4.1- España frente a la Unión Europea

Actualizado: may 8

Por Joaquim J.P.


Resumen:

España, tras la pandemia del Covid-19, se ha visto inmersa en una de las peores crisis económicas de su historia. Mientras, a escala internacional, dos proyectos antagónicos y enfrentados entre sí debaten el destino por el control del mundo: la "Sociedad Abierta", fruto de los intereses de la burguesía financiera y la defensa del Estado-nación, proyecto político retomado por la burguesía industrial. Ambos intentan disputarse la hegemonía occidental. En medio de esta pugna, España sufre las consecuencias de un modelo económico, político y social derivado de la implementación de la globalización y su sociedad abierta. A lo largo del artículo, repasaremos los hechos históricos que han colocado a España en esta situación, la responsabilidad de las clases dominantes españolas en nuestra subordinación a Alemania, las consecuencias de la integración económica, política y sociológica de la Unión Europea y su relación con la crisis desatada por la pandemia del Covid-19.


Palabras clave: Crisis, Coronavirus, Régimen del 78, Unión Europea, España.





I.- Introducción Las crisis económicas en el sistema capitalista son consecuencia siempre de múltiples y complejos factores: la producción capitalista genera permanentes contradicciones y clases antagónicas entre sí que luchan por hacer prevalecer sus intereses. Durante estos ciclos de crisis, suele repetirse a menudo un patrón que incluye varios factores: la sobreproducción, el desperdicio de recursos y la incapacidad de mantener el consumo, porque el propio funcionamiento acumulativo de la riqueza en unas pocas manos, provoca el empobrecimiento y proletarización de las clases medias, así como la destrucción de infraestructuras productivas, quiebras masivas y finales de ciclos productivos que reestructuran los mercados y redirigen las fuerzas productivas hacia nuevos sectores.


El caso que tratamos aquí es un tanto especial frente a otras crisis, ya que es derivada de la sobreproducción consecuencia de la paralización económica provocada por la crisis sanitaria del Covid-19, que además se ha dado en un marco que ya de por sí expresaba indicios de crisis. Mientras, se sigue desarrollando la fuerte pugna entre dos burguesías que luchan por imponer su modelo; burguesía financiera e industrial disputan su hegemonía en occidente, mientras el sistema económico europeo y en concreto el español pende de un hilo y va camino de sufrir una de las peores recesiones de su historia. Todo ello, además, exacerbado en España por nuestras condiciones particulares, que comentaremos a lo largo del artículo.

Las bases de esta crisis en nuestro país tienen diversos elementos estructurales derivados de la integración en la Unión Europea:

  1. La integración política, basada en la cooptación de las burguesías y clases políticas.

  2. La integración económica, centrada en la globalización y el papel de España dentro del mercado de trabajo internacional.

  3. La integración sociológica, vinculada al concepto de "Sociedad Abierta" de Karl Popper.

Son tres conceptos importantes que desarrollaré a lo largo del artículo para comprender los aspectos fundamentales de la crisis desatada por el Covid.



II.- La entrada en la Unión Europea

Hace ya largo tiempo que España forma parte de la UE. Desde que iniciara su andadura en el proyecto de incorporación, tras la Transición del 78, el europeísmo se nos ha vendido siempre como la salvación. Como la redención al “mito oscuro español” -engendrado por la Leyenda Negra-, como la solución a todos los problemas pasados, presentes y futuros de España. Sin embargo, cuando uno analiza los datos económicos, industriales, de deuda pública, etc., salta a la vista que la integración de España en la UE ha significado casi todo lo contrario a lo que se nos vendió. Y es que, muy lejos de haber favorecido el desarrollo de España y mejorado la vida de los españoles, la Unión Europea ha perjudicado, desde el punto de vista económico, político y sociológico, todos los aspectos de la vida de los trabajadores españoles.

Esto no habría sido posible sin la conformación ideológica externa, durante la transición y previamente, de las clases dominantes de España, que con una tradición negrolegendaria heredada del afrancesamiento, permitiría a la inteligencia estadounidense colocar a unas clases dominantes serviles e integradas en las aspiraciones de construir el proyecto de la Unión Europea, fundamentado en tres pilares:

- Integración política.

- Integración económica.

- Integración sociológica.


Estos pilares llevan ya décadas presentes en la sociedad española. Se fundamentan en un eje vertebrador, que provoca que seamos un país bastante europeísta [1], aun siendo de los más perjudicados por la integración europea. Este eje vertebrador que precede a los tres pilares de la integración, lo denomino el Mito Rosa de la Unión Europea, que se basa en ocultar deliberadamente las consecuencias políticas, económicas y sociológicas de esa integración. Este mito, tendría su reflejo más fiel en la idea formulada por Ortega y Gasset de: “España, es el problema; Europa, la solución”. Algo que de forma inconsciente es una consecuencia de la Leyenda Negra Hispánica, que desde hace ya siglos habría calado en el pensar español. El europeísmo español, un sentimiento que bebe de esa hispanofobia latente, quizá no tanto en estratos poblacionales generales, pero sí de forma importante en las élites políticas, intelectuales y económicas españolas, es uno de los pilares ideológicos sin los cuales no se puede entender la subordinación de España, sus clases dominantes y por ende de su pueblo, a intereses de potencias ajenas que trabajan claramente por su destrucción.

Creo interesante resaltar una cita del libro El marxismo y la cuestión nacional española, de Santiago Armesilla, que explica bien el contexto mencionado previamente:

“La transición española fue orquestada por poderes políticos foráneos, sobre todo en Estados Unidos (la CIA) y la República Federal Alemana, organizando y coordinando acciones entre el CLC [2], en tanto que órgano encargado de organizar a la oposición antifranquista anticomunista, y el franquismo reformista que, primero en la Unión de Centro Democrático de Adolfo Suárez (UCD) y en Alianza Popular, y más tarde en el Partido Popular (PP), capitaneó dicho proceso. Existen otros acontecimientos que pueden dar cuenta de ello, como la aprobación por el PSOE del congreso de Suresnes de 1972 en que salió elegido como secretario general Felipe González, la defensa del “derecho de autodeterminación de las nacionalidades y regiones”. González llegó escoltado a la frontera francesa por la Guardia Civil, y el PSOE fue apoyado financieramente por la Internacional Socialista, heredera de la IIª Internacional y Media que crearon los austromarxistas.”[3] Santiago Armesilla, El marxismo y la cuestión nacional española 

Las élites españolas actuales, consecuencia del hacer geopolítico de dos potencias que están muy interesadas en la neutralización y subordinación de España como nación política, tienen su pilar ideológico en la Leyenda Negra antiespañola. Sin ella, no sería posible la configuración de una clase política y de una burguesía apátridas que han trabajado desde el final del franquismo para que la integración desventajosa de España en el mercado europeo fuera un hecho, empezando por los acuerdos del tratado de Maastricht, la integración militar en el tratado de la OTAN y la adopción del euro en detrimento de la peseta o la modificación del artículo 135 para primar el pago de la deuda externa tras el rescate en 2008 a los bancos alemanes.


Como consecuencia de todo ello, España es hoy una nación sin soberanía, con unas instituciones que están diseñadas para su desaparición (a largo plazo) y su posterior integración en el proyecto sociológico de la Europa de los Pueblos, cuyo proyecto político es la Unión Europea.


III.- Contexto Español y geopolítico: Burguesía financiera vs Burguesía industrial


Cuatro décadas después de la implantación del régimen del 78 en todas sus vertientes -económica, política y sociológica-, podemos ver hoy el funcionamiento del modelo heredado de la integración europea que se nos ha impuesto: descentralización administrativa, desindustrialización, eliminación de nuestra soberanía económica, desigualdad territorial y endeudamiento. Son las consecuencias más negati