, en relación a la concepción nazi del estado y las razas o etnias:

“El fin supremo de un Estado racista, consiste en velar por la conservación de aquellos elementos raciales de origen que, como factores de cultura, fueron capaces de crear lo bello y lo digno inherente a una sociedad humana superior. Nosotros, como arios, entendemos el Estado como el organismo viviente de un pueblo que no sólo garantiza la conservación de éste sino que lo conduce al goce de una máxima libertad, impulsando el desarrollo de sus facultades morales e intelectuales.” Adolf Hitler, Mein Kampf. 1925

Hitler concebía entonces el Estado como forma de organización de la raza y la cultura, como la expresión de sus “elementos raciales”. Es decir, según la interpretación de Hitler, bajo la cultura diferenciada subyacería en realidad una etnia o raza única y a su vez éste hecho requeriría de un estado propio como fin de representación, preservación y diferenciación de la raza. Esto queda también vinculado a la idea expansionista del “espacio vital” y sería una simple justificación imperialista de control sobre los territorios anexionados. Se puede leer entre líneas que la tesis fuerte de los nazis era dominar una Europa dividida en etnias separadas de sus Estados nación. Esa es la base fundamental de Hitler para la dominación y control geopolítico, debido a que en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, un Estado grande y patriótico equivalía un a ejército numeroso y cohesionado de difícil desmoralización, que por motivos obvios era algo temido e indeseado por los intereses expansionistas de Hitler.


La estrategia de división y dominación es simple y efectiva, ha sido un método muy utilizado por los imperios depredadores a lo largo de la historia para asentar sus conquistas geopolíticas. El expansionismo hitleriano tenía muy claro ya a principios de la guerra que, si querían dominar Europa tras ganar la guerra, debían debilitar y fragmentar los Estados nación invadidos. Por ello elaboraron mapas como el expuesto anteriormente. El ideario de la balcanización europea existió durante la guerra con esos mismos fines, y hay evidencias de esa estrategia geopolítica por parte de Alemania durante la guerra.

En la primavera de 1940, tras la invasión alemana de Francia, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Joachim von Ribbentrop, envía a París a dos expertos en asuntos raciales: el luxemburgués Karl Bouda y Werner Best, jerarca de las SS y jefe de la oficina central del Servicio de Seguridad de la Gestapo en Berlín. Los altos mandos del Tercer Reich, junto con Alfred Toepfer, responsable de las minorías étnicas en el país galo, saben que controlar militarmente estados tan grandes como Francia o Rusia, cuya invasión entra en sus planes, es muy difícil. El general y geógrafo alemán Karl Haushofer, del Instituto de Estudios Geo-políticos, desempolva los viejos papeles del Káiser Guillermo II y pone sobre la mesa la estrategia para balcanizar Europa, una vez asegurado el Lebensraum, el espacio vital ario. La misión de Bouda y Best, algunos de cuyos estudios llega a publicar la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, es desmembrar Francia en una serie de cuatro o cinco estados más pequeños -Bretaña, Aquitania, Occitania y Provenza-, siguiendo pautas de tipo étnico, geográfico y racial, para establecer sobre ellas un control político férreo. Uno de esos miniestados, que debía asegurar la retaguardia por el sudoeste, es la unión de los territorios vascos de ambos lados de los Pirineos para refundar la región de Vasconia. Los nacionalistas vascos, que se consideran un grupo étnico puro, sin mezcla de otras sangres, y que utilizan la esvástica como símbolo de la pureza de la raza, se sienten atraídos por los nazis, que se apoyan en los mismos proyectos raciales y llegan a ser bien vistos por la intelectualidad del Tercer Reich. Incluso el Consejo Nacional Vasco establecido en Inglaterra aplaude la idea: «La visión nazi de la nueva Europa insiste sobre la existencia de un problema vasco, afirmando que el pueblo asentado sobre las dos vertientes pirenaicas constituye una unidad con pleno derecho a la independencia. Pretenden crear un principado regido por un alemán, que comprenda los territorios situados al sur y al norte de los Pirineos, con capital en Bilbao», publica su boletín. Haciéndose eco de estos anhelos, el diario Bukarester Tagblatt agrega: «La prueba de que estos cálculos alemanes no son pura fantasía, la constituye el diferente trato reservado a los dos presidentes de las Comunidades Autónomas caídos en poder del Reich. Mientras que Companys fue entregado a España y fusilado, el presidente de Vasconia, José Antonio Aguirre, se encuentra detenido en un castillo de las afueras de Berlín, gozando de un tratamiento privilegiado». (Los mitos del nacionalismo vasco: de la Guerra Civil a la secesión, por José Díaz Herrera).

No son casuales las afirmaciones de José Díaz sobre los planes de fragmentación de Alemania en España y Francia durante la guerra, aunque estos planes no fueron del todo desarrollados en España por el devenir de la guerra y la derrota de Alemania por parte del bando aliado, sí existieron, sin embargo, acciones geopolíticas que apuntaban a más largo plazo a crear vínculos con los nacionalismos existentes en España como es el caso de Vicente Risco.

Tras el viaje del máximo ideólogo del nacionalismo gallego, Vicente Risco [14] a Berlín y Viena en 1930, se manifiesta éste impresionado por la organización del partido nazi y por su valor como «unica forza que se pode opór ao bolchevismo», aunque desapruebe los rasgos de plebeyismo pequeño-burgués del nazismo“. Con todo, Risco reconocía también el derecho «excepcional» de los alemanes a identificar nación con Estado y a otorgar al nacionalismo un signo estatista, así como justifica el irredentismo de las minorías alemanas por esa razón. En 1934, Risco se muestra aún más explícito: el futuro de una «Europa de los pueblos» libres no podía consistir en una federación, afirma, sino en una especie de «Imperio» de nacionalidades libres en cuyo centro se situaría un gran Estado-nación, el germánico..  V. Risco, «Nacionalismo galego», Alento. Julio 1934

No es casualidad que el propio Risco, ya en 1934, fuera conocedor y compartiera el proyecto anhelado de la "Europa de los Pueblos", pues era manifiesto que durante la guerra, Alemania había estado haciendo contactos con muchos movimientos separatistas a lo largo de Europa. En España sin embargo esa geopolítica fue compleja, debido a las alianzas de Hitler con Franco. Pero la invasión de España estuvo en mente del dictador nazi o sus altos cargos en diversos momentos, aunque tras la derrota sufrida en Rusia, esas estrategias geopolíticas para construir la Europa de los pueblos -fundamentadas en estados étnicos racistas-, se fuera diluyendo, siempre existieron contactos previos, durante y tras la guerra con los movimientos separatistas en España.

Los contactos del partido nazi con el separatismo catalán:

Ya antes de la toma del poder por el NSDAP en 1933, se habían producido tímidos contactos: cuando un dirigente nazi visita Barcelona en 1932, haciendo propaganda del movimiento de Hitler, es entrevistado por La Nació Catalana, órgano del PNC, que encuentra sus declaraciones «interesantes»; el nazi afirmaba que su partido «conoce» que los catalanes son racialmente diferentes de los españoles, define a los judíos como enemigos del nacionalismo catalán, y otras minucias. (Entrevista al Dr. K. Corff, por G. de Montrodo, «Qué vol Hitler?». La Nació Catalana. n.º 8. 26-IX-1932, p. 3)
Eso preparaba de hecho el terreno para relaciones algo más reales, y así desde 1933, habrá contactos de dirigentes de Nosaltres Sols! y del PNC con jerarcas nazis. Para algunos separatistas catalanes, convencidos de que el triunfo del fascismo en el mundo era inevitable, convenía que Cataluña supiese aprovechar la oportunidad que se le ofrecía en ello. Nosaltres Sols! también proclamaba la necesidad de analizar la escena política intenacional para seleccionar aliados potenciales para Cataluña, en función de sus intereses hacia España. En 1934, La Nació Catalana defendía que el pancatalanismo debía contemplarse en el espejo del pangermanismo puesto en práctica por la Alemania nazi, llegando incluso a postular una «Confederació Occitana»: estratégicamente, a Cataluña le interesaría que estallase un conflicto intenacional entre Francia y Alemania, pues así España (con Italia) se alinearían al lado de la primera. Alemania se convertiría de este modo en el aliado natural del catalanismo: «A l'esperanca d'una Catalunya lliure, relliguem el Pancatalanisme al Pangermanisme». (Esteve Albert, Quatre boigs de Mataró, Mataró: Caixa d’Estalvis Laietana/Dalmau, 1979, p. 112. El mismo autor, de la Organització Militar Nosaltres Sols! afirma que él mismo fue invitado a ir a Alemania para seguir cursos de piloto aéreo)

Contactos nazis con el separatismo vasco:

La cuarta propuesta de este catálogo preveía establecer a los "vascos, catalanes y gallegos como pueblos soberanos". El caso vasco, por tanto, no era ni mucho menos desconocido para este alto responsable de la Alemania nazi en la Francia ocupada. Sin embargo, como buen intelectual, Best quería saber más sobre uno de estos pueblos para el que había previsto un papel tan importante en su concepto de reordenación étnica de Europa. Así, encargó a uno de sus hombres, el subteniente Manchen, con destino en Biarritz, la elaboración de un informe sobre "la cuestión vasca"; informe que le fue enviado a finales de mayo de 1941.” “Tal y como se ve, en este informe se presenta a los vascos como un pueblo real y no artificial, vigoroso defensor de su libertad, con una ideología vólkisch, antisemita y aliado con "los rojos españoles" sólo por la torpeza de Franco. En definitiva, un pueblo que en la visión biológicoetnicista de Best, cumplía todas las condiciones para ser un aliado-satélite del Imperio Alemán en la nueva Europa que construir tras la victoria final en la guerra.” “El memorando constituye un esfuerzo dialéctico para suscitar la simpatía de los alemanes por la causa vasca, que se define en términos de un Estado vasco y unificado independiente dentro de la nueva Europa posbélica. Con esta finalidad, el autor insiste una y otra vez en el argumento que supuestamente es el más atractivo para los nazis: la pureza de la raza vasca, conservada a lo largo de los siglos y pese a diversas invasiones por parte de otros pueblos". "Ninguno de estos pueblos extraños ha dominado o influido al pueblo vasco, que, al contrario, ha conservado la pureza originaria de su raza, mientras que España y Francia llegaron a ser crisoles de las razas y civilizaciones más diversas.” “Con todo, y en comparación con el memorando bretón, este texto vasco alberga un discurso mucho menos colaboracionista que el otro documento. Plantea, como en el caso bretón, la independencia de Euskadi dentro de la nueva Europa, pero no la vincula expressis verbis directamente a la Alemania nazi, ni prevé una estructura nacionalsocialista para el futuro Estado vasco. Sin embargo, las amplias estadísticas sobre la riqueza económica del País Vasco incluidas como apéndice en el documento cumplen mucho mejor la función de demostrar a los alemanes, también desde el punto de vista materialista, el interés que una Euskadi independiente y amiga de Alemania podía tener para el Reich. (El profeta pragmático: Aguirre, el primer Lehendakari (1939-1960), by Ludger Mees)

Estas estrategias y contactos con movimientos separatistas durante y previo a la Segunda Guerra Mundial, fueron fruto de una estrategia de dominación del escenario de posguerra donde los alemanes se imaginaban como vencedores y preparaban el terreno geopolítico posterior, asentando alianzas para la ansiada creación de estados étnicos y raciales que permitiría a Alemania dirigir y controlar Europa sin ningún estado fuerte para hacerla frente. Pero como todos sabemos ya, debido al curso de la guerra y a la efímera dominación militar de Alemania sobre Europa, esta estrategia nunca llegó a asentarse y los contactos con movimientos separatistas quedaron en una mera anécdota histórica que no tuvo ningún peso real sobre el devenir de la guerra.



V.-2 La Europa de los pueblos “moderna”


Pese a que esa Europa de los pueblos hitleriana quedó en agua de borrajas durante la guerra, estos contactos y estrategias pasadas, nos sirven para comprender la estrategia y geopolítica exterior histórica de Alemania, que ya desde Guillermo II, las capas aristocráticas dirigentes tuvieron bajo consideración la aplicación del “divisionismo” para asentar su hegemonía en Europa, por ello no es casualidad que los principios geopolíticos de esta estrategia, la separación y fragmentación de los Estados nación europeos que ponían en peligro la hegemonía alemana, sean calcados al proyecto abiertamente expuesto de la Europa de los pueblos sostenida por la Unión Europea y que curiosamente, fragmenta todos los Estados, salvo el Alemán.

La construcción política moderna del proyecto va por otras vías muy distanciadas de la visión militarista del siglo pasado y se fundamenta en varios puntos que señalaremos más adelante en relación a España. Cada país por supuesto tiene su propia idiosincrasia, por ello, la integración europea en materia política es particular en cada país y diría que no es extrapolable de un país a otro.


Sin embargo podemos encontrar como hay infinidad de similitudes entre mapas elaborados por distintas organizaciones pro Europa de los pueblos que pertenecen a países y proyectos políticos distintos.


Mapa creado por el Instituto de los Pueblos de Europa.
Mapa del partido de Alianza Los Verdes para las elecciones europeas denominado European Free Aliance.
Mapa publicado por ARGIA, medio vinculado al gobierno Vasco.
Mapa elaborado por eurominority.org, medio anarquista vinculado a las fundaciones de la Unión Europea.

Esta similitud entre mapas y organizaciones tan dispares (si realizan una búsqueda más exhaustiva en Google podrán apreciar que el mapa aparece vinculado en infinidad de organizaciones de todo tipo), indica un nexo común entre ellas: la sustentación del mismo proyecto político y bajo las mismas bases ideológicas (Separatismo y balcanización sobre la base lingüísticocultural).


Curiosamente, los “pueblos” que nacen de estos mapas tienen una fuerte correlación en España con la existencia de organizaciones políticas proseparatistas (BNG en Galicia, PNV y Bildu en País Vasco, Junts per Catalunya y ERC, Compromís, Mes Mallorca, etc.). Esto nos indicaría que no se trata de un proyecto cuya construcción sea solamente teórica, ya que se pueden corroborar similitudes inquietantes con esas “naciones” de Europa y las organizaciones separatistas existentes cuyas asociaciones, ong e instituciones beben directamente del Estado a través de las autonomías o de fondos privados europeos, lo que significaría que el proyecto de balcanización es real, está en marcha y es apoyado por la estructura, instituciones y presupuesto del Estado cuya base ideológica se encuentra en la constitución del 78. Esto, obviamente, no sería posible sin la colaboración de las clases dominantes españolas con el proceso, por ello en la parte introductoria hemos hablado de la transición y de cómo se fraguó. En España, la mayor parte de las organizaciones sustentadoras del proyecto se encuentran en el Parlamento y cuentan con una amplia mayoría parlamentaria a su disposición para mantener y desarrollar los pilares de la disolución de la nación política.


En líneas generales no interesa, por obvias razones, que la población española sepa y entienda cuál es el fin principal de la instauración de la Europa de los Pueblos, por ello la estrategia de defensa del proyecto europeo por parte de la “izquierda” es planteado de forma muy demagógica como alternativa a “la Europa de los mercados”. Como es el caso del PSOE que defendía una Europa “popular” frente a los mercados ya en 2015 [15] o Unidas Podemos, que defienden la "Europa de los Pueblos" como alternativa al proyecto “neoliberal” en su programa para las elecciones europeas [16] o, como Sira Rego afirmaba en un artículo de Izquierda Unida en 2019, [17] también dirigido en esta línea. Cuando, en realidad, los argumentarios para defender ese proyecto están llenos de sofismas insultantes cuando no infantiles, porque si uno entiende lo que significa el proyecto en cuestión, comprende a todas luces que se trata de un programa auténticamente reaccionario heredero del etnicismo de concepción nazi y fundamentado en la segregación de ciudadanos unidos por siglos de historia, para afianzar el proyecto y dominación de ciertas clases burguesas hegemónicas en Europa.


El europeísmo también goza de una fuerte presencia en la derecha española, y como prueba de ello tenemos a Margallo o el mismo Rajoy. Margallo propuso, ya en 2011, en un artículo escrito en el país, un tesoro con fondos europeos [18] y Rajoy afirmó en 2017 que “El proyecto europeo es la historia de un éxito y ahora debemos construir el futuro” [19]. Esto ejemplifica que el europeísmo en España no entiende de “rojos” y “fachas” y que toda esa palabrería de fachada es un disfraz sociológico que esconde la realidad: que todos los espectros políticos toman parte del papel que les ha otorgado el proyecto europeo dirigido por Alemania y que esconde los intereses de la burguesía financiera internacional.


Pero aquí haré un pequeño matiz y es que, aunque aparentemente podría apuntar a que es Alemania la que sale beneficiada de todo esto -en parte es así a medio plazo-, no debemos perder de vista que esta burguesía financiera quiere a la larga debilitar todos los Estados europeos, incluido el Estado germánico, regionalizando e integrando esas “naciones” en la Unión Europea. Pero a mi parecer lo que le interesa a esta burguesía financiera globalista es utilizar la tradición y estrategia geopolítica (alemana) de dominación de Europa que proviene de la Segunda Guerra Mundial, para balcanizar las naciones europeas mientras Alemania es la punta de lanza de este proceso, pero que a la larga, lo que se está construyendo puede suponer que ella misma será víctima también de la integración europea.


En resumidas cuentas y lo que interesa comprender, es que el proyecto de “La Europa de los Pueblos” entronca con los intereses de la burguesía financiera, para la construcción de su “Sociedad Abierta”, que no es más que la eliminación del poder de las instituciones del Estado nación, que molesta a las necesidades de esta clase social para poder movilizar mano de obra y capital de forma fácil y competitiva dentro del territorio de la UE, por ello está apoyando el proceso de disolución de las naciones europeas encabezado por Alemania, colocando en casi todos los países organizaciones políticas, asociaciones, ong’s, etc. que apoyan la construcción de ese proceso.



V.-3 La construcción política de la “Europa de los Pueblos” en España


Previamente he comentado que el régimen del 78 es en sí el inicio de todo el proceso de integración europea. Esto significa asumir algo muy importante: España lleva inmersa décadas en este proceso que está cerca, si no reaccionamos, de volverse irreversible. Es decir, la balcanización futura de nuestra nación política es un hecho real. Aunque pueda costar comprender, si analizamos las etapas pasadas y actuales de la integración política en Europa, podremos ver que se dividen en diversas fases, algunas de actualidad, otras forman parte del pasado:

  • Primera transición: La fase regionalista (1978):

Se crea un marco legal constitucional que genera regiones administrativas: las autonomías. Poco a poco, y de forma asimétrica, se va otorgando dentro de esa “legalidad” que legitima el desmembramiento de España, competencias que sustituyen las del Estado central (Sanitarias, educativas, legislativas, tributarias, etc.)

  • La fase de competencias a las regiones (Período 1978-2019):

Las competencias descentralizadas en muchas materias provocan duplicidades administrativas conscientes: Se busca generar una lógica de identificación regionalista. Se crea a su vez una mitología nacional/regional histórica -en muchos casos manipulada-, preparando la sociología para aceptar la última fase, la federalista, antes de la integración en Europa, y obviamente generando un sentimiento eurofílico vinculado al regionalismo.

  • Segunda transición: La fase federalista (en curso):

Estamos oyendo ya a todas horas cómo esta propuesta de organización política es la solución a los “males” de España: el federalismo es una parte fundamental de todas las formaciones políticas españolas, incluida Vox (Lo menciona Santiago Armesilla en su artículo Crítica al programa de Vox [20]). Sus consecuencias serán: eliminación las competencias del Estado central, que traslada el cobro de impuestos a las regiones; se cede todo, salvo competencias fundamentales como el ejército o tráfico a las federaciones. Se prepara el terreno para la separación futura e integración en la Unión Europea de esas regiones.

  • La fase separatista:

No se puede saber a ciencia cierta si ocurrirá esta fase o no (dependerá de cómo reaccionemos y combatamos lo que viene). Lo que está claro, viendo los antecedentes, es que es el objetivo anhelado por la Unión Europea y las capas políticas traidoras a la nación política española que llevan décadas preparando el terreno en lo económico, ideológico y sociológico.

España, en concreto, está entrando en la penúltima fase, la del federalismo.


Pero repasemos un poco la trayectoria de implementación de esa “Europa de los pueblos” en España.

  • El inicio del proyecto se remonta a 1978, como he comentado anteriormente. Siendo la situación de España especial, con unas clases políticas, intelectuales y económicas que han asumido una Leyenda Negra sobre su propio pasado como nación, es lógico comprender que sea más sencillo que las clases dominantes de la nación participen de su misma destrucción.

  • La transición empezó por crear regiones de carácter administrativo sobre denominaciones que hasta ahora habían sido históricas, pero nunca con parlamento o instituciones propias.

  • Posteriormente se ha ido descentralizando el poder, cediendo competencias del Estado hacia ellas, debilitando poco a poco la administración central. Sumado a esto, la enorme mediocridad y oportunismo de la clase política en España, ha tenido como consecuencia la merma de la legitimidad de las instituciones de España.

Esto, junto con la losa Negrolegendaria, habría provocado un fenómeno propio de asociación de la idea de España sólo con elementos negativos por una parte importante de la población, que al asumir la Leyenda Negra como propia, asume una culpa sobre su pasado y busca un chivo expiatorio para redimirse. La integración política europea se aprovecha de esta situación especial de España para redirigir esa ansia de “redención” hacia el sentimiento europeo y regionalista, eliminando o negativizando el sentimiento de pertenencia a lo nacional.


Para ello, de forma paralela, se han ido construyendo una serie de mitologías nacionalistas y regionales, asentadas sobre la falsedad histórica que ocurre de forma transversal tanto en Galicia, País Vasco, Andalucía, Catalunya, Baleares, etc.

En todas esas regiones -unas más que otras-, podemos encontrar grupos políticos separatistas cuyas instituciones se dedican a la fabricación de la mitología histórica y a intentar implantar un proyecto abiertamente identitario de carácter regional.

Para consolidar los proyectos de regiones y convertirlos en “naciones” vinculadas a la UE, se sirven de la base cultural de las diferencias dialectales o de idioma, costumbres, etc., a las que seguidamente acompaña la creación de un relato nacional propio desvinculado o vinculado de forma negativa a España. Esto se ve agravado en los casos donde a las regiones se les otorgan competencias autonómicas en educación, como el caso de Catalunya o País Vasco. El sistema educativo descentralizado es una de las herramientas más poderosas para la creación de este sentimiento de pertenencia regional, ya que no solo permite jugar con las lenguas vehiculares que se enseñan, sino que además permite fabricar temarios de asignaturas importantes al servicio ideológico de la oligarquía regionalista, como el caso de las asignaturas de historia o lengua.


Una de las pruebas más fehacientes de estos hechos es la aparición de terminología histórica inventada o directamente falseada. Términos como “Corona Catalanoaragonesa” [21], presentes en centenares de libros de texto de enseñanza secundaria y bachillerato en los institutos de Cataluña, no son nada inocentes. Pretenden dar carácter histórico y protagonismo a la idea de la “nación” catalana, otorgando un pretexto histórico que posteriormente se completa con la mitología de 1714, en la que se cuenta con una narrativa tergiversada en la mayoría de libros (y así se traslada al imaginario colectivo separatista), que lo que fue una guerra de sucesión por el trono de España, fue en realidad una especie de guerra de España contra Cataluña y su pueblo, exagerando ciertos hechos, omitiendo otros y manipulando abiertamente a ciertos personajes históricos. A Rafael Casanova se le presenta en ese imaginario como defensor de una suerte de patria catalana durante la guerra de sucesión, cuando en realidad en el asedio de Barcelona exhortó: «Se confía que todos, como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España». Cualquiera que haya estudiado en un instituto de secundaria en Cataluña (como un servidor), sabe perfectamente que estos términos se enseñan así.

Otro de los ejemplos más claros de esta hoja de ruta “cultural” es el esperpento risible del Institut Nova Historia [22], vinculado a la fundación separatista Catalunya Estat [23](fundada en 2011 con más de 100 millones de euros de financiación proveniente de empresarios privados y donantes anónimos), que pretende crear una suerte de mitología nacionalista catalana (a mi parecer de forma torpe y jocosa), para vincular, manipulando, tergiversando e incluso falseando de forma desvergonzada, documentación histórica. Creando así una suerte de historia nacional impostada que se nutre de robar directamente hitos a España como el descubrimiento de América. Uno de sus historiadores más ilustres, Víctor Cucurull, afirma que en América se hablaba catalán o que la bandera de EEUU proviene de la catalana.


Aunque pueda parecer irrisorio, solo así se comprendería porqué existe tal institución, y es que tiene un propósito muy claro dentro del proyecto europeo y del subproyecto regionalista de los “países catalanes”, que es el de crear una Leyenda Rosa Catalana (un poco chapucera y risible) y una mitología nacionalista propia (heredada del catalanismo político), para minar la importancia del sentimiento de pertenencia a España, en pro de ese sentimiento de pertenencia regional que es el prefacio al sentimiento o voluntad de independencia a largo plazo y del asentamiento de la voluntad federalista. El problema de esto, a mi parecer, es que esa conciencia nacional, se basaría en absolutas mentiras y caería por su propio peso a lo largo de la historia (si es que llega a darse tal nación catalana independiente).


Pero aun así en España ese proyecto crece, alimentado por el proyecto europeo y bajo la lógica separatista, que sirve como preludio a un punto intermedio entre las actuales autonomías y la independencia total: el federalismo. Si sumamos a estos incentivos, el hecho de que no exista ninguna organización ni intelectual ni política hegemónica (de momento), que haga frente a los elementos ideológicos superestructurales donde descansa la base de este proyecto, la Leyenda Negra Hispánica y la Leyenda Rosa Europea; el proyecto sigue avanzando.


Por otro lado, tenemos los programas balcanizadores de la “Sociedad Abierta” de la izquierda, y cómo su defensa de “la autodeterminación de los pueblos” encaja perfectamente con el proyecto regionalista europeo. Esa autodeterminación, curiosamente, le viene como un guante a la gran burguesía financiera, pues entronca directamente con sus planes para la "Europa de los Pueblos" y la debilitación de los Estados nación, mientras la Unión Europea se consolida. Tema que es tratado de forma muy seria por Santiago Armesilla en "El marxismo y la cuestión nacional española".


En resumidas cuentas, la integración política para la construcción del proyecto de la "Europa de los Pueblos" requiere de su propia leyenda Rosa Europea y ésta se fundamenta en varios aspectos clave:

  1. Explotar las Leyendas Negras nacionales existentes en cada país o crearlas a partir de hitos negativos.

  2. Fomentar la creación de sentimientos de pertenencia regionales, creando mitologías rosas o edulcoradas mediante instituciones “culturales”, que son fábricas de historiografía falseada.

  3. Vincular esas identidades creadas a una suerte de conciencia nacional europeísta.

  4. Acompañar paralelamente esto con reformas que resten peso a los Estados y descentralicen sus instituciones y gobierno.

Las consecuencias de este modelo regionalizador las hemos podido ver en el desarrollo de los distintos separatismos, que se han desarrollado libremente a partir del régimen del 78 y la Constitución actual, alentados por supuesto por la "Europa de los Pueblos", siendo el federalismo el objetivo primordial para la desaparición del Estado y la integración de sus regiones en la UE. Pero no solo tiene esas consecuencias; sin ir más lejos, la crisis de las hipotecas subprime de 2008, fue en parte fruto del modelo de banca descentralizada. El papel de las Cajas de ahorros autonómicas fue fundamental en la creación de la burbuja, evitando la capacidad del gobierno central de intervenir ese sistema bancario descentralizado, que posteriormente, se acabó unificando y rescatando con el dinero de todos (para eso sí fue bien la centralización).


Durante la Crisis del covid, ese sistema descentralizado ha provocado una desorganización en el abastecimiento de equipos de protección a los sanitarios, una aplicación ineficaz de los protocolos sanitarios, la pésima gestión de las residencias de ancianos (competencias autonómicas asumidas por Pablo Iglesias) y conflictos derivados de la regionalización. Por poner algunos ejemplos, recordemos a Quim Torra utilizando la crisis para arrimar el ascua a sus intereses [24] o al PNV usando sus cupos de votos para intentar que la aplicación de fases les favorecieran en la reapertura económica, obviando que esta fuera guiada por criterios técnicos sanitarios, o la triste pugna entre la comunidad de Madrid y el gobierno central, que como todos sabemos, se han puesto palos en las ruedas mutuamente desmereciéndose unos a otros, en lugar de remar en una misma dirección.


Esta es la verdadera lógica que subyace detrás de la regionalización autonómica y la descentralización de competencias: la ineficacia, el desorden, la desorganización y el enfrentamiento de unas regiones con otras, aún existiendo todavía un Estado central con capacidad de tomar las riendas y asumir ciertas competencias con el estado de alarma.



VI.- El papel de la Unión Europea en la construcción de la “sociedad abierta”, la integración sociológica.


España no es la única nación que está en peligro de ser disuelta dentro de la UE. Este proceso, aunque puede estar más avanzado dentro de nuestro país, también existe en otros Estados nación. En Italia, con Padania (curiosamente la Liga Norte se declara federalista) y en Francia, que con la reforma administrativa de Hollande en 2014 [25], ha entrado en el proceso de regionalización del que España lleva ya 40 años. El proyecto de la UE ha sido durante décadas la correa de transmisión de la burguesía financiera globalizadora. Su idea de "Sociedad Abierta" nace principalmente de la obra de Karl Popper, "La sociedad abierta y sus enemigos", publicada en 1945.


Popper, en su obra, se declara enemigo de cualquier proyecto que tenga como referencia el Estado nación, al que considera el germen de todo el mal existente. Él defiende esa visión por sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial y porque asimila la equiparación de comunismo y fascismo, a los que vincula con el Estado y con la “sociedad cerrada”. Popper no define muy bien qué se supone que es una “Sociedad Abierta”, pero defiende que ésta debe fundamentarse en su propia teoría de la democracia, basada en el mercado libre y la libertad individual, además de una especie de relativismo epistemológico donde según él no existe una verdad, sino muchas verdades y que ésta puede ser subjetiva.


Popper concibe que el gobierno de la "Sociedad Abierta” debe fundamentar sus decisiones en un racionalismo crítico y se manifiesta en contra de lo que él llama racionalismo dogmático. Mientras que en el racionalismo crítico se analizan los problemas de forma aislada y fragmentada, en el dogmático se intenta abarcar todo desde un marco genérico. La lógica que subyace detrás es más que obvia: Popper defiende la regionalización y fragmentación y rechaza lo grande y homogéneo, a lo que considera erróneo y proclive al fracaso. Estos conceptos esbozados de forma breve, sirven para comprender el germen ideológico de la misma Unión Europea, fundamentada en la sociedad abierta y de cómo esta idea entronca con la balcanización de regiones y la voluntad de hacer desaparecer los Estados nación.


Pero lo que todo esto oculta en realidad, es una simple, fría y cínica verdad: la burguesía financiera utiliza este marco filosófico para imponer su proyecto político, para destruir el poder de regulación de los Estados nación, para eliminar sus cargas impositivas, para debilitar las legislaciones en materia laboral, para eliminar la capacidad de esos Estados nación de financiar y mantener infraestructura pública y para eliminar las fronteras, permitiendo así el libre tránsito de mano de obra entre regiones.

Esa es la cruda y real verdad detrás de la idealista “Sociedad Abierta”: una sociedad atomizada, fragmentada, dividida en géneros, razas, religiones, etnias, etc.


Otro de los enemigos de esa "Sociedad Abierta" es lo que él denomina “colectivismo”, un término que curiosamente enarbolan mucho ahora los liberales conservadores, y que achacan precisamente a la izquierda posmoderna (o lo que ellos llaman Marxismo Cultural) que curiosamente ¡Entronca con las mismas concepciones ideológicas de Karl Popper! Los propios liberales conservadores utilizan la base filosófica de Popper para criticar al producto mismo –la izquierda posmoderna– de esa base filosófica.

El pez que se muerde la cola.


Esta "Sociedad Abierta" no es más que una distopía aberrante, fruto del proyecto y los intereses de una burguesía financiera que quiere destruir todo arraigo, tradición, verdad o valor cultural, para que sea deconstruido, profanado, mercantilizado y sustituido por la propia calculadora y fría lógica del mercado. Que a su vez enarbola el sentimentalismo, la irracionalidad y lo individual. El objetivo, sobre todo, es desterrar toda racionalidad y destruir todo marco ideológico universalista, equiparando ese tipo de filosofías al colectivismo o totalitarismo, sobre todo el marxismo. Por ello, se esfuerza en equiparar falazmente el fascismo al comunismo, y en su crítica al historicismo, dice abiertamente que ninguna tesis marxista se ha cumplido y que todo lo que ha profetizado Marx ha fracasado.


En el fondo, lo que nos viene a decir Popper es que la lucha de clases no existe y que la abolición del capitalismo se ha demostrado falsa; que no existe una verdad, sino muchas verdades subjetivas; y que el mercado ha sido el causante del bienestar de los trabajadores, obviando por supuesto las consecuencias de las huelgas, los sindicatos y la dialéctica de estados y de clases durante la guerra fría, negando el papel de la URSS en la mejora de las condiciones y que fuera un actor clave en el regulacionismo keynesiano para mantener la estabilidad en el sistema capitalista y evitar la revolución.


La obra de Popper es importante para comprender qué es la "Sociedad Abierta", qué enemigos tiene, a qué intereses sirve y quiénes han utilizado esa base filosófica para erigir su proyecto geopolítico; y cómo todos esos elementos confluyen y estructuran la sociedad capitalista hacia la que nos dirigimos.


Basándonos en esas premisas, entramos entonces en los pilares de la integración sociológica europea fundamentados en la “Sociedad Abierta” de Popper. El feminismo de género, la multiculturalidad, el animalismo, la ecología y el separatismo identitario, son, en líneas generales, los elementos sobre los que se construye la idea de progresismo vinculada a la construcción de la Unión Europea. Estos problemas políticos formarían parte de lo que él denomina el racionalismo crítico y su lógica encaja dentro de la segregación de "problemáticas". En el fondo ese racionalismo crítico se utiliza para un fin muy concreto que es el de dividir el sujeto político de la clase trabajadora en pequeñas reclamaciones (Feminismos, ecología, LGTBIQ, etc.) o pugnas que pueden surgir de contradicciones propias del sistema productivo capitalista. Tampoco pretendo extenderme demasiado y elaborar una crítica desde el marxismo a todos estos elementos sociológicos de carácter liberal burgués, pero sí es necesario establecer y comprender que éstos conformarían la ideología de la clase dominante del proyecto europeísta.

Esa ideología dominante, que representa el concepto de la "Sociedad Abierta", es el común genérico sobre el que se pretende integrar a todos los Estados nación para generar así unos valores morales propios y europeos, compartidos por todos los ciudadanos de la Unión Europea, cosa que entronca con la idea de diluir la existencia de los Estados nación, que agrupan a su población bajo valores vinculados a elementos que no serían compartidos entre distintos Estados nación.


A raíz de esto, surge por supuesto una dialéctica de clases burguesas, que anteriormente comenté, vinculada a la dicotomía globalización (proyecto burguesía financiera) vs Estado nación (proyecto burguesía industrial y pequeña burguesía) que se ve bien representada en España por las fuerzas que buscan abiertamente la integración europea (Federalismo y "Europa de los Pueblos") y las fuerzas políticas que quieren preservarla (Centralización y eliminación de autonomías). Estos proyectos se esconden tras una amalgama de fraseología de fachada: comunismo, social comunismo, fascismo, extrema derecha… Son sólo términos que no describen ya una realidad política, pues en términos definitorios, ni lo que se denomina hoy fascismo, lo es como tal, ni lo que se denomina comunismo, lo es como tal. Y sí, me refiero tanto a Vox como a Podemos o los sucedáneos de cada país, ya que las categorías podrían ser aplicables a EEUU, (Demócratas y Republicanos), donde también intercambian insultos llamándose fascistas y comunistas entre sí.


Lejos de esta dialéctica de definiciones peyorativas, se encuentra el trasfondo de todo: dos burguesías luchando ferozmente. La burguesía globalista, que lucha por imponer su proyecto de la “Sociedad Abierta”, y la burguesía industrial y pequeña burguesía, que lucha por defender su reducto de supervivencia: el Estado nación; cuya desaparición representaría la desaparición también de su medio de acumulación de capital, debido a su incapacidad para competir a escala global con grandes corporaciones transnacionales, que podrían libremente movilizar recursos, capital, bajar precios o competir contra otros países con peores legislaciones laborales y menores derechos para sus trabajadores, o economías en desarrollo con mano de obra técnica de alta formación a muy bajo coste.


Como conclusión, decir que la integración sociológica europea no afecta solamente a España, sino a todo el conjunto de naciones que componen ahora mismo la UE (en mi opinión incluida Alemania también). Esta integración comporta el establecimiento de una ideología burguesa propia de la burguesía financiera globalista, enmarcada bajo la filosofía de Karl Popper, superestructura ideológica que entra en contradicción con los valores propios de cada Estado nación y sus propias clases sociales, y cuya consecución sería la eliminación de la cultura, historia o tradiciones propias desarrolladas por cada sociedad política vinculada a las distintas naciones políticas, estableciendo la ideología de la “Sociedad Abierta” por encima de la ideología y valores culturales hegemónicos de cada nación.



VII.- La construcción de la leyenda Rosa de la Unión Europea


Hasta ahora hemos visto lo que ha supuesto la integración europea en términos sociológicos, políticos y económicos, orquestada por las capas dirigentes de España -que como hemos visto están subordinadas al Estado alemán y a la burguesía financiera globalista– resaltando la pérdida de soberanía económica, monetaria, desindustrialización, división política, enfrentamientos y asimetría entre regiones o la imposición de una superestructura ideológica globalista que tienen como consecuencia la implementación de un proyecto que prepara la destrucción de España como nación política. Y todo esto además, con un europeísmo que se ha mantenido bastante alto a lo largo de toda esta integración.

¿Entonces cómo es posible que exista en España una percepción positiva de lo que ha supuesto la entrada en la Unión Europea?


Estos gráficos muestran unas ratios de aprobación significativos que ocultan un problema de fondo:



Fuente: https://www.europarl.europa.eu

Los ratios de aprobación sobre la permanencia en la UE se basan, sobre todo, en que la mayoría de españoles desconocen la trascendencia de lo que ha supuesto esa integración en todos los términos mencionados en el artículo. Es decir, no relacionan los problemas de España con la integración europea, a pesar de tener una fuerte vinculación a ella; sino que culparían a la propia España y a sus clases dirigentes de esos problemas (que en parte hay cierta verdad en ese pensamiento, ya que son estas clases dominantes subordinadas las causantes de los efectos de la globalización), pero que al no conocer la relación de subordinación de las clases políticas españolas a la UE y a la burguesía financiera globalista, creen que estas clases políticas actúan por sí solas.

Aunque la realidad, como hemos visto a lo largo de este artículo, es muy esclarecedora:

  • La clase política española (Todos los partidos sin excepción) están subordinados a los planes de integración de la UE.

  • La integración/subordinación económica fue orquestada sobre la desindustrialización, la entrada en el tratado de Maastricht y el endeudamiento del Estado.

  • La integración política ha supuesto la fragmentación de el Estado nación, sus competencias, el enfrentamiento entre regiones por recursos y la descentralización de ciertos elementos claves, como la sanidad o la educación.

  • Que todos estos elementos son el preludio a la implementación a largo plazo de la tan deseada "Sociedad Abierta", proyecto de la burguesía financiera globalista.

Al no existir una oposición real a este proyecto que muestre la cruda realidad sobre las consecuencias que estamos sufriendo de todos estos elementos, es lógico que los españoles vean bien la integración europea, a la que consideran como la solución en general a los “inútiles gobernantes españoles” que en realidad no son inútiles, sino que están en una posición de subordinación clara y desarrollando un proyecto que va en detrimento de los españoles y en concreto de la clase trabajadora.

Esta desvinculación de la subordinación entre nuestras capas dirigentes y la burguesía financiera globalista, que se correlaciona con una Leyenda Negra hispánica propia, ha permitido la creación de una Leyenda Rosa de la Unión Europea en España, que aparece a ojos del español medio como la solución de nuestros problemas, resumida en lo que Gasset afirmó: “España, es el problema. Europa, la solución”. Sin embargo, los datos demuestran que esa asunción es presumiblemente falsa, pues esa integración europea no ha hecho más que perjudicarnos con todos los aspectos comentados en el artículo. La Leyenda Rosa europea no es más que una construcción falsaria a base de propaganda, que se fundamenta en elevar a categorías de superioridad moral los valores europeístas que hemos mencionado anteriormente y de culpabilizar de todos los problemas a la mala gestión de nuestras clases políticas y a los mismos españoles.

Esta misma Leyenda Rosa nos hace caer en un síndrome de Estocolmo claro, donde el español medio considera que sin la UE España no es nada, cuando realmente a España le ha ido bien sin ella en casi todos los períodos históricos, en la década de los 70-80, España estaba entre las primeras potencias mundiales en muchos aspectos, e incluso estuvimos cerca de poseer armamento nuclear[26].


Hay diversos factores muy extensos para comprender la deriva de España, que pasó de ser una de las primeras potencias en la década de los 80 a ser una nación sometida, cultural, económica, política y sociológicamente, que está inmersa en un proceso de desaparición e integración en la UE. Pero si hubiera que resaltar alguno de esos factores, el más importante es el de la Leyenda Negra antiespañola, tema muy tratado por la historiadora Maria Elvira Roca Barea en dos de sus libros más emblemáticos "Fracasología" y "Imperiofobia y Leyenda Negra"; pero que no señalan algo importante: que la existencia de la Leyenda Rosa europea está cimentada sobre esa Leyenda Negra hispánica.



VII.- Conclusiones: El fin de la hegemonía de la globalización y la preservación del Estado nación. Los intereses de la clase trabajadora española.


A lo largo del artículo hemos desarrollado tres factores que tienen una fuerte relación respecto a las consecuencias de la crisis del coronavirus en España; el modelo económico, político y sociológico.

La integración económica europea ha provocado una fuerte desindustrialización iniciada por el PSOE y continuada por el PP, reduciendo el peso de la industria española a un 19% del PIB (sin contar con los datos de la crisis post-covid), provocando un paro estructural de aproximadamente un 20-25%, el más alto de la Unión Europea, cuyas consecuencias hemos visto durante la crisis del covid: alto desabastecimiento e incapacidad de ser autosuficientes en lo más esencial.

La integración política en Europa ha descentralizado y regionalizado las competencias del Estado, enfrentado a las administraciones entre sí durante la crisis, provocando solapamiento de las mismas, insubordinaciones, desorganización a la hora de implementar protocolos generalizados e ineficiencia sanitaria. La descentralización sanitaria ha provocado, por ejemplo, que pacientes que requerían acceso a la UCI no pudieran ser trasladados a otros hospitales con menor demanda o que en algunas regiones los sanitarios no tuvieran acceso a los equipos de protección suficientes, porque la comunidad no los había abastecido; o con el contaje de los fallecidos, donde cada administración autonómica ha contabilizado con metodologías distintas [27].

A esos factores debemos sumar los comportamientos individualistas derivados de la integración sociológica que se deriva de la "Sociedad Abierta" del proyecto de Karl Popper, cuyas bases ideológicas de la libertad individual y el mercado en momentos de crisis no se traduce en otra cosa que en un "sálvese quien pueda" y en cantidad de individuos saltándose las normas establecidas por el gobierno.

Pero hay una salida; todo lo relatado hasta ahora se enmarca dentro de un proceso histórico que puede estar tocando a su fin -todo dependerá de cómo se resuelva esta disputa geopolítica entre la burguesía industrial y la burguesía financiera-. Si la burguesía industrial consigue parar la globalización, cosa que está por ver, esto podría significar el fin de la integración europea; lo cual significaría algo verdaderamente positivo para España, ya que en el marco de todo lo expuesto, la continuación del desarrollo globalizador y el asentamiento de la Unión Europea como elemento sustentador del mismo significarían la desaparición de España como Estado nación. Y es muy importante entender desde el marxismo la función del Estado nación como cimiento para la construcción de una nación política para la clase trabajadora. Sin España no hay nación política, sin nación política no hay Estado y sin Estado no hay socialismo.


Es fundamental comprender la utilidad del Estado desde el marxismo, como elemento emancipador de todos los trabajadores. Las implicaciones que tendría para los trabajadores occidentales esa desaparición del Estado nación serían verdaderamente nefastas, pues la regionalización de los Estados supondría la desaparición de las pensiones, la caja común de la Seguridad Social, la imposibilidad de financiación de las infraestructuras públicas, la quiebra del sistema educativo público, la quiebra del sistema sanitario, una menor -si cabe- capacidad de intervención en la economía, peores regulaciones, pérdida de capacidad legislativa (las empresas transnacionales podrían forzar a las regiones fácilmente para imponer sus intereses legislativos, económicos o productivos), la fragmentación sindical, la desaparición de convenios colectivos y un sinfín de elementos de bienestar que ahora mismo se sustentan en el Estado nación burgués. Por no hablar del peor de todos: imposibilitaría la toma del poder por la clase trabajadora de Estados fuertes, extensos, con recursos y mano de obra abundante, lo que supondría un gran impedimento y terribles dificultades para la construcción y desarrollo del socialismo (sólo hay que ver el ejemplo de Cuba o Corea del Norte).

Por ello, y como conclusión de lo desarrollado a lo largo de todo el artículo, la vía para el desarrollo del socialismo en España pasa por unas líneas muy concretas a seguir:

  1. Contra la integración política europea: La defensa del Estado nación español como vía de emancipación de los trabajadores.

  2. Contra la integración sociológica y la sociedad abierta: La construcción de una teoría revolucionaria propiamente española conectada con las tradiciones e historia de España.

  3. Contra la integración económica: Salida del Euro y de la UE, anulación del tratado de Maastricht. Construir un programa de desarrollo de las fuerzas productivas industriales fundamentadas en un desarrollo tecnológico alto y la automatización y la orientación comercial hacia Hispanoamérica.

  4. Por la independencia de la clase trabajadora española de las capas políticas europeístas decadentes: La construcción de una vanguardia política y sindical propia que desarrolle la conciencia de clase y organice a los trabajadores para la toma del poder en la nación política española.



[1] Sentimiento de pertenencia europeo: https://electomania.es/epue12a20/ [2] Siglas referentes al Congreso por la Libertad de la Cultura. [3] Santiago Armesilla Conde. El marxismo y la cuestión nacional española, página 311 y 312. (2017) [4] Desglose de la evolución de la pandemia: https://gacetamedica.com/investigacion/las-cifras-del-coronavirus-en-espana [5] Fuente: https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/coronavirus-espana-casi-tiene-3-veces-mas-sanitarios-infectados-que-italia-682 [6] Marx, Engels, Karl, Friederich. El Manifiesto Comunista. Akal [7] https://www.hispanidad.com/confidencial/profesor-castro-afirma-soros-peon-colocado-gobierno-espana-llama-pedro-sanchez_12015340_102.htm [8] Open Society Foundations: https://www.opensocietyfoundations.org/newsroom/open-society-foundations-and-george-soros/es?utm_source=google&utm_medium=cpc&utm_campaign=esp_05202 [9] Artículo de Alicia Melchor donde se detalla el número de empresas desmanteladas tras la transición y para la integración europea: https://www.larazoncomunista.com/post/el-robo-del-patrimonio-nacional-espa%C3%B1ol-durante-la-transici%C3%B3n-privatizaci%C3%B3n-y-desindustrializaci%C3%B3 [10] Artículo de Alicia Melchor donde se detalla el número de empresas desmanteladas tras la transición y para la integración europea: https://www.larazoncomunista.com/post/el-robo-del-patrimonio-nacional-espa%C3%B1ol-durante-la-transici%C3%B3n-privatizaci%C3%B3n-y-desindustrializaci%C3%B3 [11] https://www.elmundo.es/economia/2014/09/25/5423e024ca4741f4278b4571.htm [12] Referencia a los salarios bajos: https://elpais.com/economia/2019/06/21/actualidad/1561105583_765818.html [13] Referencia a la alta temporalidad: https://www.elperiodico.com/es/economia/20180523/espana-lider-europea-en-temporalidad-6835747 [14] https://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Risco [15] http://web.psoe.es/oviedo/news/773271/page/conferencia-futuro-europa-la-europa-los-pueblos-europa-los-mercados.html [16] https://podemos.info/wp-content/uploads/2019/05/Programa_completo_europeas_Podemos.pdf [17] https://izquierdaunida.org/2019/05/12/sira-rego-claro-que-hay-alternativa-a-la-ue-neoliberal-una-europa-de-los-pueblos-los-derechos-y-la-justicia-social/ [18] https://elpais.com/diario/2011/09/07/opinion/1315346404_850215.html [19] http://www.pp.es/actualidad-noticia/rajoy-proyecto-europeo-es-historia-un-exito-ahora-debemos-construir-futuro [20] https://www.larazoncomunista.com/post/cr%C3%ADtica-del-programa-de-vox-i [21] Noticia relacionada: https://elpais.com/elpais/2018/01/19/hechos/1516373395_163672.html [22] Referencia a la institución en cuestión: https://www.inh.cat/ [23] Nota de prensa sobre el nacimiento de esta fundación: https://www.ara.cat/politica/Fundacio-Catalunya-Estat-independentisme_0_421158168.html [24] https://www.lavanguardia.com/politica/20200416/48558961813/torra-catalunya-independiente-respondido-mejor-coronavirus.html [25] https://elpais.com/internacional/2014/07/31/actualidad/1406797786_782418.html [26] Referencia al proyecto de armamento nuclear español: https://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Islero [27] https://www.economiadigital.es/politica-y-sociedad/coronavirus-gobierno-niega-falta-material-sanitario_20046504_102.html

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