2.2- Crítica del programa de Vox (I)

Actualizado: 8 de mar de 2020

Cómo se define Vox a través de su Manifiesto Fundacional, sus Estatutos y sus 100 medidas para la España viva


Por Santiago Armesilla


Resumen: Este artículo pretende ser el primero de una serie de textos dedicados a criticar la ideología del partido político español Vox a través de sus propias palabras, plasmadas en los documentos que aparecen en su propia página web. En esta primera entrega nos centraremos en el análisis de cómo se definen a través de su “Qué es Vox”, de su Manifiesto Fundacional, fundamental para entender la ideología del Partido, y de sus llamadas 100 medidas para la España viva, que supuso su carta de presentación. A través de estas referencias podemos afirmar que Vox, lejos de ser un partido “fascista” es un grupo político liberal-conservador que, en realidad, defiende un modelo administrativo descentralizado que, en materia política y económica, podría incluso permitir al partido abrazar un modelo de Estado federal. También se trata de un partido abiertamente constitucionalista (defensor del régimen de 1978), europeísta, otanista y plentamente democrático. Con este artículo pretendemos iniciar una serie de textos críticos de los programas de todos los partidos políticos españoles, tanto parlamentarios como extraparlamentarios, y así poder realizar una radiografía ideológica del mapa político español, que permita ver conexiones y desconexiones entre todos ellos.

Palabras clave: Vox, España, liberalismo, neoconservadurismo, Constitución Española de 1978, Unión Europea.


I. Introducción: sobre el auge político y electoral de Vox. Breve Historia del Partido


La oscuridad y confusión ideológicas que desarrollan buena parte de nuestros conciudadanos en España, y en general en otras latitudes, conlleva el tratar de identificar a diversas fuerzas políticas mediante epítetos simples que, en verdad, son utilizados más como insulto que como término definitorio. Es habitual ya, tanto desde diversos medios de comunicación como desde las personas afines a dichos medios, el tratar a grupos políticos como Podemos, o incluso al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de comunistas. Aquí, comunismo se utiliza como adjetivo zahiriente, algo que ya ocurría a mediados del siglo XIX a determinados grupos obreros que pretendían ir más allá de las meras reformas sociales. Comunista, por tanto, fue un insulto en los inicios marginales de aquel movimiento, y vuelve a ser veintisiete años de la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sobre Podemos y su ideología dedicaremos textos ulteriores. Ahora toca centrarse en otra fuerza política que también comparte con Podemos el ser insultada mediante palabras que, realmente, no explican su verdadera cosmovisión de las cosas.


Vox, partido fundado a finales del año 2013, como una escisión del ala más “derechista” o conservadora del Partido Popular, a la que acusa de haberse “vendido” a los ideales socialdemócratas y progresistas imperantes en España (o progres), se ha convertido en el partido revelación de los últimos dos años. Fundado antes que Podemos, que nació en 2014, Vox ha sido calificado de “fascista” debido a su defensa de la unidad (formal) de España, sus críticas al feminismo, a la política española respecto de la inmigración ilegal, sus peticiones de ilegalización de partidos políticos separatistas o meramente regionalistas y su enfrentamiento directo al discurso hegemónico socialdemócrata en el régimen de 1978. Sin embargo, y al igual que el epíteto de “comunista” respecto de Podemos, el calificativo de “fascista” o “extrema derecha” respecto a Vox dista mucho de la realidad, como ya tempranamente dijimos en 2014:

En el imaginario político español, esa cosa que algunos llaman "opinión pública" (que no existe, como dijo Bourdieu), se piensa que Vox es un partido de "extrema derecha", también desde el PP. Y dicen que lo es porque defiende el centralismo administrativo de las competencias del Estado, sobre todo en materia de sanidad, educación y otras. Pero esto no convierte en Vox en extrema derecha, ni tampoco en derecha. Es más, el centralismo ha sido tradicionalmente defendido por las izquierdas jacobina, liberal, socialdemócrata, comunista (centralismo democrático), maoísta, y también de algunos populistas, sin ningún problema. Entonces, ¿qué hace a Vox, si algo los hace, de "extrema derecha"? ¿La defensa de la Constitución de 1978, del Estado de las Autonomías, de la Unión Europea y de la OTAN? Pues ahí defienden lo mismo que PP, PSOE, UPyD o Ciudadanos. ¿El no al aborto? El Frente Nacional francés, tercerposicionista, es pro-abortista. ¿Entonces el qué? Solo una cosa: la "opinión pública" (o publicada, como diría Rafael Correa) del imaginario político español del presente. Hoy la extrema derecha realmente existente en España, dejando aparte partidos tercerposicionistas como la Plataforma por Cataluña de Anglada, España 2000 o los que tiraron gases lacrimógenos a la librería Blanquerna en Madrid, está en el separatismo: CiU, PNV, Bildu-Sortu-Amaiur, CUP, ERC, CUT-BAI, Na-Bai, IzCa, Compromís, etc., a pesar de su discurso democratista e incluso "izquierdista" son la verdadera extrema derecha española debido a su nacionalismo étnico-lingüístico, los privilegios por cuestión de censo que haría que sobre la unidad de España solo pudiesen decidir en plebiscito los censados en municipios de regiones con imaginados "derechos históricos" sobre el común de todos los españoles y su racismo hispanófobo tamizado de relativismo cultural identitario (Armesilla, 2014).

En lo que sigue, analizaremos la ideología de Vox a través de su presentación en su web, de su Manifiesto Fundacional y de sus 100 medidas para la España Viva, que sirven como carta de presentación pública del Partido. En sucesivas entregas de este análisis, comprobaremos cómo se aplica la ideología liberal-conservadora de Vox de cara a la organización de las Comunidades Autónomas, de los municipios y, de manera fundamental, de su programa económico. La calificación de “fascista” no se sostiene, si bien al igual que Podemos el partido fundado por Santiago Abascal puede compartir algunas medidas políticas y económicas concretas con el neofascismo actual, e incluso con el fascismo clásico, algo que no implica tener que calificarlos como “fascistas”, en tanto que también la llamada “extrema izquierda” española (otra etiqueta oscura y confusa que no aclara nada, pues resulta ser un cajón desastre que incluye a multitud de fuerzas políticas), también puede llegar a defender ideas y medidas que también enarboló el fascismo en su día.


Esta cuestión es fundamental de cara a las conclusiones de nuestro análisis de la ideología de Vox. No expondremos detalladamente estas conclusiones hasta que no terminemos toda la serie de artículos que tenemos programada para tratar el fenómeno de Vox. Sin embargo, podemos enunciar la hipótesis de partida que explicaría, a nuestro juicio,